Sánchez, “farol de la calle…”

Pedro Sánchez, presidente del gobierno español.

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Por José María Murià

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La semana pasada se distinguió principalmente por la visita del español Pedro Sánchez, cuya mira era garantizar la “tranquilidad” de las inversiones españolas, aunque supo rodearla de adornos como el acta de nacimiento del abuelo Obrador y un reconocimiento no jurídico de que el fusilamiento de Lluís Companys, presidente legítimo de La Generalitat de Catalunya, no fue correcto.

Hace casi 45 años que se murió —tranquilamente en su cama— el dictador Francisco Franco y el Partido Socialista Obrero Español —que lo único que tiene de verdadero es esto último— ha gobernado varias veces en ese país. No obstante, la anulación del juicio que se le hizo a Companys no ha prosperado, a pesar de que ha sido demandada con frecuencia por los catalanes. Solamente ahora, que se están poniendo “las peras a cuarto” en Cataluña discurrieron un disimulado y tímido apapacho a la nieta, que es bastante más españolista que el abuelo, por cierto…

La muerte de Companys, ocurrida el 15 de octubre de 1940, en el foso del barcelonés castillo de Montjuic, fue simple y llanamente un asesinato, pero Sánchez no se atreve a considerarlo abiertamente como tal.

Al parecer su viaje cumplió sus fines, aunque se llevó la advertencia de nuestro Presidente de que las empresas españolas tienen la obligación de cumplir las leyes mexicanas, no como lo han hecho algunas con la tolerancia indigna de Peña Nieto y antecesores.

Lo que sí no se animó Sánchez a explicar es la contradicción de arremeter contra el Gobierno de Venezuela por pecados que, aunque sea en menor grado, se cometen igualmente en su país: los presos políticos y los que se han tenido que exiliar para evitar la represión en sus personas.

Más de 400 días llevan encarcelados nueve políticos catalanes, elegidos libremente por el pueblo, por haber convocado a un proceso electoral que la falsa democracia española reprimió salvajemente… no obstante, más de tres millones de votos fueron emitidos.

Tiempo parecido llevan en su exilio varios más, incluyendo el presidente legítimo. Pero ha habido mucho más en los últimos tiempos, ya bajo el Gobierno de Sánchez Pérez, contra artistas y políticos menores que han sufrido detenciones, interrogatorios y multas. A lo que ha hecho Sánchez se le llama “ver la paja en el ojo ajeno”.

Poco a poco, al menos en el ámbito europeo, se ha ido percibiendo la verdadera naturaleza de la democracia española y de una suerte de “casta divina” representada por el tan mentado “Palco del Real Madrid”, que supo respetar la voluntad popular solamente cuando ésta iba a su favor, pero que se sabe pasar por dónde usted se imagina el derecho de autodeterminación de los pueblos y los sufragios libres que se intuyen antagónicos a su neofascismo.

Se trata, no cabe duda, de una democracia cada vez más a modo de lo que Unamuno y tantos otros han llamado la “España Negra”, generalmente imperante a lo largo del tiempo… por eso podemos decir que el distinguido visitante es, además de farol de la calle, una verdadera obscuridad de su casa.