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Renovarnos o morir

Es tiempo de provocar un alto a la pésima planeación


Humberto Famanía Ortega

Dos palabras muy polémicas las que describo como título de mi opinión de esta semana, sin lugar a dudas las evaluaciones constantes que debemos hacernos respecto a nuestro actuar por la vida, indican renovación. Hacer hincapié en el fomento al amor a nuestra familia y a nuestra comunidad donde nos desarrollamos, siempre será garantía de prosperidad buscando su real armonía.

Son muchos los valores que derivan de un pueblo que se ha construido a base de trabajo y sacrificios, donde el Creador nos obsequió un paraíso que nos sigue facilitando explotar el turismo dejando importantes beneficios económicos base de nuestra economía local; es tiempo de provocar un alto a la pésima planeación.

Unir esfuerzos en un rumbo definido

Constantemente hago mención de que, para avanzar en el progreso, es justo y necesario integrar a todas las fuerzas vivas del sector público, privado y social, con objetivos y metas con rumbo definido. A veces da la impresión que cada quien jala por su lado, falta liderazgo con mano firme y paso contundente para que con orden marchemos todos juntos. En nuestros anhelos comunes se encuentra la savia para alentar conseguir estadios mejores y en la planeación integral se conjunta el logro de todas aquellas acciones en beneficio de todos. Nos queda muy claro que la actividad preponderante es el turismo por lo que deriva nuestra productividad.

En lo particular, y con todo el debido respeto a todas las autoridades de los tres niveles de gobierno, hoy en día no aprecian en su real magnitud las bondades de un paraíso que se debe de cuidar con esmero y devoción; me refiero al municipio de Puerto Vallarta Jalisco en todo su territorio. Habrá que dar una vuelta por sus orígenes, donde este rincón sirvió como refugio para quienes navegaban por sus mares a veces embravecidos y por su natural avituallamiento para la sobrevivencia de sus marinos, por la gran riqueza de su flora y fauna. Rodeada por sus verdes montañas y sus campos fortalecidos por ríos y arroyuelos que hacen que la riqueza flote y se derive en la supervivencia de sus moradores.

Tributo al acero y al cemento

De lo anterior descrito en lo que se refiere a la conservación de nuestra naturaleza bajo una coordinación de esfuerzos, es lo que pedimos a gritos los auténticos vallartenses que deseamos sembrar conciencia a todos aquellos que poseen una ambición desmedida por el dinero. Hoy en día rendimos tributo al acero y al cemento que invaden nuestro entorno de una manera descontrolada, descuidando la infraestructura de los servicios públicos sobre todo las de saneamiento donde al alcantarillado y al agua deben dársele mayor presupuesto y hacer una cirugía mayor para satisfacer las necesidades hoy provocadas por una terrible invasión de construcciones autorizadas sin conocimiento del daño provocado.

Hago un paréntesis, no me opongo al progreso, me resisto a la ejecución de obras donde se autorizan sin conocimiento de la viabilidad en los servicios públicos que cada día se ven superados por la demanda. Confió que muy pronto habrá una verdadera limpia de todos aquellos funcionarios que han incurrido en serias faltas a su desempeño. Ya es tiempo de tener a verdaderos servidores públicos que sirvan de ejemplo en su trabajo; recuerdo una frase que aprendí hace algunos años de un gran político mexicano: La fortaleza de un gobierno no radica ni en la abundancia ni en el prestigio, radica en el Poder Servir. Que lejos estamos en la actualidad, pero confió que si lo podemos lograr.

Apostar por la calidad

Ahora en cuanto a la promoción y fomento del turismo, la base se encuentra en el trato personal de todos aquellos que proporcionan servicios turísticos, porque la propaganda de boca en boca es la más importante, la conciencia turística hace falta para corregir algunos malos tratos que ya se observan. Lo que sí es importante mencionar es que en esta región todavía gozamos de amabilidad, hagamos pues una férrea voluntad por ser mejores. Quienes amamos esta tierra y tenemos el sentido de pertenencia bien arraigado hagamos que quienes vienen a radicar se integren a nuestras reglas, porque llegan otros imponiendo las que traen consigo resultando muchas veces que son las peores, sobre todo de aquellos que no respetan nuestras costumbres y tradiciones, situación que perjudica nuestro sentido de pertenencia.

Hago un llamado a los vallartenses a ser fieles con nuestra identidad y obrar en la verdad. Obrar sobre todo cuando se está solo como si nos vieran todos y cuando se está a la vista de todo mundo, como si se estuviera solo. Uno de los grandes valores es el ser autentico que significa ser sincero, reconocerse como una unidad, ser transparente, ser uno en el modo de ser y obrar. La autenticidad respetable lectores no admite los dobleces ni la hipocresía, es cambio y el cambio supone una conversión constante, una transformación con un mejoramiento. Requerimos de evaluarnos constantemente para saber si vamos por el camino correcto, si no, hacer las correcciones para retomarlo en favor de nuestras relaciones.

Se perfectamente que nos es fácil ser autentico, porque existen obstáculos que nos lo impiden, aquí menciono algunas recomendaciones para que en cada valoración que nos hagamos nos sirvan como base:

1.- Es importante el saber que el no conocer bien nuestros deseos profundos, habilidades, temperamento e intereses, es razón que nos impide llegar a este propósito.

2.- La mentira es un obstáculo donde nace la desconfianza, reconociendo que es la principal causa que nos lleva a la cobardía, que viene a distorsionar la verdadera personalidad.

3.- El miedo a la crítica de los demás, cuando queremos reflejar una imagen que no es la nuestra, fuera mascaras para dejar de seguir simulando un teatro que no da certidumbre en nuestra vida cotidiana.

4.- Cultura materialista donde se vive en el cumplimiento de algunas normas que siempre resultan ser absurdas, la simulación, la superficialidad y una falsa concepción de la persona.

Pues bien quiero dejar en claro que cuando agarramos al toro por los cuernos y sin dobleces se resolverán múltiples problemas, es tiempo de adquirir la madurez necesaria para dejar de una vez por todas las diferentes mascaras donde a veces nos hemos conducido por la vida y no vemos el daño que se ha causado. Es hora de atrevernos a ser auténticos para ser la luz de nuestro mundo para buscar la prosperidad anhelada, es la hora de sentirnos parte integrante de este hermoso y paradisiaco lugar para responderle con gratitud tanto que nos ha dado.

-.El agradecimiento es la justicia del corazón por lo tanto debemos de demostrarlo todos los días para merecer el nombre de mexicanos y el de vallartenses bien nacidos.-

 

 

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