¿Hacia dónde va el país? Todos somos socialmente responsables

  • Andrés Manuel López Obrador.
  • Enrique Alfaro Ramírez.
  • Elba Esther Gordillo.
  • Felipe Calderón Hinojosa.

Por Juan Antonio Llanes

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Hola.  Por la salud pública del país, esperamos que el gobierno federal tenga ya a estas fechas un recuento de daños y del desgaste de las acciones que han emprendido y que han tenido algún rebote en las finanzas nacionales y otras, que han generado incertidumbre e irritación en los sectores sociales y que ya, suponemos, se hayan diseñado las mejores estrategias para retocar, justificar, innovar o enmendar los proyectos que se impulsaron y que forman parte de la plataforma que sirve de despegue a los que se ha llamado la Cuarta Transformación que impulsa AMLO.

Las preguntas que nos asaltan: ¿A dónde va el país con los últimos sucesos? ¿Dónde perdimos rumbo, sensatez, tolerancia, prudencia, porqué se ha perdido el respeto a instituciones admiradas como el Ejército Nacional, la Marina, las fuerzas públicas estatales, federales y municipales?

Si actúan para imponer el orden se les critica, se les amenaza. Los agreden los mismos manifestantes, los balacean, y en ocasiones, los matan, por los miembros de los cárteles de narcotraficantes.  Se mofan de ellos. Se les limita para imponerse en los actos vandálicos de los maestros que cierran carreteras o el paso de transporte férreo, de las bandas organizadas para el robo de combustibles, de los vándalos que rapiñan, camiones accidentados, trenes descarrilados a propósito para vaciar las mercancías o productos que transportan. Y no se hace nada para corregir este estado de cosas.

Caramba, lo sucedido con la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, en donde las bandas de “huachicoleros” perforaron el ducto que atraviesa por el municipio y donde, hasta ahora, se contabilizan 98 decesos de vecinos del lugar, ante la impavidez e inacción de policías y soldados que acudieron para acordonar el lugar, pero ante la agresividad de los vecinos dispuestos a enfrentarse para sustraer las gasolinas optaron por replegarse y contemplar las dantescas consecuencias de la  ruindad, la codicia de “malandros” y la miseria de algunos residentes que los impulsó a cometer este ilícito, el robo del hidrocarburo.

Quien o quienes son los culpables: ¿El gobierno federal, el estatal, los municipios, Pémex, los “huachicoleros”, los ciudadanos?

Todos somos socialmente responsables de lo que está sucediendo en el país. Desde los padres de familia que descuidamos la atención y formación de los hijos, la pobre calidad educativa en las escuelas, la pérdida de valores, el respeto a nuestros congéneres, a la autoridad, al orden.

Como ciudadanos ya nos acostumbramos a saber y conocer de políticos y funcionarios corruptos que viven en la impunidad, a empresarios coludidos con estos últimos. Lo vemos ya todo normal, el “gandallismo”, el cinismo, la corrupción en todos lados, el saqueo público, los negocios turbios de funcionarios, las prebendas, las “mordidas” en casi todas dependencias para acelerar o facilitar trámites, el ámbito judicial, penal, etcétera. Pero como siempre necesitamos culpar a alguien, tener un responsable, quien mejor que al gobierno en todos sus niveles, cuando nosotros deliberadamente o no, alimentamos esa hiedra.

Que hacemos para poner nuestro grano de arena en la construcción de un mejor país para vivir? La conciencia individual no dirá que hacer o dejar de hacer para que nuestro entorno se renueve y vengan otros escenarios diferentes.

López Obrador a estas fechas ya debe estar consciente que no todo el pueblo, es  “tan sabio y bueno” como había sido su estribillo de campaña. Ya trae la protección y escolta militar como lo demanda su alta investidura presidencial. Hay millones que lo estiman y lo respetan, pero hay personas que opinan diferente y persiguen otros objetivos que no son los que pregona el tabasqueño. México no está para mártires.

E insistimos en ello, AMLO debe privilegiar la tolerancia y el respeto a quienes piensa diferente a él y tienen otras visiones de gobierno. Nadie, nadie, es dueño de la verdad absoluta, a eso se la llama “mesianismo”, ni tampoco somos un pueblo que esté de acuerdo en un gobierno pretenda imponer algún especial modelo de gobernanza.

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ALFARO, EGOS Y OPORTUNISMO. AMLO, TERCO Y POCO CONCILIADOR

Ante un escenario complicado como el que se vive en la entidad ante el desabasto de carburantes, con las serias implicaciones que impactan a los ciudadanos, a los sectores productivos y a la sana convivencia social, -situación similar que padecen otras regiones del país-,  y que por su complejidad y vital necesidad urge darle pronta solución, observamos impávidos y preocupados que quienes tienen la solución a la mano, el gobierno federal, llámese Andrés Manuel López Obrador y el representante de los intereses de los jaliscienses, dígase Enrique Alfaro, no cesan de  privilegiar sus diferencias en ríspidas confrontaciones mediáticas cuando el sentido común y la lógica más elemental aconsejan la construcción de entornos de entendimiento que abonen al diálogo y a las respuestas civilizadas.

No se trata de saber quién es el malo y quien es el bueno , por eso habría que preguntarse , a que le tira el gobernador Alfaro cuando en una actitud protagónica se expresa del Presidente de la República como un político que no tiene palabra, cuando aquel aseguró que la solución del problema de la escasez de  combustibles para Jalisco sería cuestión de días, una situación que Alfaro aprovecha para victimizarse políticamente, alegando que la causas obedecían a que ambos son de partidos políticos diferentes, y que Jalisco no merece el trato que recibe del gobierno de la República.

Seguramente el desplante del gobernador del estado fue medido e intencionado para atraerse los reflectores de los medios nacionales que le abonen a su proyecto sexenal y futuro político, pero no esperaba que AMLO, advirtiera las intenciones de su ex simpatizante y optara por regresarle mensajes reprobatorios y demarcando su posición como Jefe Nacional de un país que gobierna para todos sin recatos partidistas.

Tal vez, para algunos, muchos, poquitos, simpatizantes del gobernador Alfaro y con regionalismos trasnochados, aplaudan y se solacen con la postura beligerante que asume el jalisciense en su relación con López Obrador y su gobierno. Cierto, está generando un estilo de gobernar que capta simpatizantes entre aquellos que le creen cuando el coterráneo funcionario insiste que Jalisco es “ninguneado” por la Federación y que él no lo va a permitir, ni los jalisciences.

El “escribidor” es un convencido que las diferencias, de cualquier índole, políticas, de gobierno, personales, etcétera, se corrigen, arreglan o por lo menos se convienen a través del diálogo, la tolerancia, el respeto mutuo y la voluntad de las partes.

Resulta arriesgada la apuesta que hace Enrique Alfaro con su muy personal estilo “topador”. Si continúa con ese perfil de gobernar, creemos que de nada le va a servir ante la personalidad ambigua de López Obrador para quien solo él, y nada más él tienen comprensión y discernimiento de lo que sucede y el camino que ya marcó, y se encuentra con otro, Alfaro que presume lo mismo, “mama mía”, Entonces, ¿a dónde nos llevan?  No, alguno de ellos debe mostrar prudencia y lucidez de pensamiento, porque si cada quien se “monta en su macho”, “pá su mecha”.

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NOTITAS DE “BOTEPRONTO”

Ha de ser buen negocio financiero la constitución de un partido político. SE fue el PANAL y el PES. Perdieron  el registro del INE al no alcanzar ni el 3 por ciento mínimo requerido de la votación nacional y amenazan dos nuevos partidos políticos: el yerno y el nieto de la antes vilipendiada dirigente del SNTE Elba Esther Gordillo, con “Redes Sociales Progresitas”, y el otro apoyado por Felipe Calderón y su esposa Margarita que se llamará, si logran el registro, claro, “México Libre”.

Nos vamos. Sonrían sean felices. Inténtelo por lo menos caramba.