Ciudad

Turistas extranjeros tienen problemas con camiones de transporte público

José Reyes Burgos
Puerto Vallarta


Un extraño fenómeno se ha comenzado a sentir en Puerto Vallart6a desde hace al menos 6 meses, pero poco a poco la población local es quien se da cuenta de que acontece. Más y más turistas extranjeros están utilizando el sistema de transporte público disponible en Puerto Vallarta, como si se estuvieran desistiendo de monopolizar su movilidad en los taxis.  

No es exageración: el otro día, Andrea, compañera de esta redacción, se subió a una unidad azul, de las viejitas, sobre la avenida principal, y contó más extranjeros, unos hablaban francés y otros inglés, que mexicanos. Se trata de una tendencia que los habitantes de Vallarta han visto con asombro. 

Sobre todo, porque las condiciones en que aún opera no son las que debería ofertar un destino turístico de primer nivel a sus visitantes extranjeros. Pero los problemas que atraviesa un turista en el transporte público son aún mayores que los que sufre un ciudadano mexicano, para mal de la imagen en este destino todavía en desarrollo.  

Primeramente, la mayoría de los choferes no dominan el inglés, por lo que les es imposible orientar sobre la ruta o las referencias de paso a los turistas angloparlantes que preguntan sobre algún paradero antes de abordar la unidad. Esto provoca que, en muchas ocasiones, el turista termine por perderse o no llegar a donde desea.  

El pago a las unidades del transporte público es en pesos, no dólares. Si para los mexicanos es complicado atinar si el chofer tendrá cambio, si el prepago está funcionando o no, para los extranjeros es todo un calvario preguntar si la unidad acepta dólares y resolver si subir o no y como pagar, antes de que la unidad se vaya. 

Otro problema es que, en efecto, una gran cantidad del parque vehicular sigue siendo compuesto por unidades antiguas y pequeñas, que ya no soportan la demanda entre turistas y locales de la avenida principal. Se llenan y moverse en su interior es complicado y caluroso (no hay aire acondicionado). O la extrema velocidad a la que a veces circulan los camiones y esos frenones que dan, más de un susto pueden llevarle a los turistas de la tercera edad que viajan en autobús 

Quizás sea por el folclor o por ahorrar dinero, habrá que preguntarles; pero los turistas continúan viajando con mayor frecuencia y en mayor número en los autobuses. Probablemente, deberán ser advertidos entre ellos mismos de que, a diferencia de en sus países de origen, el transporte público aquí todavía no es digno ni actualizado. Y que pena si eso sucede.