Ni muertos ni de parranda


Por Humberto Aguilar

Se reorganiza el PRI en Jalisco. En Puerto Vallarta reaparecen los olvidados y se olvidan los que corrieron. Las bases del partido, esos que tienen tatuado los colores del PRI, se integran para buscar un lugar en las próximas elecciones.

En 1980 terminaba el trienio de Rafael González Pimienta, fueron tres años de intrigas en contra del presidente, muchos ojos vigilándole hasta que al final de cuentas entregó los bártulos a un candidato que fue sorpresa, el arquitecto Jorge Lepe. Lepe surgió de aquel grupo de trabajadores que terminaron de construir el hotel más legendario, hotel Posada Vallarta, González Pimienta le dio el cargo en Obras Públicas, ni él mismo creía que podría ser el candidato, ya que sin duda, el mejor perfilado era el licenciado Alfredo Martín del Campo, sin embargo, al ser nominado Jorge Lepe, Alfredo decidió retirarse de la política para dedicar todo el tiempo a su bufete jurídico, se hizo cargo de firmas muy importantes de Jalisco, para desarrollar Punta de Mita.

Durante el gobierno de Lepe destacaron, entre otras cosas, la visita de la Reina Isabel II, que fue todo un acontecimiento nacional, imagínense: el buque real del gobierno británico ancló en la zona portuaria, se hicieron los honores a Su Majestad, quien pasó tres días en este lugar rodeada del cariño de los vallartenses.

Ni pensar en ese tiempo, alterar lo que para entonces era novedad en Puerto Vallarta. Calles empedradas ahogadas en cemento. Los ingresos propios del ingreso municipal no pasaban de tres millones de pesos, por licencias municipales y el pago anual del impuesto sobre la renta, muy pocas cosas que hacer en obra pública, sin embargo, Jorge Lepe se defendió al reconstruir la carretera en la zona frente al hotel Posada, que se destruyó durante una gran tormenta.

Fueron tres años de movimiento social más que de construcciones, los servicios de drenaje y agua potable los manejó el ingeniero Juan de Dios de la Torre por tercera administración en forma consecutiva, lo que se vino después fue un manoteo de priistas que a partir del gobierno de González Macías se disputó con el PAN con la primera alternancia a cargo de Fernando González Corona, quien prácticamente arrebató la presidencia cuando la administración fue heredada por ocho o nueve meses al cetemista Rafael Yerena.

Después de Fernando vino el gobierno de David Cuevas, luego el de Pedro Ruiz Higuera, quien dejó el encargo de ocho o nueve meses a Nacho Guzmán. El priismo brilló por su usencia, sus candidatos no pintaron hasta la llegada de Gustavo González Villaseñor.

Se pensó que con el gobierno del hombre de la voz de oro, el priismo volvería a brillar de nuevo, pero no ocurrió así. Políticamente se fracasó en forma estruendosa.

LOS NUEVOS TIEMPOS

Con la aparición del movimiento naranja, el gobierno municipal cayó en manos del Mochilas, quien dejó antecedentes muy malos, continuó el ingeniero Arturo Dávalos, cuyos antecedentes nunca fueron políticos.

Arturo Dávalos tuvo un cargo de zonas federales y luego fue el candidato ganador por parte de Movimiento Ciudadano, entre tanto fracasaron los candidatos priistas, especialmente de quien se esperaba mucho, Andrés González Palomera, quien finalmente al parecer se afilio a Morena.

Todos los acontecimientos fueron contrarios al PRI, el fracaso de Enrique Peña Nieto. El desbordante triunfo de Morena con Andrés Manuel relegó a todos los partidos a un muy segundo término, el PRI cayó hasta el tercer lugar a nivel nacional, solamente que de lo que parecía el desastre total de la ultratumba, surgió este nuevo movimiento priista, ya no están figuras como Nacho Cortés, como el doctor González Lomelí, en tanto que figuras como el Popo Gómez ya no pueden estar en primera fila, sin dejar de ser priistas de corazón y de hueso colorado.

¿Qué le espera al PRI en Puerto Vallarta? Como dicen otros priistas de corazón: “Trabajar unidos, renovar nuestros cuadros políticos. ¡El PRI no ha muerto en Puerto Vallarta! Trabajaremos para regresar en 2021”, al menos eso dicen los priistas.