Actos de fe


Por Humberto Aguilar

Se dice popularmente que la fe mueve montañas. En Guadalajara, por lo menos, la fe mueve montañas, pero de jaliscienses. Todo en torno a “La Generala”, la Virgen del Rosario de Zapopan.

Se estima que aproximadamente 400 mil personas hacen los preparativos para llevar a La Virgen de la Catedral de Guadalajara a su santuario en Zapopan, localizado casi enfrente del hospital del ISSSTE.

Son familias completas las que hacen esos preparativos, el traslado tradicional es el 12 de octubre. Los adultos se mueven en torno a la ubicación por donde pasará la comitiva de Catedral en Guadalajara al municipio de Zapopan, es un itinerario que se planea con anticipación, esto por la construcción donde habrá de pasar el tren ligero, las obras frente a la Catedral ya están terminadas y son a profundidad en el subsuelo, de tal forma que la ruta tiene que pasar por las calles donde el tráfico de vehículos es intenso, se previene por tanto el tiempo en que se va interrumpir ese tráfico para dar paso a la comitiva que transportara a la virgen a su santuario.

Para todas las actividades se toma en cuenta la opinión de los diferentes grupos de las colonias y los municipios conurbados.

En tanto, los jóvenes y los niños preparan las danzas que van a interpretar durante el traslado e incluso en el patio por donde llega cada año la imagen.

Se trata de danzas tan tradicionales como los mismos pueblos que poblaron esta parte de Jalisco que se mueve en torno a la llevada y traída de la virgen.

Se trata de una imagen creada en 1530 en Pátzcuaro, Michoacán, para ser venerada tanto en la Catedral de Guadalajara como en la Basílica de Zapopan.

Mis recuerdos sobre estas fechas del 12 de octubre se remontan a mis 10 años de edad, cuando mi abuelita Edwiges me pedía que la acompañara de Culiacán a Guadalajara, durante toda una semana nos hospedábamos con familia de ella que ya vivía en Guadalajara, un lugarcito cerca de la plaza de toros llamado El Progreso. En aquel lugar la tía vendía por las noches los sabrosos antojitos jaliscienses: tacos dorados, sopes, enchiladas y por supuesto un rico pozole. De tal suerte, que por alimentos no parábamos.

El día del traslado, muy temprano, me levantaba mi abuelita para colocarnos en un sitio estratégico. Esto fue en los tiempos del cardenal José Garibi Rivera, quien recibió la orden en 1958, nombramiento por el Papa Juan XXIII, tiempo en el cual aún no se restablecían las relaciones directas del pontificado con el gobierno de México.

Mi imagen de aquellos tiempos fue imponente, en un vehículo grande, en su plataforma, un grupo que cantaba alabanzas, en la procesión le seguían jóvenes en trajes regionales que cargaban la imagen en los hombros, a continuación en un carro último modelo el cardenal Garibi Rivera que a brazo partido lo jalaban jóvenes con una soga blanca, el traslado duraba y sigue durando dos o tres horas. La procesión larguísima de gente que iba rezando, clamando a Dios y a la Virgen del Rosario de Zapopan.

Se trata en realidad de dos imágenes, la itinerante que visita las parroquias principales de la ciudad desde mayo hasta el nueve de octubre, esa imagen la colocan en Catedral. La otra imagen instalada en el Hospicio Cabañas es la que transportan hasta la Basílica.

Decir Basílica no es lo gigantesca que es la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México, se trata de un patio de unos 25 metros de ancho por unos cincuenta metros de fondo donde está instalada la capilla donde se coloca a La Generala.

La imagen recibió el nombramiento honorífico de Generala del Ejército Trigarante el 15 de septiembre de 1821, mismo que fue ratificado por el general Blancarte en 1852.

Lo que aquí les contamos confirma que la fe mueve montañas. Durante tres o cuatro años acompañé a mi abuelita a peregrinar cada año los días 12 de octubre. Hoy la plaza de toros El Progreso ya no existe, nuestra familia desapareció, pero las peregrinaciones continúan siendo imponentes cómo se demuestra cada año en la traída y llevada de esta famosa imagen no mayor de treinta centímetros de altura, en cuyos pies se ve dibujada una media luna.