Ventanas de exploración


Por María José Zorrilla

La familia, el trabajo, las redes sociales, la oficina, los amigos, los compromisos, las reuniones, el celular, el Netflix, nos envuelven en un remolino de actividades que nos deja poco tiempo para pensar. Quizá sean las vacaciones los momentos que desde otra perspectiva podemos ver las cosas a distancia.  Al menos podemos diversificar la atención diaria de las cosas, darle un respiro a la cotidianidad y disfrutar el esparcimiento, el estar en contacto con nuevas experiencias y nuevos horizontes.  No obstante no dejo de reconocer cuan sabios son  aquellos que se dan la oportunidad de meditar, caminar para pensar más que para ejercitarse, como lo hicieron muchos grandes escritores y pensadores.  Pero la mayoría  volvemos al espiral que nos rodea, empecinado en repetir el ciclo ascendente del abotagamiento hasta convertirlo en una inexorable rutina de la que no podemos prescindir.   Hay muchas formas de ver hacia afuera y muchas otras hacia adentro.  A través de una ventana se pueden abrir mundos distintos.  En movimiento la visual es una y en fijo otra. Si es por cielo, mar o tierra, avión, barco, tren o vehículo el horizonte es cambiante.  Dentro de una casa o una habitación los objetos animados como personas o animales le darán variantes a la visual.  También efectos atmosféricos como lluvia, viento, sol, día o noche modifican el paisaje.   No damos por sentado que esos actos casi  imperceptibles  de ver, mirar, observar, adquieren tanto valor como cuando de pronto la vida te obliga a mirar, a detenerte a reflexionar que ves y cómo lo ves.  Circunstancias inesperadas como la muerte, el peligro, la enfermedad, la quiebra, o algún suceso extraordinario, te ponen en el punto de inflexión en el que tienes que ver con otros ojos.  Los cambios de página son parte de la vida diaria, hay que tomar decisiones para salir delante de los problemas cotidianos, pero los cambios de lectura son los que te obligan a visualizar tu mundo de otra manera.  Vallarta está necesitando un cambio de lectura.  Día a día vemos y criticamos cuan dañino puede ser este desarrollo sin control, pero innegable es que la gran mayoría directa o indirectamente nos hemos beneficiado de ese desarrollo.  Un poco lo que pasa con los primeros migrantes a los Estados Unidos que una vez que ellos pudieron cruzar el charco y establecerse allá, ahora son los primeros que se manifiestan abiertamente estar contra la migración.  México también está ahogándose con la crisis migratoria y no ve la salida.  A Vallarta le está poniendo mucha presión el propio desarrollo, a México, Trump.  La crisis migratoria es tema de las grandes ligas, igualmente el desarrollo.  Los temas se encuentran presentes en la agenda global y no podemos mantenernos ajenos a esta realidad.  Lo interesante sería tener la capacidad de hacer un trabajo de introspección para ver hasta dónde nos alcanza tomar medidas que mantengan un equilibrio real entre desarrollo y sustentabilidad, producción y especulación, economía y bienestar.  Es acaso el dinero el último límite a nuestras inquietudes.  Si ayer dijimos no a una construcción o una venta  hoy decimos sí porque nos llegaron al precio. La visión tiene que empezar desde el otro lado, donde gobernantes y gobernados tengan un punto de acuerdo.  No con estudios que cientos de ellos hemos tenido en Vallarta sino con un trabajo serio de introspección.  Ver a través de una ventana que también sea espejo.  La solución en España o en Cartagena, para los casos X o Y no puede ser aplicada a través de los ojos de los mexicanos.  No obstante, esos casos nos pueden servir de referencia, hacernos ver que hay formas diferentes de abordar la realidad.   A nuestra ciudad le está llegando la hora de tomar en serio el trabajo de ver hacia adentro, hacer un ejercicio de aventarse hacia la exploración sin tapujos para abrirse al mundo interior que tan olvidado tiene: hurgar en los confines de su conciencia colectiva, su historia, su trayectoria, sus opciones, su equilibrio, su potencial y sus objetivos, con luz, con sombra con movimiento, con lluvia, de noche, desde la montaña y desde el mar.  Tendremos acaso que llegar a tomar esa decisión hasta cuando estemos al borde de una situación terminal.