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Siempre adelante y sin temor

Ahora urge poner en práctica nuestros valores, sabedores que estamos ante un cambio de timón en la conducción de la administración pública del país.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Cuando se tienen principios bien cimentados, el paso por la vida te será más sencillo, los valores que te enseñaron tus padres se convierten en acicate para afrontar cualquier adversidad al paso de los tiempos. Desde niño cuando tu educación es dirigida hacia el respeto a los demás, conservación de tus tradiciones y costumbres, disciplina en el aprendizaje, son elementos indispensables. La felicidad desde tus primeros años es como la base para emprender tu ruta hacia el éxito, por eso debemos de tener mucho cuidado en poner atención en todos los aspectos desde la crianza de nuestros hijos para que vayan obteniendo fuertes bases de educación.

Como adultos que somos, cabe hacernos un análisis de nuestra vida y evaluarla para buscar lo mejor de nosotros y trasmitirlo de una manera práctica. ¿Cuántas veces tenemos malos recuerdos que no deseamos se repitan?, pero muchas de las veces debemos afrontarlos para evitarlos buscando una salida. En lo personal el hecho de haber nacido en el seno de una familia religiosa y con principios arraigados, me han ayudado a vencer muchos obstáculos sorteados desde mi corta edad y ahora en la senectud de la vida. Cómo agradezco a Dios, a mi familia, mis padres, hermanos, maestros y amigos por sus muestras de cariño y orientación para alcanzar un bienestar bien equilibrado.

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La unión familiar

Cuando buscamos formar una familia, la mayoría de las veces deseamos imitar el matrimonio de nuestros padres, simplemente porque te desarrollaste en un ambiente donde existió amor y la lealtad. Es justo reconocerles su guía, pero sobre todo su constancia en educarnos dentro de un ambiente lleno de respeto; la unión familiar es el vértice en la búsqueda de la prosperidad tan requerida. La confianza en la comunicación nos hará más fuertes, ya que todos necesitamos de todos, así consolidaremos una fuerza familiar capaz de resistir todo embate a los propios desequilibrios. Siempre nuestros objetivos y metas deberán de ser apegados a la realidad para lograrlas.

Recuerdo en mi juventud a la edad de 17 años, tuve una gran experiencia al ser nombrado presidente parroquial de la Acción Católica de la Juventud Mexicana en Puerto Vallarta Jalisco. Una enorme responsabilidad que asumí con mucho entusiasmo, pues tenía que afrontar ciertas ideas que existían en contra de nuestra fe. No éramos muy bien vistos por ciertos políticos que seguían viviendo en la época de la persecución religiosa. Este organismo que presidí fue parte fundamental en el movimiento cristero; me encontré con ciertos rechazos de grupúsculos empecinados en dividirnos. En fin, ya al paso de los años con el presidente de la republica Carlos Salinas de Gortari, todo cambio por la reanudación de las relaciones diplomáticas con el vaticano, hasta la fecha existe respeto en las creencias religiosas.

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Una lucha de fe

Durante este tiempo maravilloso de mi paso por la ACJM, me forjé en un liderazgo donde aprendí con más fuerza mi fe en mi religión y seguir luchando por fomentar los valores cristianos desde mi trinchera. Este paso de mi vida me brindó mucha fortaleza y un sentimiento muy especial por nuestros ideales. Recuerdo una pequeña estrofa en el himno de dicha organización católica que decía:

Adelante acejotemero, tus ojos fijos son nuestro ideal, enarbolando en alto la bandera siempre adelante y sin temor; en sus pliegues lleva inscrita las tragedias y los triunfos de nuestra historia, desde su centro desde la infinita pureza de su blancura reina la Virgen Morena del Tepeyac.

Cómo recuerdo a muchos de mis compañeros en ideales similares que luchamos juntos por formar parte de un movimiento en el que se mostrara con júbilo las enseñanzas de Jesús de Nazaret. Hoy en día, la mayoría ya en la senectud, nos encontramos algunas veces en el camino y nos llenan de alegría aquellos recuerdos donde trabajábamos activamente.

Producto de la semilla sembrada es la Antorcha Guadalupana, grupo misionero católico que sigue fomentando su fe y devoción con actividades que la hacen ser reconocida a nivel nacional por propios y extraños. Antorchista con paso firme siempre adelante y sin temor.

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Con los valores por delante

Ahora urge poner en práctica nuestros valores, sabedores que estamos ante un cambio de timón en la conducción de la administración pública del país, sabemos que no es fácil llevar a cabo algunas reformas, pero lo importante radica en el combate frontal a la impunidad y a la corrupcion. La colaboración deberá ser de toda la ciudadanía sin distinción de partidos o creencia alguna, debemos asumir la responsabilidad con mucho honor en lo que nos corresponde. Es la hora de ocuparnos en aumentar la productividad en nuestras actividades, y exigirle al gobierno que asuma su papel como facilitador de las mismas, para crear mayor confianza y por ende riqueza en su distribución.

Estamos ciertos que solo con voluntad política se pueden vencer los embates de los agoreros del desastre y de los voceros del infortunio. Pero para esto es necesario el ser constante, con cambios que favorezcan a la mayoría de los mexicanos, cuando su bienestar sea creciente y se lleve en armonía. Ya es justo que en nuestra nación se lleve a dimensiones que cubran las necesidades básicas de los que menos tienen, y que la dignidad se eleve a nuestras familias a una prosperidad donde cambien nuestras expectativas de vida y se traduzcan en un constante progreso.

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-.Ser libres significa ganarse los frutos de la libertad actuando con verdad. Ser libre también significa saber cuándo y cómo someterse a la verdad, no someter a la verdad a nosotros mismos, a nuestros caprichos y voluntad, a nuestros intereses del momento.-

(Juan Pablo II)