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Al rescate de la consciencia

Se ha puesto a pensar apreciable lector cuánto tiempo hace que no dedica tiempo a dialogar con su familia sin que interfiera en la conversación algún aparato tecnológico


Por Marisú Ramírez

“La conciencia más conciencia es la que se instala en el cerebro y allí ordena, prohíbe, festeja y hasta recorre interminablemente los archipiélagos del alma.”

Mario Benedetti

Cualquier bienestar de la consciencia humana se conforma a partir de una familia, donde se privilegie y cultiven valores básicos que conduzcan a la felicidad y realización de los sueños; esto jamás ha sido responsabilidad de nadie, fuera de esta célula social.

Me he convencido de que no existen modelos únicos o repetibles, todo se transforma en función del grado de consciencia adquirida de forma individual con su imprescindible engrane a la gran consciencia colectiva, el ejemplo y el respeto tanto a uno mismo como a los demás, son básicos para limpiar y acrecentar diariamente la consciencia, en este barco van todos los integrantes de la familia con sus respectivos entornos.

Fomentar los valores familiares es básico, así se forman las sociedades desarrolladas alejadas de la corrupción y todo tipo de chanchullos. Eduardo Nicol menciona en su obra “Psicología de las situaciones vitales” …todas estas situaciones vitales fundamentales que se nos descubren en la primera reflexión tienen el carácter de forzosidades, determinan la condición humana en cuanto tal, y entran a constituir lo que llamamos el destino humano.

La consciencia es la capacidad del ser humano de percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia, es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal. Por su parte la conciencia social, puede definirse como “el conocimiento que una persona tiene sobre el estado de los demás integrantes de su comunidad. El individuo con conciencia social es, justamente, consciente de cómo el entorno puede favorecer o perjudicar el desarrollo de las personas” (Definición de… 2008).

Nadie en México quiere ver familias disfuncionales o resentidas, eso sería mostrar una sociedad en decadencia, ver al horizonte con la suficiente consciencia de lo que se espera y consumará en los ámbitos políticos, económicos y culturales basados en una mejor educación, sin fetiches ni mentiras; lo contrario llevaría a la decepción con resultados riesgosos para las generaciones actuales y futuras.

Estos comentarios tienen una dirección específica añorada por todos los habitantes de este precioso país que es México ahora enfrentando las consecuencias de una severa corrupción, inseguridad, pobreza y marginación; se quiere con muchos deseos que esto cambie y borrar del horizonte lo adverso, lo cual mella y demerita la conciencia colectiva al buscar en otras naciones lo que se les ha negado por años en su tierra.

Se ha puesto a pensar apreciable lector cuánto tiempo hace que no dedica tiempo a dialogar con su familia sin que interfiera en la conversación algún aparato tecnológico; la separación familiar atizada por las nuevas tecnologías de la información es de susto y lleva a reflexionar a fondo esa terrible adicción. Explorar las necesidades de toda índole de los integrantes de una familia ha pasado a último término, esto ensombrece las relaciones las cuales tendrían que fluir con interés por demás básico.

Las necesidades surgen de un agitado, exigente y competitivo tren de vida, de la labilidad de autoridades en su aparente apoyo a la precariedad social, aunque nada justifica la evasión social con el uso excesivo de la tecnología, substancias tóxicas y la tan dañina intolerancia social.

Se agota el tiempo para retomar el camino con base en la consciencia de lo existente, nunca es tarde mientras coexista el interés por rescatar valores estructurales, en la inteligencia que es en la familia donde emana la energía social y se prioriza la reformulación de la existencia con bases más firmes y sin titubeos, no olvidar esto crea una identidad nueva y de avanzada, lo contrario lleva a escenarios nocivos.

La subjetividad que cada ser humano aplica para comprender el significado de la consciencia, de cómo su cerebro la gestiona, dimensiona y controla y detectar carencias comunicativas y necesidades afectivas dentro de la familia. Un fuerte grado de unión familiar como única medida de protección ante la creciente inseguridad, dialogar con los seres queridos es amarlos realmente, saber escucharlos y comprenderlos son palabras mayores.

Es imposible vivir fuera del error, clave es aprender, enmendar y evitar actos e ilícitos recurrentes, la consciencia propia y colectiva lo agradecerán eternamente.

masryram@msn.com