Se pierde la discreción.

Durante muchos siglos, incluso en tiempos inmemoriales, ocurren actos inmorales en materia del amor, solo que los actos inmorales se cubrían con discreción.

Durante la época de las guerras santas, el Vaticano gobernaba en Roma y en los estados vaticanos la inmoralidad de los príncipes de la Iglesia, o sea los cardenales, era más que evidente.

El Vaticano estaba rodeado de casos donde las mujeres vendían su cuerpo a sacerdotes y a cardenales, pero además de mujeres había jovencitos que hacían lo mismo, todo a disposición de la gente del clero.

César Borgia prefirió la guerra al título de cardenal de la Iglesia. Uniformó a su ejército y lo acompañaban jóvenes que cumplían las demandas sexuales del más terrible de los Borgia.

En el libro Arrebatos Carnales I, se narra cómo desde niños Maximiliano de Habsburgo jugueteaba con un amiguito entre las cortinas del palacio, donde además se besaban y se daban amor.

Al ser convocado por la Iglesia en México para ser emperador, ese amiguito viajó con él y fue su asistente.

En los tiempos de Don Porfirio se narra la historia del 41. Se trata de una razia que hizo la policía en una fiesta de solamente hombres donde había de todo. Al meterlos a la “julia” contabilizaron 41 personas. Al llegar a la comandancia los contaron y al salir de la “julia” y con sorpresa se dieron cuenta que solo había 40. Resulta que el 41 era un pariente cercano a Carmelita, la joven esposa de Don Porfirio y de alguna manera lo dejaron libre.

Desde entonces el número 41 se le decía en plan de broma a un amigo. Incluso todos los hombres al llegar a la edad de 41 años eludían confirmar la edad por tan significativos hechos.

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LOS TIEMPOS MODERNOS.

En los años actuales ya no hay discreción, un personaje transgénero figuró en el concurso de belleza de Miss Universo, su belleza y femineidad la hacían favorita, solamente que los organizadores, al saber que era un transgénero, no la eligieron entre las 20 mujeres más bonitas.

Hace unas semanas en la Ciudad de México ante un grupo importante de medios informativos de radio y televisión la pareja de esposos Pablo Perroni y Mariana Garza dieron a conocer que después de 8 años de matrimonio y una niña de esa edad se separaban y declararon sus preferencias sexuales.

Pablo Perroni dijo sencillamente que él se enamoraba lo mismo de una mujer que de un hombre y ambos declararon que estaban de acuerdo, desde hace tiempo, con el destino que tomarían, por supuesto que al mencionar a su hija, al parecer también está de acuerdo.

Así lo que antes se manejaba con discreción y solo se sospechaba que la gente salía del closet para definirse, pero nunca públicamente se manifestaban los sucesos como ahora lo ha hecho Pablo Perroni.

No les importan las familias conservadoras, la época actual es para definirse y lo hacen con la naturalidad como lo hacemos cualquiera de nosotros cuando vamos a tomar un café a un Starbucks.