CiudadVamos por partes

Nunca te marcharás

 


Por J. Mario R. Fuentes (*)

A mi madre la llamó mi padre Dios; no me gusta recordar fechas dolorosas. En la vida ella se orientó a buscar al Señor, amarlo y con su muerte estará con Él toda la eternidad.

Esta colaboración la dedico a todas las madres ausentes y a las que sufren por la pérdida de sus seres amados. A las que dejaron su legado invaluable, ese el cual una progenitora escoge para sus seres amados: sus hijos. Esa persona que lucha a cada momento, todo para entregárselo a sus pequeños, tengan pocos meses o demasiados años, ellas los verán siempre como sus amores eternos; con bendiciones valorarán su ausencia, nunca dejan de luchar por ellos, cuando se van físicamente su recuerdo perdura por siempre.

No me agrada la tristeza, el 10 de Mayo la siento clavada en mi corazón al recordar a mi viejecita, a mi madre ausente para siempre. Más cuando veo las calles pletóricas de ramos de flores, regalos, anuncios publicitarios, entonces la daga llega más hondo. Cuánto pude haberle dado y cuántas penas haberle evitado; sin embargo la amé por sobre todo lo existente.

Todos los 10 de mayo recuerdo a mi madre ausente para siempre, más ahora con el cansancio de la edad y mis cabellos canosos, es el momento maduro de mi vida, empiezo a vivir sin el encanto de aquellos ayeres cuando disfrutaba de los añorados cariños celestiales en todos los momentos dispensados. Te fuiste madre mía y no me resignaré jamás a tu ausencia. Aunque cada día envejezco más, cuando pienso en tus cariños, los recuerdos de tus cuidados me hacen sentir nuevamente niño.

Esta hermosa remembranza sacude a los que recuerdan a su madre ausente el imperio del dolor se deja sentir en millones de hogares. He experimentado el frío que recorre la espalda cuando amanece el 10 de mayo; entonces me convenzo que desde algún lugar me escuchas madre mía, entonces aconsejo a todos lo que no la tienen, ellas no se van jamás son perpetuas, inmortales, aquí están entre sus hijos, a diario nos abrazan y procuran, nos miran y miman, nos hacen recobrar la confianza y la fe en el Señor; no tengo la menor duda, son el bálsamo necesario para continuar en la lucha.

Sé que este 10 de mayo, sin ella, será otro día interminable, fecha azarosa por momentos para mi fe y la esperanza al saber a mi madre perdida, mi existencia se convierte en un gemido doloroso e interminable durante las 24 horas de ese día; parece un eterno sufrimiento y lo supero pasado ese tiempo en el cual la recuerdo, mi lamento infinito desaparece y vuelvo a nacer al recordar la caricia de sus manos; como diría el gran poeta Mario Benedetti:

¡Solo ellas son las santas, solo ellas son las que aman, las que todo prodigan y nada me reclaman! ¡Las que por aliviarme de dudas y querellas me sacan las espinas y se las clavan en ellas!

Ellas saben cuándo los hijos andan en malos pasos, se portan mal y sus progenitoras van al rescate, sean  no culpables ellas abogan por sus hijos con la esperanza de hacerlos retomar el buen camino,  el valor de una madre es incalculable, el poema “El brindis del Bohemio” resume de forma especial una mención exacta para estos seres maravillosos:

¡Por mi Madre! Bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez, que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.

Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría,
sintiendo mi cabeza en su corpiño.

¡Feliz día a todas las extraordinarias madres mexicanas y del mundo!

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.


jomarefu@hotmail.com