Gente PVJuventud en nuestra comunidad

Prevención ciudadana

Tener a nuestra comunidad al tanto de la situación es el primer paso para combatir el problema.

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Por Néstor Cabral Biurcos

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La mayor de las fuerzas no yace en los números, sino en la unidad.
– Thomas Paine

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En meses pasados hubo un incremento en la percepción de inseguridad en Puerto Vallarta. Desgraciadamente, el año empezó, como muchos dirían, con “el pie izquierdo”, ya que se ha desatado una ola de inseguridad en nuestra ciudad, o al menos eso se dice en redes sociales y medios de comunicación que los han publicado.

Tan solo en el pasado mes, se registraron tres intentos de secuestro afuera de distintas preparatorias en Puerto Vallarta. En estas, el modus operandi era de un sujeto encapuchado que bajaba rápidamente de una camioneta sin placas y con vidrios totalmente polarizados, intentando privar de su libertad a jóvenes alumnas.

Uno de los primeros fue al exterior de las instalaciones de la Preparatoria Regional comúnmente conocida como “Jacobo”. Días después, igualmente al exterior, ahora del CECYTEJ, se notificó otro supuesto intento de secuestro a una joven de secundaria. Afortunadamente, en ambas ocasiones no pasó al peor de los resultados. Asimismo, el pasado veintiocho de febrero se dio con el paradero de una niña de quince años que permaneció secuestrada por más de siete días. El propósito de esta nota, más que causar el sentimiento de preocupación, es el de informar que hay situaciones que no pueden ser ignoradas o enterradas porque “se solucionó”, “la encontraron”, “no pasó a mayores”, etcétera.

Es utópico pensar que se puede erradicar el crimen por completo, sin embargo, es cierto que en mis diecisiete años viviendo en Puerto Vallarta, es la primera vez que entre los mismos jóvenes puedo notar una verdadera preocupación a la hora de salir a la calle, yo me incluyo. Es reprochable la facilidad con la cual asaltantes pueden entrar a una plaza comercial visitada a diario por cientos de jóvenes, y que a plena luz del día puedan entrar y salir sin ninguna complicación, situación ocurrida el día martes de la semana en curso.

No inspira ningún tipo de confianza, y al mismo tiempo no se ha visto ningún tipo de mejoría, todo lo contrario. El hecho de tener desconfianza a la hora de que amigos míos, mi novia, mi madre, salgan a la calle ya no en la noche sino en plena luz del día y pueda suceder algo lamentable, es un sentimiento que jamás había sentido en esta ciudad. Así como jóvenes de la preparatoria Jacobo presentaron un llamado a la seguridad hacia las autoridades municipales, yo lo hago de la misma manera mediante esta columna.

Es motivante ver cómo mediante las redes sociales, distintas instituciones y empresas han comunicado su preocupación de la misma manera. Tener a nuestra comunidad al tanto de la situación es el primer paso para combatir el problema, razón por la que aplaudo el papel que dichos medios han tenido para la búsqueda de personas desaparecidas y concientización de la población. El mensaje es claro y lo que se pide también.

Nadie quiere escuchar y ver cómo el puerto que tanto queremos cada vez es más contagiado de esta publicidad negativa, sin embargo, ignorar la realidad no es la solución. Pido, ahora más que nunca, que es tiempo de no pecar de ignorancia y más que vivir con miedo, tomar precauciones, siempre observar a nuestro alrededor y estar al pendiente de qué es lo que está pasando, preferentemente no salir solos por la noche, y en caso de sentirse amenazado o amenazada, advertir, ya sea con un mensaje a algún contacto de confianza, o una persona que, aunque no conozcamos, puede dar el efecto de unión posiblemente persuadiendo a una persona que busca hacer algún daño. La realidad es esta, y está en nosotros cambiarla. Muchas gracias por leer y que tenga un excelente día.