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Crisis de lenguaje

Sicilia es un hombre imponente en su lenguaje, es su poder, su riqueza, el sentido en que ayuda a los vulnerados y señala a quienes tienen carencias lingüísticas.

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Por Carmina López Martínez
(arizbeth.lopez@univa.mx)

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La presencia del escritor mexicano Javier Sicilia, se dejó sentir en la ciudad de Puerto Vallarta; aunque dos eventos fueron insuficientes para poder gozar de su retórica asertiva y con la cual encara las más atroces eventualidades de la vida.

En el Centro Universitario de la Costa (CUCosta), Javier Sicilia emprendió una dialéctica profunda y amena, ninguno de los presentes pudo escapar del auditorio Dr. Armando Soltero, recinto que está al interior del campus universitario de la Universidad de Guadalajara.

Tranquilo, con un caminar natural Sicilia entró al auditorio donde lo esperaba un público expectante. En punto de las 11:00 horas, el escritor permaneció en silencio mientras la presentadora leía un breve extracto de la biografía y andanzas del invitado de honor.

El micrófono abandonó los labios de la catedrática del Cucosta y dejó salir la voz del connotado escritor, éste, sin ninguna premura aclaró que el protagonista de esa tarde sería la riqueza del lenguaje y cómo su ausencia era un acto vil de la humanidad.

Verlo ahí sentado, tan sereno en su lenguaje corporal, con una voz que no contenía odio, sino verdad. Sicilia comentó que el analfabetismo no es limitativo, pues considera que está el analfabeto funcional, es decir, una persona que sabe leer pero no llega a comprender el contenido.

 “Vivimos una crisis de lenguaje” manifestó Sicilia, no sé si en un intento por despertar –no convencer- la conciencia de los jóvenes que en ese momento escuchaban cada una de sus palabras.

El escritor enfatizó la urgencia de guardar silencio para poder profundizar y comprender el pensamiento de los demás. Recordó a filósofos y poetas, quienes con sus aportaciones defendieron y enriquecieron el lenguaje, hoy tan destruido por el uso recurrente de la tecnología.

Tomé notas de casi todo, mi ansiedad por capturar sus palabras me obligó a perder ciertas paráfrasis, reflexiones, sugerencias, menciones. Entre mis garabatos tuve ayuda de mi buena caligrafía para recuperar una de sus apostillas: “en el contexto de la frase recuperamos el sentido denotativo de la palabra”, haciendo referencia a la construcción mental que el ser humano realiza en el momento de escuchar el mensaje que recibe diariamente. Para eso dio varios ejemplos a fin de disipar dudas sobre su comentario.

El tiempo corrió durante el Conversario –el evento en el Cucosta-, se extendió casi dos horas, de tal suerte los asistentes escuchamos al escritor hablar de la poesía, el sentido y peso de la misma; también buscó despertar el interés de los jóvenes universitarios por la lectura y, al mismo tiempo, generarles una conciencia por que hoy “todos hablan (…) entonces, a qué hora guardamos silencio para entender qué dice el otro”.

Este es mi primer encuentro dialéctico con Sicilia, siempre supe cómo era físicamente, pero escucharlo, eso es lo atractivo; estoy convencida en que tratar el lenguaje con respeto, es una virtud que pocas personas pueden conseguir. A los seres humanos nos distingue el lenguaje, su uso y formas; todo ello divide lo primitivo del lado elocuente y vehemente.

Sicilia es un hombre imponente en su lenguaje, es su poder, su riqueza, el sentido en que ayuda a los vulnerados y señala a quienes tienen carencias lingüísticas. Espero con ansias un momento en que tenga el privilegio de volverlo a escuchar en Puerto Vallarta.

Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta.