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No al crecimiento desordenado de Vallarta: ejidatarios

  • Samuel Aguilar, Petronilo Buñuelos y José Martínez.
  • La propuesta es beneficiar a todos los ejidatarios del Ejido Vallarta.
  • Samuel Aguilar y Petronilo Buñuelos, bien acompañados.

Pago de CFE y SCT por macrolibramiento a ejidatarios


  • Desarrollo ordenado y sustentable para Puerto Vallarta, beneficiando a los ejidatarios

Por José Reyes Burgos
Puerto Vallarta

La ciudad debe desarrollarse de manera ordenada y conservando la montaña y el medio ambiente, por eso es necesario dar certeza legal a los ejidatarios miembros del Ejido Puerto Vallarta, quienes hasta el día de hoy aún no pueden realizar una gestión adecuada de sus propiedades ya que no hay ninguna certificación legal de las mismas, que les permita venderlas y aplicarlas a transformaciones sustentables como lo demanda hoy en día la región.

Lo anterior, es en opinión del ejidatario y candidato por la planilla roja a la presidencia del Ejido Puerto Vallarta, Samuel Aguilar, quien propone otorgar un documento que de certificación legal a los ejidos sobre las tierras que poseen, y que así puedan venderlos y desarrollarlos en armonía con la naturaleza.

“Muchos ejidatarios cuentan con sus terrenos, pero no tienen certeza legal, no tienen sustento, son entonces usos comunes; nunca pueden hacer alguna negociación cuando llega algún cliente quiere comprar, no pueden venderlas porque son usos comunes (…) mi propósito es llevarles la legalidad para que cuando llegue un inversionista puedan sacar algo para que se beneficien y tengan un proyecto”, señaló.

Aclaró que muchos afirman que construir en estos desarrollos es perjudicar a la naturaleza, sin embargo, Samuel Aguilar pide pensar en los ejidatarios quienes “muchas veces poseen tierras, pero ni siquiera tienen donde vivir”, ya que al no tener certeza legal no pueden comercializarlas y no poseen dinero para subsistir, algo que retrasa la economía local.

Además, “Puerto Vallarta va a crecer y no hay quien lo pare”, sin embargo, lo ideal desde su punto de vista es “realizar un crecimiento ordenado y sustentable, con proyectos con un impacto ambiental medido y que beneficien a las familias de los ejidatarios y a los ciudadanos” con derrama económica para la región.

EJIDO VALLARTA, CLAVE PARA LA REGIÓN

Samuel Aguilar es consciente de que se busca conservar la montaña, y es también el objetivo que persigue; “para mí, muy bien sería que viniera la Universidad de Guadalajara, los colegios de ingenieros y arquitectos, a plantar desarrollos sustentables, y esa ha sido la idea”, señaló.

Sin embargo, eso es imposible sin darle certeza legal a los ejidatarios y ayudarlos a poder vender sus parcelas, como patrimonio que aporte a la derrama económica para todos. Así mismo, “que todas las personas que son dueños tengan sentencias y documentos oficiales para que ya tengan un patrimonio asegurado”, es un objetivo que está entre sus propuestas”.

Recordó que desde el año 1972, cuando nació el Fideicomiso de Puerto Vallarta y se expropiaron mil 26 hectáreas del área urbana de la hoy ciudad, ha crecido y se ha desarrollado, pero que ha encontrado límites y hoy ya no ha tenido hacia donde crecer, más que hacia la montaña, donde está el Ejido Puerto Vallarta.

Dando certificación a los ejidatarios, además de beneficiándolos con credencialización gratuita para que comprueben ser miembros del Ejido; colocar un consultorio médico y un despacho de asesoría legal para todos ellos, son otras propuestas que Samuel Aguilar ha puesto sobre la mesa para aportar al crecimiento de la región de la mano de los propietarios de la tierra.

Asimismo, gestionar los pagos, primero, de las líneas de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la zona; y al mismo tiempo, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para el Macrolibramiento, repartiendo equitativamente el dinero entre los ejidatarios, son más objetivos planteados para los siguientes tres años por Samuel Aguilar.

Como medida de financiamiento adicional para todos los ejidatarios, también se gestionará la creación de una camaronera cuyos ingresos se repartan entre los ejidatarios, que así podrán contar con dinero para asesorarse, desarrollar y crear un patrimonio para sus familias.