Amor sin barreras

Por Nacho Cadena

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Hoy amanecí cursi, tan cursi como un encaje de seda o un mantón de Manila, tan cursi como lo gótico… a veces me gusta lo cursi. El tiempo vuela y entramos al mes de febrero, mes del amor, bajo la creencia aquella que el amor no tiene fechas ni periodos, ni tampoco términos. Hoy empieza la luna a entrar en cuarto menguante y con ello a enviarnos esos mensajes que van cubriendo nuestra piel con ganas de hacer, con ánimo de disfrutar y con sentimientos de compartir. Hoy en la noche, y también mañana, gozaremos el espectáculo maravilloso de la luna  y a eso de pasada la media noche su reflejo inmenso sobre la superficie del mar, espectáculo que no se compra a ningún precio y que aquí los vallartenses lo disfrutamos de a gratis.

Hoy en la noche una pareja de jóvenes disfrutarán lo que hace muchos años, en aquellos gloriosos años del Puerto Vallarta romántico, era costumbre. En los hoteles, recuerdo el inolvidable Garza Blanca, se servían cenas románticas en la playa; una mesita para dos, escrupulosamente adornada, mantel blanco, candelabro y la presencia de dos enamorados o dos en proceso de alcanzar el enamoramiento. Podía ser el galán que aprovechaba el momento para pedir perdón por alguna pequeña irregularidad o ciertamente para limpiar la conciencia de culpas; podía ser la celebración de un aniversario de algo y si no una cualquier celebración; podía ser el atrevimiento caballeroso del hombre que buscaba la conquista; o simplemente el buscar la antesala romántica a un evento posterior lleno de emociones, gusto y placer…tantas cosas bonitas como aquella sencilla de pasar un rato romántico, junto al mar, a la luz de la luna llena, al son de unos platillos delicados, sabrosos y aromáticos, acompañados de algún líquido ambarino que gustosamente expedía gloriosas burbujas de abajo hacia arriba como queriendo explotar en notas de alegría. Y allá entre el sonido del romper de las olas se escuchaba aquello de “te quiero”, “me gustas” o mejor aún, no se escuchaba nada, solo existía el lenguaje de las miradas cruzadas y las manos entrelazadas.

Hoy este bonito evento, me consta se repetirá en Puerto Vallarta, vino a verme un joven amigo a pedirme indicaciones para un menú romántico y también a pedir prestada una mesa, un mantel y vajilla en color blanco. No tengo duda del éxito del evento.

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HABLEMOS DE AMORES

Hay personajes que reflejan diferentes actitudes ante la vida; si piensas en la figura de un guerrero conquistador indomable, piensas en Gengis Khan; de un explorador de los mares Jacques Cousteau; de un estadista Winston Churchil; de una mujer científica Madame Curie o la Maestra Villareal de Puga; de un revolucionario del Cine Steven Spilberg; de un soñador Julio Verne. Pero en el amor jamás pensarás en George Bush o Pancho Villa o Donald Trump, a quienes quizá identifiquemos claramente con otras cosas pero no con el enamoramiento y el romanticismo.

El amor se recuerda más bien por las parejas, aquellas que se han identificado con diversas situaciones relacionadas con el querer sobre todas las cosas. En la literatura han trascendido figuras de parejas que serán siempre recordadas como símbolos de relaciones amorosas. William Shakespeare creó a la pareja quizá más famosa o mejor dicho la historia de amor más famosa a través de Romeo Montesco y Julieta Capuleto que venían de familias enemistadas y prefirieron llegar a la muerte por amor. Paris y Helena en la literatura griega. Tristan e Isolda de Gottfried von Strassburg, marino y princesa, ella, Isolda muere de amor. Don Quijote y Dulcinea, creados en la imaginación y en la pluma del mejor escritor en Castellano Don Miguel de Cervantes Saavedra, un amor platónico maravilloso, lleno de ilusiones, jamás llevado a la realidad, amor fuente de inspiración de memorables hazañas del Ingenioso Hidalgo. Dante y Beatriz, él recorre el paraíso acompañado de una mujer convertida en ángel, Beatriz, por el gran amor que le profesa.

El cine nos ha presentado, ayer y hoy, personajes que han trascendido y recordamos como símbolos, verdaderos íconos del amor en pareja. En la famosísima Casablanca, Humphrey Bogart (Rick) e Ingrid Bergman (Lisa) acompañada de aquella música espléndida.

En Amor Sin Barreras (cine y teatro de Broadway), María (Natalie Wood hermosísima) y Tony (no recuerdo el artista). Cumbres Borrascosas, película basada en la novela del mismo nombre, de Emile Bronthe, donde ella Catherine, se enamora de su amigo de la infancia Heathcliff, y por diferencias sociales y económicas (lo de siempre) viven una tragedia de amor, pasión y sufrimiento. Recientemente, nos queda en la mente la bella pareja formada por Leonardo Di Caprio (Jack) y Kate Winsley (Rose) en la super producción montada en Ensenada, Baja California, Titanic.

La vida real tiene parejas que han hecho historia, algunas perfectas, otras tormentosas, algunas prohibidas, otras ejemplares, pero todas amorosas. Napoleón y Josefina, María Félix y Agustín Lara, la bella y el feo, la mundana y el poeta, la diva de la época de oro del cine mexicano y el compositor romántico más famoso de México. Maximiliano y Carlota, poco que decir.

Cleopatra y Marco Antonio, él militar y político romano, ella Reina de Egipto, una historia confusa de amor, poder, conquista y conveniencia. Aquí en México, muy cerca en territorio y en tiempo, Diego Rivera y Frida Kahlo; él, uno de los tres grandes muralistas mexicanos y del mundo; ella, simplemente pintora mexicana, si bien hoy el marketing estadounidense la ha llevado a ser más famosa a ella que a él. Injusticias de la vida y del amor. Pablo Picasso y Françoise Gilot. Liz Taylor y Richard Burton, leyenda de amor vivida en Puerto Vallarta…muchas parejas famosas.

En la vida real también, y no solo también, sino sobre todo, hay muchas parejas de todos los días, que viven el amor diario y cotidiano, con altas y bajas, con alegrías y tristezas, con lujos y con carencias.

No podemos dejar de hablar de amores tormentosos, prohibidos, escondidos o agazapados. El gran presidente John F. Kennedy y la voluptuosa Marilyne Monroe, un affaire pasajero que superó al gran amor con el famoso beisbolista Joe Di Maggio. Algunos culpan a ese affaire como la causa del “suicidio” de la bella artista de cine. Hitler y Eva. Allende, nuestro héroe de la Independencia y doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa del Corregidor de Querétaro, amoríos muy útiles para la causa noble de la guerra de Independencia.

Y que mejor pareja que la tuya y la mía, ciertamente no tan famosa, pero más cercana y más real, no tan pasional pero más auténtica, no tan novelesca pero más actual. El amor existe de verdad, tú lo puedes sentir lo puedes apreciar, lo puedes disfrutar y sobre todo lo puedes vivir en él y con él. Amar a una mujer como tu sería lo mejor, pero si no se puede habrá que amar cualquier otra cosa, una piedra, una montaña, o un mar… también cotidianamente se nos presenta una gran oportunidad de amar a los demás, a los que nos rodean a los que están cerca de nosotros.

Siempre habrá un campito para vivir el amor.