Alfaro se compromete con taxistas; ¿y Uber?

José Reyes Burgos
Opinión


La alianza entre el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez y el mandamás de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla, fue un suceso que en su momento sorprendió a toda la opinión pública; pues todos tenían fresca la memoria de aquella frase pronunciada por el entonces alcalde de Tlajomulco, de que su municipio “era territorio libre” del padillismo. Se vinieron las elecciones y eso quedó en el pasado.  

También ya al calor del inicio de las campañas, Enrique Alfaro optó por aliarse con Ricardo Anaya y apoyar su candidatura presidencial, cuando en Jalisco el mensaje a través del voto fue claro y no sumó nada a su candidatura para la gubernatura, pues los panistas no escogerían al tan por ellos criticado emecista. Enarbolar Movimiento Ciudadano, que a su vez iba en alianza electoral con el PAN, fue algo que nunca pudo explicar del todo a sus electores el hoy gobernador. 

Pero lo que ha dado la gran sorpresa esta semana, es un acto que no se esperaba ni se olía por ninguna parte; pues todo indica que el gobernador de Jalisco decidió atar cabos sueltos en el tema de Uber dentro de Vallarta, un ajuste que su antecesor decidió ya no atender en sus últimos meses de gobierno. Empero, Enrique Alfaro decidió, contra todo pronóstico, sumar esfuerzos con el personaje más icónico del priismo y el ‘charrismo’ político de Puerto Vallarta, Rafael Yerena, líder indiscutible de la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM).  

Bien pues, la CTM posee el monopolio del trámite y otorgamiento de permisos para operar taxis amarillos en Puerto Vallarta, haciéndose cargo de la gestión de la mayoría de estos. El modelo de acaparar todos los permisos y cobrarle al chofer por trabajar el automóvil ya es viejo, pero aún está vigente, cuando no los propios conductores deciden pagar hasta entre 200 y 400 mil pesos por un permiso y ofrecer servicios de transporte sin salirse de la tutela cetemista. 

Y es ahora, cuando las operaciones de la plataforma Uber habían dado un fuerte golpe al monopolio de los taxis amarillos, que la ciudadanía vallartense ¡y también el turismo residente y pasajero nacional y extranjero!  se sentían con la libertad de escoger una opción de transporte más económica y cortés que el innegablemente negligente y precario servicio de los taxis amarillos. 

Pero gobernador de Jalisco parece haber tenido un acercamiento sincero con Rafael Yerena, en el que sólo se puede deducir que estuvo de acuerdo en pactar el control riguroso sobre Uber a cambio de que los taxistas mejoraran. El anuncio lo hizo en su visita para anunciar también la conurbación con Bahía de Banderas, tema que pasó absolutamente desapercibido gracias a que la gente volcó su atención a replicar la aparente prohibición de Uber y Ecodrive en Vallarta.  

Y es que hay que entender que los vallartenses no pueden cederle un palmo más de confianza a los taxistas, porque tuvieron desde junio del 2017 que comenzó a operar Uber para mejorar sus servicios, sin embargo, poco se hizo además de cambiar algunos automóviles por modelos más recientes, pues continúan si8n aceptar tarjeta, sin utilizar taxímetro y muchas veces, abusando de la prisa del usuario con tarifas injustas. 

Se vale rectificar, hasta para los poderosos; y el gobernador necesita entender que la ciudadanía no tiene nada en contra de hacer que Uber cumpla con la ley; pero si tiene un pleito casado con dejarse a merced de un gremio que ha demostrado no tener sensibilidad con sus usuarios. Los vallartenses han hablado y la decisión es casi unánime: Uber no se puede ir de Puerto Vallarta, ni aunque los taxistas generen su propia aplicación. No apelar a eso, tendrá un costo político inmenso para Enrique Alfaro en esta ciudad.  

Arturo Dávalos, ni a favor ni en contra 

Es muy clara la postura que el alcalde de Puerto Vallarta ha tomado en relación al tema de Uber; en declaraciones a la prensa, afirmó que no se pronuncia contra las plataformas digitales ni apela a la persecución de sus choferes, sino que apuesta por una competitividad para un puerto turístico internacional apegada con la ley. En breves términos, no negó que su administración podría colaborar en los operativos que monte gobierno del estado contra las plataformas, pero tampoco se mostró entusiasmado. 

Está claro que el alcalde, por respeto a la jerarquía, no va a desaforar al gobernador de Jalisco de su autoridad paras intervenir en los asuntos de carácter local en Puerto Vallarta, como el de Uber. Pero de eso, a mantener su propia opinión, hay un trecho muy grande. El caso se repite con la municipalización de SEAPAL: mientras Dávalos Peña espera que la Suprema Corte de Justicia ceda los derechos de operarlo al gobierno municipal, el gobernador ha anunciado que se convertirá en un órgano metropolitano administrado junto al vecino Bahía de Banderas. A saber si existen diferencias debidamente tratadas entre ambos mandatarios, pero de ser así, que impere la mejor propuesta para el bien de Vallarta. 

Centro de Convenciones ¿subutilizado o subpromovido?   

Desde que fue inaugurado, el Centro Internacional de Convenciones ha sido etiquetado como un ‘elefante blanco’ y después de ‘complejo subutilizado’, tal y como el gobernador de Jalisco le llamó en su última visita a este puerto. Sin embargo, de que se realizan grandes eventos (incluidos los de gobierno) en ese complejo, no hay duda, toda vez que el problema no es de falta de uso, sino de competitividad.  

En Puerto Vallarta existen muchisimos espacios más para realizar exposiciones y eventos de gran calado, cada gran cadena hotelera posee su espacio interior para dichos fines. Realmente, hacer que el Centro de Convenciones luzca con agenda llena todos los días sólo es cuestión de una mayor promoción del complejo por parte del Consejo Directivo que tiene para su funcionamiento.  

Pero hablando del tema, la actual adminsitradora, Yolanda Cisneros, no va por mal camino; aunque en sus manos no está la promoción del complejo, si es responsabilidad suya que, una vez organizado un evento, este no tenga imperfecciones. Y una de las que ha corregido es el evitar que continúe el monopolio de distribución de alimentos y bebidas en su interior, que una empresa en particular había querido mantener, pero la nueva administradora les hizo topar con pared. 

Para comenzar una buena promoción del complejo, se debe empezar con dar una excelente impresión a quienes si deciden organizar sus eventos en las instalaciones, algo imposible si no se ofrece desde el mejor montaje hasta el más óptimo y competitivo servicio de alimentos y bebidas. Mal por aquellos que piden mantener los malos servicios que a veces se sufren en su interior, bien por la administradora Cisneros en emprender el primer paso para erradicar esa impresión lamentablemente generalizada.