La democracia alternativa frente al poder

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de idiotas”
Albert Einstein.


Por Alfredo César Dachary

Quizá la larga lista de agravios a la democracia y especialmente al sistema electoral, desde el triunfo cuestionado de Carlos Salinas de Gortari a la fecha, ha servido para poder lograr algo inédito: una gran mayoría de votos, más del 50% para el actual gobernante.

Pensando más en esta situación de “excepción”, podríamos decir que la gran maquinaria electoral funciona para evitar una pérdida mayor, por ello la famosa campaña del video contra el populismo y otros comparativos infantiles, que la gente termina creyendo que López Obrador es igual a Chávez, quizás algo tan distinto como la gran diferencia de ambos países.

En este marco en América Latina, como en el resto del mundo, los procesos electorales son cada vez menos creíbles. El ejemplo más escandaloso de lo que va de este siglo se dio en los dos extremos, en Estados Unidos en la última elección que dio como ganador al actual presidente Donald Trump y como perdedora a Hillary Clinton, donde se acusó a hackers rusos de incidir en los resultados, algo no probado, pero aparentemente vigente, al extremo que ya han hecho mucho daño a la ya menguada popularidad del presidente Trump.

En Brasil, la maquinaria judicial operada con alta eficacia, logra sacar de la elección al expresidente Lula Da Silva y en tres meses imponer a un oscuro capitán, que en el ballotage obtiene más del 50%, ¿cómo es posible ese cambio de opinión de una sociedad de más de doscientos millones de personas?

Harari Yuval Noah, el autor de “Homos Deus”, un libro de amplia repercusión internacional, sostiene que el libre albedrío no es una realidad científica, sino un mito del liberalismo que heredaron de la teología católica, ya que Dios recompensa las buenas acciones logradas por el libre albedrío.

Los seres humanos toman decisiones, pero no son independientes, ya que dependen de las condiciones biológicas y sociales que escapan a su control, de allí que se piratea el cerebro para infundirnos miedo o codicia, para vendernos políticos e ideología.

Su conclusión es lapidaria ya que afirma, ¿Para qué sirve la política, para entender los sueños de las grandes mayorías y hacerlos realidad?, pero hoy es al revés, las nuevas tecnologías rediseñan lo que pensamos como deseos y nos empujan a aceptarlos como propios, algo similar a lo que hace más de medio siglo impuso como miedo el propio Estados Unidos al iniciar la guerra fría, “el lavado de cerebro”, hoy lo ejerce como derecho propio para lograr mantener la hegemonía mundial.

Y profundiza este autor al sostener que la idea que parece ser lograda por el “libre albedrío” es, sin embargo, fruto de vibraciones bioquímicas. La gente no piensa según el libre albedrío, por ello hoy está retrocediendo para refugiarse en ilusiones más remotas, ante ello recurre a las fantasías religiosas, que la lleva a releer la Biblia, como única fuente de verdad y también de poder, véase la experiencia de los evangelistas en las últimas elecciones en Estados Unidos y Brasil.

La pregunta obligada es saber cómo nos manipulan además de dar por entendido que los nuevos monopolios del manejo de la información y comunicación son el eje por el cual circulan estas estrategias.

Hay un interesante informe de la BBC sobre el caso de Brasil, pionera en el voto electrónico, que habla como operan estos “manipuladores de mentes”. El caso estudiado era operado con 20 perfiles que controlaban en Facebook y Twitter, no incluían foto ni su nombre real y se alimentaban con videos y fotos robadas.

Esto no sorprendió a los expertos ya que se había denunciado antes que había más de 100 bots activos y operados desde estas dos redes en Brasil desde 2012, en las anteriores elecciones, con perfiles en parte automatizados y otros operados por personas; eran bots de difícil ubicación.

Para  Philip Howard, del Instituto de Internet en Oxford, esto representa una gran amenaza para la democracia y específicamente para los procesos electorales, ya que los ciborgs son parte de la técnica para hacer campañas negativas, en este caso una empresa de marketing “Facemedia”, usando fotos robadas, con uso de herramientas externas, mensajes que simulaban una rutina diaria y repetición de palabras o expresiones, realizados durante las horas de trabajo y participación activa en debates sociales.

Esto es parte fundamental en la acción para crear “Tremending Topics”, o sea, tendencia a favor o contra algún candidato, ya que cuando había debate éstos lo comentaban en tiempo real como si fueran votantes.

Los “bots” operaban dos veces al día como una rutina de vida, a partir de un guión del perfil a activar, además de los post tradicionales que eran usados, como el saludo, el tiempo, comentario y una meta más era la que debían ampliar permanentemente a los “amigos” o seguidores.

Como todo estaba programado, si el perfil es descubierto o desacreditado por falso, se lo remplaza por uno nuevo, ya que debía estar activo y participar de las votaciones en línea como ciudadano, para dar mayor sensación de autenticidad.

Estos hechos que ponen al descubierto parte de las “trampas del sistema” nos llevan a preguntarnos ¿quiénes son los que mandan en el mundo?, lo cual nos remite a las élites económicas y políticas del país y ¿cómo se articula el entramado fiscal de los poderosos? Esto lleva a mapear el esquema transnacional del 1% que controla los flujos financieros del planeta.

Ante estos hechos, la sociedad civil se ha organizado en diferentes países para ver, controlar y desenmascarar estas prácticas ilícitas. Como por ejemplo, en España es “Quién manda”, que fue presentada en el Testing 1 2 3 Innovation Fund de Global Integrity, y que ha sido seleccionada como uno de los cinco proyectos ganadores entre más de 300 candidaturas.

Global Integrity, una organización no-gubernamental con sede en Washington D.C. que fomenta la rendición de cuentas y políticas de buen gobierno contra la corrupción, invertirá para ayudar a desarrollar el siguiente proyecto de Civio, organización civil de transparencia.

They Rule es la organización similar que hay en Estados Unidos, que también trabaja sobre formas de transparencia en general y en Brasil es Eles Mandam organización que mapea los asientos de los consejos directivos y fondos de pensiones del país y recibe el apoyo de la plataforma Informativa Reporter Brasil, con muchos años de trabajo en defensa de los derechos humanos.

En Chile, el proyecto Poderopedia tiene un programa para verificar “Que hacen los diputados” y opera una plataforma colaborativa para entender las relaciones entre las personas, empresas y organizaciones, que se convierten en noticia e influyen en la vida diaria, allí colaboran periodistas, programadores, diseñadores y ciudadanos y usan visualización pública de datos y tecnología semántica.

En Colombia, el medio independiente que opera actividades similares a las anteriores es “La silla vacía”, que es un medio informativo e interactivo para las personas interesadas en aquellas historias que realmente describen cómo se ejerce el poder en Colombia: en los personajes que mueven los hilos del poder, en las estrategias para alcanzarlo y mantenerlo, en las ideas e intereses que subyacen las grandes decisiones del país.

La contraofensiva

Frente a la situación que hemos venido describiendo, parece ser que no hay respuesta posible, pero tomando un principio de que nada es absoluto y definitivo, hoy la vigilancia está cambiando de lado y con ello hay un contrapeso a los gobiernos, a veces más importante que otras.

La sociedad civil a través de los diferentes medios de comunicación social en colectivo está apropiándose de los datos masivos y esto sirve para control de la soberanía y transformación social, siendo los proyectos italianos los pioneros con “opencongress.com”, organización centrada en el análisis de la actividad parlamentaria.

El voto electrónico puede ser el eslabón débil de la cadena, de allí la gran diferenciación de criterios que hay sobre el mismo. Unos habían optado por el software Agora Voting, que se considera el mejor para los expertos en el tema, pero el debate del voto electrónico pasa por temas grises, no siempre capaces de aclarar.

Es posible fiarse del voto y los recuentos, como garantizar que no haya votos que se pierdan, ya que el dispositivo donde se emite el voto es el eslabón más frágil de la cadena, si hoy se hackea a las grandes corporaciones de defensa, como no podrán hakearse a los organismos electorales.

Pocos países aún lo ejercen como Estados Unidos, Venezuela, Filipinas, Brasil, Estonia e India, y lo están probando en España, donde los promotores de Ágora consideran que es seguro 100% y permite un mejor recuento a los partidos pequeños, algo hoy puesto en tela de juicio en varios de América, como Brasil y Argentina.

Pero donde hay mayor desconfianza por este sistema es en la comunidad del software libre, así para Busaniche, el problema es la pérdida del anonimato, una de las esencias del voto, para que sea respetada la privacidad de su emisión.

Ante el desdibujamiento de los partidos políticos donde sus actores hoy están en un ángulo y al rato en el opuesto, la carencia de discurso claro y la corrupción como común denominador, se ha caído uno de los pilares de la democracia por lo que la pregunta que cabría hacerse es ¿quién lo va a sustituir, las agrupaciones de productores, las ONG de temas políticos u sociales u otras instituciones que emerjan de la sociedad civil?, ya que los dos referentes han cambiado: los partidos políticos y las religiones, como guías de la sociedad.

La pregunta es difícil porque los escándalos de la Iglesia católica opacan su mediación, los criterios conservadores de éstos en los temas candentes de hoy alejan a la mayoría joven, pero en medio de ello emergen los nuevos fanatismos antes marginales y su ya gran cuota de poder creciente en Latinoamérica.

No olvidemos que este año asumió la presidencia de El Salvador Nayib Bukele de 37 años, un musulmán activo en su religión, y murió un alto miembro de la iglesia del verbo (evangelista) y uno de genocidas más temidos de Guatemala, el ex presidente Ríos Mont.