Acudir al llamado

Muy interesante y entusiasmador es leer y conocer la forma como Jesucristo seleccionó a quienes serían sus discípulos. Recordar y meditar sus palabras se puedes aplicar hoy mismo a quienes sienten la religión cristiana.

Todo empezó en el llamado mar de Galilea, que no es un mar, sino un inmenso lago por abajo del nivel del mar. Este hecho según la historia hace que abunde la pesca, solo que estos hechos fueron precisamente un día en el que la barca de Simón Pedro regresó sin un solo pez en su cosecha, Jesucristo lo vio al lado de su hermano y le dijo “sígueme”.

A Jesucristo ya lo seguía un grupo de personas que creían en él. Jesucristo subió a una piedra donde se sentó para hablar a todos los que le seguían, sus palabras fueron escuchadas, pero transcurrió el tiempo sin que hubiera algo que comer, Jesús llamo a Simón y le dijo: “sal a pescar”, Simón Pedro le dijo: “Señor, ya salí y no capturamos nada, pero es tu palabra y volveré a salir”. Con su hermano, zarpó y regresó con la barca llena de peces, suficientes para que todos comieran. Prodigio que se repetiría con otro de sus discípulos.

Mateo era republicano, su trabajo era cobrar los impuestos a los fariseos para los romanos, Jesús vio a Mateo y le dijo: “sígueme”, en el instante Mateo dejó el sitio donde estaba cobrando los impuestos, siguió a Jesús con júbilo, lo invitó a su casa y organizó una fiesta en honor de Jesucristo. Los fariseos que criticaban a Jesús, dijeron: “cómo es posible que aceptara asistir a una fiesta organizada por uno de los personajes más odiados del pueblo”. Como es aun la costumbre, quienes cobran los impuestos siguen siendo personajes odiados.

Jesús les impuso a sus apóstoles un nombre diferente, Mateo originalmente se llamaba Leví, solo que Jesús le dijo que se llamaría Mateo, así como Simón cambió su nombre al de Pedro.

Otro discípulo fue Santiago que era auxiliar en la mesa de Leví, los dos siguieron a Jesús y de cada cual se escribió su propia historia.

Cada apóstol tiene su propia historia, Jesús no le impuso órdenes a ninguno, los dejó actuar a su libre albedrío. Este hecho se manifiesta con la actitud de Judas.

Judas Iscariote decía que amaba intensamente a Jesús, cuando se lo dijo personalmente, Jesús le dijo: “tú eres el que me va traicionar”. Jesús lo sabía y pudo evitar la traición, solamente que Judas actuó por su mismo instinto, el amor se convirtió en celos y así fue como lo cambió por treinta monedas.

Los hechos que se narran en el Nuevo Testamento nos advierten que todos podemos acudir al llamado en memoria de Jesucristo, pero solo nosotros vamos a decidir si seguimos su voz o si finalmente lo traicionamos. Cuántas verdades se nos presentan en la vida para decidir el camino que nos llevara a la eternidad.