Educación y ParentalidadGente PV

Actitudes escolares en jóvenes universitarios

La gente exitosa, no se queja, trabaja y aprende de sus errores, no busca pretextos, busca soluciones y asume responsabilidades.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Para el éxito, la actitud es tan importante como la habilidad.
Walter Scott

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Antecedentes y contexto

A lo largo ya de casi treinta años, he podido tener la fortuna de realizar un trabajo, una profesión que de alguna manera no planeé y llegó fortuitamente a mí. Fue mi directora de tesis de licenciatura, quien me recomendaba para suplirla en una escuela particular en Guadalajara en clases de licenciatura y en un área de la que había trabajado mi tesis, psicoterapia infantil y psicopatología infantil. No podía rechazar tal ofrecimiento, pues yo recién egresado quería comerme el mundo de dos mordidas y demostrar lo que hasta entonces había aprendido.

Pronto me percaté que mi saber no era tanto y que continuaría aprendiendo aún más con muchos alumnos que me motivaban con sus preguntas a indagar más cada día. Por ese entonces igual había quejas y hasta deserciones de alumnos que no tenían con la convicción necesaria para estudiar psicología.

Posteriormente me traslado a vivir y trabajar a este bello destino, e inicio mi trabajo como investigador y docente en el año dos mil. Cuento con la fortuna de conocer desde la primera generación de alumnos de psicología en el CUCOSTA y casi a todas las que le siguen. A lo largo de estos casi veinte años he podido aprender a distinguir diferentes tipos de alumnos o, mejor dicho, a discriminar actitudes de los alumnos. Por ejemplo, los que están destinados a realizar cosas grandes como proyecto de vida entre lo personal y lo profesional, y a los alumnos que transitan por la facultad buscando ayuda a sus males o alguna razón para hacer como por inercia lo que hacen, ellos le llaman, estudiar…

En los últimos años –y seguro con los años a cuestas- he tratado de ser más observador de las necesidades y situaciones de esos alumnos que parece que lucha no tienen, pero que, sin embargo, se siguen moviendo como salmones buscando una meta un tanto incierta. El tiempo coloca a la gente en su lugar y al egreso uno observa a qué se dedican y cómo realizan su vida profesional. Corroborando muchas de las veces los augurios que uno vaticinaba ya tiempo atrás.

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Actitudes que no ayudan

Algunas actitudes justamente que no ayudan a los alumnos como hábitos de inicio y continuidad en su carrera universitaria son: La falta de concentración y escucha a las instrucciones. Ya sean por escrito u oralmente, es increíble la cantidad de veces que muchos alumnos se dispersan y que tienen que preguntar a otros por las instrucciones dadas, incluso muchas veces toman fotos al pizarrón y lo que de ello se explicó y, aun así, nada… La constancia. Muchos alumnos, después de clases se dispersan y pierden en actividades sociales y no toman con seriedad su formación. Falta de curiosidad científica. Algunos otros no hacen más de lo que pide el maestro, y procuran realizar las tareas con la ley del mínimo esfuerzo, es decir: “para qué hacer de más” …  Leer adecuadamente. Esta habilidad básica en un estudiante universitario es difícil encontrarla y cuando uno como docente trata de fomentarla se toma con muchas resistencias, algunas de ellas por los malos hábitos adquiridos en niveles inferiores, y otros obstáculos simplemente por falta de interés y flojera. Saber Preguntar. Por increíble que parezca, de no hacer una buena lectura, difícilmente se sabe qué preguntar, tristemente es el caso de muchos universitarios.

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Actitudes constructivas

Vale decir que muchas de las buenas actitudes ya vienen dadas desde casa, con padres nutricios que se han ocupado desde años atrás de su hijo, y que no solo una buena escuela o colegio han realizado una labor positiva para él. También es importante reconocer, claro está, las buenas instituciones y docentes en la formación previa del educando, pero sin buena base familiar, el trabajo es trunco.

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¿Qué debemos fomentar?

Primero, saber si la motivación es suficiente para la meta trazada, si se requiere primero juntar dinero, pues hacerlo para no tener de pretexto trabajar. Se pueden hacer las dos cosas, pero requiere dejar distracciones y ser constante.

Responsabilizarse de su vida y sus actos. Llega un momento en que ya no es válido culpar a terceros de la falta de actitud e indolencia del adolescente mayor. Buscar más allá de lo dejado en clases, hacer un plan de vida y trabajar en él.

Buscar las ayudas y apoyos necesarios. Pensar seriamente que esta carrera universitaria –la que eligió- es de lo que quiere vivir, y actuar en consecuencia con seriedad integral en su formación. Ser necio y perseverante positivamente. La gente exitosa, no se queja, trabaja y aprende de sus errores, no busca pretextos, busca soluciones y asume responsabilidades. Que pase buen día.