Consejos de una abuelita modernaGente PV

La puntualidad es un don de reyes

Tenemos la obligación ante Dios y los hombres, de evitar a toda costa la destrucción de la Inocencia, tenemos que respetar “el tiempo” para que lleguen puntuales a su edad madura, ¡no antes!

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Por un México mejor

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Hace muchos años cuando el increíble Reverendo Padre Humberto Romero Durán (R.I.P.), me dio la oportunidad para dar Catecismo a los ángeles terrenales más pequeños de la hermosa comunidad de un maravilloso pueblo de pescadores en La Cruz de Huanacaxtle; tuve la dicha de conocer a dos hermosos hermanitos de cuatro y cinco años, Marichui y Eri (así les gusta que les digan); un día llegaron tarde a misa y les dije: Recuerden mis niños que “LA PUNTUALIDAD ES UN DON DE REYES”, y… ¿Qué es lo que no  tienen ellos que ustedes gozan?… ¡Su libertad!, porque veo que siempre llegan solos; así que, por favor, no vuelvan a llegar tarde, ¿de acuerdo? Ellos movieron sus tiernas cabecitas para decirme, ¡sí!

Desde ese día, ¡jamás me llegaron tarde!, porque “LA PUNTUALIDAD ES UN DON DE REYES”.  No pasó mucho tiempo en que una persona de la comunidad enfermara y le pedí al Padre que por favor me diera su dirección, pero por más que me explicó, como soy muy despistada, me dijo: “Marichui y Eri, saben dónde vive, les diré que la lleven“; a lo que le supliqué que por favor les dijera a sus padres, que los llevaría a su hogar, para que no se preocuparan.

Sentí una gran vergüenza al ver que su casa esa estaba muy lejos, era la última del cerro que queda a un lado del riachuelo; para llegar a ella en camioneta fue una odisea, pues sólo era una vereda con subidas y bajadas llenas de hoyos… Su hermosa casita estaba rodeada de muchas flores porque su papá es jardinero; sin embargo, podías ver al otro lado porque es de palos y madera con piso de tierra. A partir de ese día, me comprometí con su mamá a llevarlos de regreso a casa después de misa, ya que ellos se venían caminando solos debido a que ella trabajaba ayudando en diferentes casas, porque sus condiciones eran paupérrimas.

Los invité al Grupo Canica Vallarta, que es un Centro de apoyo a niños con Cáncer, A.C., donde la maravillosa y gran mujer altruista Sra. Evelia Basáñez Márquez es la Presidente; quien tuvo la amabilidad de invitarme a algunas pláticas para esos divinos ángeles y sus padres. “Marichui y Eri” siempre estaban prestos para ayudar en lo que fuera necesario y a jugar con ellos; así pasaron los años hasta que mis niños cumplieron nueve y diez años y en una Navidad la niña me dijo:” Maestra, como yo ya soy muy grande y tengo muchos juguetes, quiero compartirlos con los niños pobres”, y me dio una gran bolsa con muchos animales de peluche y Eri, me dijo que como él estaba creciendo tenía mucha ropa para regalar. Llevamos todo a la lavandería de Bucerías, y cuando la dueña se enteró para dónde iban los juguetes y la ropa… ¡No me quiso cobrar ni un centavo!… Ellos me ayudaron a ponerles bolsas y moños; los juguetes les encantaron a los niños.

La junta con los niños del grupo Canica, era la primer semana del mes en sábado, por lo tanto, cuando iba a recoger a “Marichui y Eri“, como ellos sabían que “LA PUNTUALIDAD ES UN DON DE REYES”, desde media hora antes de que llegara… ¡ya estaban listos! Y así pasaron los años hasta antes de que “Eri”, cumpliera sus catorce años y dejó de acompañarme, pues como estaba muy alto, se puso a trabajar para ayudar a sus padres. Poco después “Marichui“, también encontró trabajo.

Y como me di cuenta de que ya había muchas personas altruistas con un corazón de oro y enormes conocimientos, dispuestos a ayudar en forma desinteresada, y en mi vida ocurrieron varias experiencias nuevas… ¡Me tuve que apartar con mucho pesar de esas criaturas divinas y todos esos grandes personajes!

Cuando era pequeña, tanto mis ancestros, como en la escuela, me enseñaron a que “LA PUNTUALIDAD ES UN DON DE REYES“;  que la palabra de honor se respetaba, pues valía más que cualesquier papel firmado; a cumplir con los valores cívicos y éticos; que todo ser humano era digno de admiración y respeto, sobre todo los ancianos y con mayor razón los divinos ángeles terrenales por representar la imagen de Dios en el Planeta Tierra, ya que ellos cuando nacían, eran seres inocentes y sin maldad alguna.

Por eso tenemos la obligación ante Dios y los hombres, de evitar a toda costa la destrucción de la Inocencia, y como “LA PUNTUALIDAD ES UN DON DE REYES“, tenemos que respetar “El Tiempo” para que lleguen puntuales a su edad madura, ¡no antes!… ¡Sólo así forjaremos los futuros ciudadanos que tanto necesita nuestra vejada nación! Adultos honorables, dignos de toda admiración, respeto, amantes de nuestro maravilloso País y valiosa gente. Por eso… Hay que educar a los niños” … ¡Para no tener que castigar a los “Adultos Menores”!, por tratarles en forma absurda y equivocada convirtiéndoles prematuramente en niños y jóvenes, irresponsables e inmaduros, como si fueran… “Niños Mayores”, hasta con derecho de exigir el cumplimiento de  las “Leyes”, ¡a su favor!

Cariñosamente Ana I.