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Cuaresma 2019

CARLOS PEÑA


Vallarta 

El número cuarenta como todos en la Sagrada Escritura, tiene un valor no matemático sino simbólico; nos trae a la mente largos periodos de tiempo que enmarcan los grandes acontecimientos salvíficos.
Cuarenta años duró el pueblo de Israel luchando contra toda adversidad, en el desierto; después del largo y cruel cautiverio bajo el yugo Egipcio; tiempo necesario para reconocerse como pueblo libre, elegido y protegido por Yahvé.
Largos días duró Moisés en el monte Sinaí para recibir del Todo Poderoso – Las Tablas de la Ley – Los Diez Mandamientos; primer código de gobierno, moral y espiritual, para conducir hacia la libertad aquella turba ignorante y endurecida por su larga vida de esclavos. (Éxodo 31, 20. 55)
Cuarenta días pasó Jesús en el desierto antes de iniciar su actividad pública, para darse a conocer como El Mesías Prometido; en Oración, un encuentro incomprensible – con su Padre – enmarcado en el Misterio Trinitario.
Así, en nuestro hoy – cuarenta son los días que la liturgia señala como un tiempo propicio para un encuentro profundo de meditación – de un diálogo con Dios – con nosotros mismos – y con los demás, nuestros compañeros de camino…
Nos invita a Todos – Cristianos y no Cristianos – Creyentes o no Creyentes – con gran sentido de Ecumenismo, y de visión universal de la Humanidad.

MIÉRCOLES DE CENIZA

Primer día de Cuaresma: se inicia con un pórtico solemne, en un ambiente de seriedad y reflexión.
El pueblo Creyente fiel, desde temprana hora comienza a portar en la frente, una Cruz de Ceniza.
Algunos lo hacen manifestándolo hasta con un gesto de sencillo orgullo; otros quizá sin darle más valor que el de una sana tradición; habrá algunos más que hasta escondiéndola disimuladamente.
La Liturgia del Día – explica el sentido del símbolo – con las palabras miles de veces repetidas.
“Acuérdate que eres polvo,
Y en polvo te convertirás”
Verdad universal, que no ha habido quien se atreva a negar; ni el más fanático incrédulo; ni el filósofo materialista, existencialista más furioso.
Muchos necios han negado la existencia de Dios; pero nadie, la existencia y presencia cotidiana de la muerte.
Para el creyente es, maravillosamente un Final y un Principio.
Si se reflexionara siquiera de vez en cuando en el significado de esa Ceniza… posiblemente cambiaría mucho nuestro comportamiento – personal – social – espiritual.

EL DOLOR EN EL MUNDO

En el Evangelio – (Lc. 16, 55) se encuentra la parábola – Del Rico Epulón – y el mendigo Lázaro.
“Había un hombre rico – vestía ropa finísima, y comía regiamente; había también un pobre llamado Lázaro; todo cubierto de llagas, que se tendía a las puertas del rico; hasta los perros venían a lamerle las llagas”.
Esto más que una parábola es un retrato perfecto que muestra hasta donde llega la crueldad humana, la lucha feroz del hombre – contra el hombre; y esto a través de todos los siglos; desde los grandes imperios milenarios: Babilonia – Egipto – Grecia – Roma – donde las castas privilegiadas – los guerreros triunfantes en las guerras – se convertían en los tiranos – los verdugos – los amos, los ricos Epulones.
Y por otro, los esclavos – multitud de miserables agobiados por el duro trabajo, el dolor, el hambre y la muerte.
En muchos lugares del planeta y en distintos tiempos la historia o la noticia actual nos hace presentes, los mismos cuadros, con otros nombres, con otras máscaras, con distintos pretextos e ideologías – pero al fin y al cabo “Amos y Esclavos” – “Epulones y Lázaros”.
En forma increíble, a estas alturas de la cultura humana moderna todavía se exhiben imágenes de madres que mueren agonizando doblemente; por su debilidad extrema – y por la cruel angustia de no poder ayudar en nada a su pequeño que también muere entre sus brazos; no son tomadas de películas de terror, sino actual y denigrante realidad.
Son admirables; maravillosos, los adelantos de la tecnología aplicada a los diferentes campos de la actividad humana; pero sin enfoque ni brújula; se quiere ya ir a conquistar las galaxias, el cosmos – y se está destruyendo, sacrificando a nuestro Planeta, a la Madre Tierra – y como advierten y prueban seriamente los hombres de ciencia y conciencia, no tarda en entrar en agonía.

VIENDO HACIA ADELANTE

Se acerca ya el final de esta cuaresma – conmemoraremos luego la pasión y la muerte de Cristo en el calvario y al final se levanta triunfante radiante, luminosa la señal de la Cruz – signo inmenso de vida y de redención.
Que ilumina todas las tinieblas – toda obscuridad – que fortalece al hombre para luchar contra toda clase de adversidad y maldad.
Que infunde la Esperanza segura del Triunfo Final; el retorno al Creador.
Pero lamentable es reconocer que muchas veces en diferentes culturas y tiempos; la Historia lo confirma, se acudía a la cruz – para castigar, para oprimir, incluso dar muerte cruel a nuestros semejantes;
Todavía habrá K K K en el país más poderoso?
Todavía habrá “Santas Inquisiciones”?
Todavía habrá hacendados crueles – y peones esclavos?
Todavía habrá mujeres subyugadas que después de ser golpeadas; en su ignorancia y miedo digan “pos esa es mi cruz”?
Cruces y más cruces – que NO son las de Cristo Salvador.
Para terminar esta sencilla reflexión – hagamos lo que nos pide la liturgia en este tiempo

ORACIÓN

Hablar con Dios con la sencillez del niño pequeño que le pide algo a su papá… pero con la profundidad y calma – que te de tu pensamiento y tu Fe.
Señor:
¡ Dales pan a los que tienen hambre !

Tú conoces muy bien el pan que necesitan…
Tú nos lo enseñaste con tu ejemplo, cuando te acercabas con cariño a todos los necesitados, los leprosos, los miserables, abandonados de todos como basura humana, los fortaleciste, curaste sus heridas y llagas y los hiciste recuperar su dignidad de seres humanos y volver al calor de un hogar.

¡Y Hambre de Ti a los que tienen Pan!
A los que creen que lo tienen todo.

Y Tú Señor conoces que solo les faltas Tú, que tengan hambre de conocerte.

De conocer tu mensaje de salvación – El Evangelio que nos has dado; el reino que te pedimos en la oración cotidiana que Tú nos enseñaste.

Reino: De Verdad – De Justicia – De Amor – y De Paz

¡ Qué e bello Reino !

“Que según Tu Promesa al Final Llegará”

¡ FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN !