Los buenos deseos no bastan

Andrés Manuel López Obrador.


Por J. Mario R. Fuentes (*)

La obstinación de los farsantes no conoce límites. El siglo pasado lo demostró, dejó en su camino una lamentable generación de hipócritas simuladores irresponsables.

El enorme filósofo Platón aclaró en su momento, el quehacer diario de la humanidad es una realidad obligada basada en sus mentiras. La sociedad mundial y la mexicana en particular han llevado diversos episodios en este sentido desde la familia, la educación, la información masiva, la ciencia y cultura no han escapado, se puede afirmar sin riesgo a equivocarse: es la cotidianidad envolvente.

Se distingue en la política, en ella se finca la mentira para ejercer el poder y justificar “la democracia”; en otras palabras: manipular situaciones reales, esconderlas para después justificar las acciones no realizadas con cifras maquilladas. Uno de los ejemplos más cercanos es el fallido combate a la pobreza y la educación de excelencia, con infraestructura insuficiente para tales fines. En ese sentido está la seguridad pública y aplicación de justicia.

Esta generación recordará con tristeza las mentiras de las últimas cinco décadas. De ese Estado reumático mexicano, el cual ahora es exhibido y desquebrajado por el actual gobierno federal,  nadie lo duda, es la consecuencia de las mentiras pronunciadas que pasaron por encima de una realidad deprimente. Esto no es privativo de México, este fantasma recorre las propuestas de diversos gobiernos del planeta. Se agudiza su presencia, como ejemplo cercano están las decisiones enfermizas del inquilino de la Casa Blanca en detrimento e incertidumbre para la economía de diversas naciones, la más golpeada es China y va México en la fila con su tomate.

Por otro lado se mueven cifras maquilladas en materia financiera, la incertidumbre de los inversionistas, comerciantes y consumidores en México es notoria, baste recordar cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió inalcanzable el crecimiento pronosticado para 2019. Los pronósticos del FMI y el Banco de México coincidieron en las perspectivas de crecimiento.

En el ámbito internacional se observa menor crecimiento económico, en México la inflación ya supera el 3%, todo  en medio de una volatilidad financiera mundial, lo que compromete el desenvolvimiento de la economía mexicana al poner en riesgo los programas propuestos por el gobierno federal. La prueba de esos comportamientos se derivan de la visión pesimista del FMI, organismo que anunció un crecimiento mundial para el año en curso del 3.9 al 3.7; en este sentido la OCDE observa uno más bajo de 3.5 a lo que se suma el Banco Mundial con un 3%.

Las causas son diversas, entre las más destacables esta la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China y el debilitamiento de la Zona Euro. No descartar, en este contexto la estimación de FMI para la economía del vecino del norte de 2.7 a 2.5, además de otros indicadores los cuales reducen sensiblemente la dinámica económica mundial. Por supuesto esto es desfavorable para el crecimiento económico de los mexicanos, si se considera la dependencia histórica con respecto a nuestro vecino del norte.

Aunado habría que añadir la negativa que pudiera expresar el inquilino de la Casa Blanca, en uno de sus arranques podría aplazar o cancelar la firma del T-MEC, lo cual sería una puñalada a la economía de México, esto traerá aparejada la indeseable suspensión de inversiones, mayor inflación, servicio de deuda interna y externa así como una profunda volatidad cambiaria.

En estos momentos México tiene 125 millones de habitantes, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (INEGI) estoy seguro, ellos no esperan respuestas simplistas ante los grandes conflictos mundiales y nacionales, se amerita mayor reflexión; migraciones, fracturas informativas, inseguridad en sus manifestaciones más crueles, actitudes de justicia impensables a lo que en su momento Charles Darwin llamó evolución fracturada donde prevalecen las mutaciones perversas.

Se vive una época de estrés lacerante. Todo en medio de contradicciones antagónicas. Se obliga al gobierno a trabajar sobre bases éticas para dar paso a resultados sensatos. Dejar atrás a ese ser humano destructivo, olvidar escenarios ficticios basados en la mentira y el odio; en términos concretos: deshacerse del peligroso proceso de  deshumanización en el cual se ha sumido la sociedad humana. El científico fallecido recientemente, Stephen Hawking estableció un significativo señalamiento: “somos una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella bastante normal, pero podemos entender el universo, eso nos hace muy especiales”.

La administración de López Obrador en sus conferencias mañaneras expresa deseos de continuar empujando a ese elefante reumático heredado de administraciones corruptas y limitadas para resolver los problemas prioritarios conocidos, los cuales continúan empantanando al país; ante esta problemática se levantan falsas noticias y difamaciones de parte de los farsantes y mentirosos de siempre.

Las amenazas desde lo global crecen, se multiplican. El inquilino de la Casa Blanca arremete con un solo objetivo: su reelección, el miedo a sus aranceles, la suspensión del tratado comercial pone el crecimiento económico de México al filo de la navaja.

En este escenario se hace necesario un trabajo realmente eficaz de los colaboradores del Presidente López Obrador; información confiable además de contrastada hará realmente sólida la unión nacional.

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.

 

Por J. Mario R. Fuentes (*)
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