El mejor camino, la educación


Por J. Mario R. Fuentes (*)

jomarefu@hotmail.com

Solamente es posible avanzar cuando se mira lejos, progresar cuando se piensa en grande, es una de las tesis del filósofo J. Ortega y Gasset.

En todo momento México ha requerido reconstruir su tejido educativo, a nadie es ajena la necesidad de darle calidad y excelencia a este renglón; la cacareada vinculación de estudiantes de educación media superior y universitaria con el sector productivo es prioridad, fuera de promesas de éxito las cuales quedan en el camino ante una realidad de actos mediocres.

La propuesta de crear nuevas instrucciones universitarias tendrá que apartarse del “modelo patito”; mejorar el pago a maestros así como realizar los proyectos productivos, desde la ciencia y la tecnología no puede aplazarse; vinculación es acto prioritario, eso hace grandes y exitosas a las naciones desarrolladas.

Es lamentable la opinión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre el asunto de la inversión en México en el renglón educativo, esto en comparación con las naciones que  la conforman, los mexicanos somos los más desaseados en apostar a la educación.

La directora del organismo internacional OCDE, Gabriela Ramos aclaró a principios de este año “La definición de la política educativa es del Estado, pero necesitamos que los empresarios se involucren, además de la necesidad de crear un sistema de información del tipo de trabajos que se están creando y conectarlo con las universidades, en el mundo hay una revolución tecnológica basada en el conocimiento. En la medida en que preparemos a los mexicanos a manejar ese conocimiento van a estar preparados, no sólo para aprovechar la revolución tecnológica, sino también para influir en ella”.

En este sentido se elige formar y educar un carácter, primero habrá de poseerlo se renuncia a esto por cobardía. Formar transforma valores en las dos direcciones, se conecta con nuestro Yo en nivel muy alto; la solución desde mi punto de vista es pensar qué ser humano se pretende entregar a la vida social con toda la responsabilidad que esto implica.

Jamás quedaremos satisfechos con lo que hacemos, tal vez porque no se sabe la dirección de los actos elegidos, la fuerza física, el carácter, las acciones se desvanecen; tal vez sea ilógico lo que voy a expresar, parecería una “puntada” reflexiónelo: las nuevas tecnologías van en sentido contrario a la conformación de seres responsables, pierden de vista la formación de los jóvenes, en estos tiempos ellas les producen depresión y sufrimiento hasta llegar al suicidio o la agresión contra los cercanos, Internet es valioso si se sabe usar sin llegar a extremos de dependencia emocional. Pareciera que así se logran controles totales de la conciencia.

La educación es la clave para progresar en toda la sociedad. Lo que hagan los docentes de los estudiantes va a transformar el futuro de esta nación, siempre que exista el respaldo de la familia, el Estado y la iglesia primordialmente. Por eso es importante evaluar a los que participan en la educación, aprender de unos y conformar aprendizajes significativos que realmente trasciendan. No se ha dedicado mucho esfuerzo para conocer lo que es el conocimiento que requieren las nuevas generaciones de profesionales, se les ha dado por su lado sin considerar el daño que ello significa. Los hechos solamente tienen el significado que se les pretenda dar. El conocimiento debe ser significativo para el joven, futuro profesional.

Claudio X. González Guajardo perteneciente a la organización Mexicanos Primero, declaró a los medios informativos en su momento: “Hay una gran simulación de la educación en el país de la cual a la autoridad no le gusta hablarnos, pero cada vez que hay un estudio de la OCDE, sea este de deserción o sea PISA, que nos dice que entre el 75 y el 90 por ciento de cada generación de jóvenes de 15 años, dependiendo en qué estados están, está reprobada para el mundo del siglo XXI, lo que refiere a que nos están fallando de manera grave las autoridades educativas”.

México con su añoso desastre educativo, con carencias culturales diversas, evaluadores y directivos sin idea de lo que los jóvenes universitarios requieren y buscan; padres de familia más abocados a tener satisfechas las necesidades materiales y lúdicas de la familia dejan fuera la formación moral y ética de sus hijos.

Un gobierno que responde más a vaivenes de poder político sin disciplina, la cual lleve a feliz término los programas de estudio; escuelas con más días de vacaciones y paros laborales sin clases, docentes asustadizos ante las evaluaciones de calidad; en síntesis una total ausencia de procedimientos tendrá que dejar atrás viejos esquemas que han atrasado al país en su conjunto en la materia; como bien lo dijo el señor exrector de la UNAM doctor José Narro Robles: ”La educación no soluciona todo, pero sin ella no se resuelve nada”.

Es necesario valorar el esfuerzo de los estudiantes que cumplen con su función a la que están llamados: estudiar, y el Estado otorgar las facilidades que exigen los nuevos tiempos, dejar en el camino a los seudoestudiantes que buscan una calificación alta sin merecerla, causarán lástima como profesionales.

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.