Cine CríticaGente PV

La Favorita: el destronamiento de lo sublime

  • Colman encarna brillantemente a la lastimosa Anne, reina del berrinche infantil, tan lujuriosa como gulosa y apresadora.
  • Los arriesgados planos de Robbie Ryan, aberrantemente abiertos, dejan ver un espacio y rostros distorsionados y engrandecidos.
  • Lanthimos no teme mostrar los matices más incomodos y escalofriantes de la conducta humana.
  • La Favorita es la excelsitud cinematográfica.

Por Sebastián Hernández

.

Si hay algo que unifica y caracteriza a la reciente filmografía del director ateniense Yorgos Lanthimos (La Langosta, 2015; El Sacrificio de un Ciervo Sagrado, 2017), es una vehemente fascinación por llevar al extremo la interpretación de sus personajes y las situaciones que, como maldiciones, caen sobre ellos. Para el griego no existe el punto medio: el dolor es agonía, la felicidad es hedonismo, el triunfo es irrevocable, y el fracaso es absoluto. Lanthimos no teme mostrar los matices más incomodos y escalofriantes de la conducta humana; conducta que en su última entrega desborda de inmoral y despiadada.

The Favourite (título original) nos cuenta la historia de la endeble Reina Anne (Olivia Colman), figura suprema en la Inglaterra de principios del siglo XVIII, cuya leal amiga y consejera Sarah Churchill (Rachel Weisz) se hace cargo de gobernar en su lugar; pero su posición política se verá en peligro con la llegada inesperada de su prima Abigail (Emma Stone), una sirvienta de sangre noble.

Al igual que en sus dos filmes anteriores (que junto a este podrían conformar una ‘‘trilogía de las bestias’’), el séptimo largometraje de Lanthimos se inunda de una atmosfera inquietante, reflejada en los arriesgados planos del cinefotógrafo irlandés Robbie Ryan, aberrantemente abiertos, dejando ver un espacio y rostros distorsionados y engrandecidos; en su expresiva puesta en escena que aprovecha los barrocos espacios laberinticos para que los histriones anden, dancen, se arrastren, y se retuerzan en escenas intensas que no ocultan su gracia carnavalesca, donde conviven la comedia negra y el drama desgarrador.

Colman encarna brillantemente a la lastimosa Anne, reina del berrinche infantil, tan lujuriosa como gulosa y apresadora, incapaz de sucumbir a la belleza, e incluso exigiendo su inmediata terminación. Su propia discapacidad social y emocional es aprovechada por la indiferente Abigail, convenenciera y perversa seductora que no duda en enredar a todos en un juego de traiciones, y pasearse en el palacio entre las sombras que enmascaran secretos, y ser cubierta por un contraluz cegador que revela su inherente naturaleza cruel, tan primitiva como el instinto de supervivencia. Weisz, en el papel de la estoica Sarah, convertida en la resignada, violentada y víctima de la encrucijada que le plantea el deseo por acabar de una vez con su prima, y la imposibilidad sentimentalista de dañar verdaderamente a la inocentona reina.

Una lenta progresión hacia el destronamiento de lo sublime. La Favorita es la excelsitud cinematográfica; una obra que resalta lo inexplicablemente atrayente de la desgracia y la enfermiza necesidad de afecto, contada a través de una retorcida historia de amor y poder.