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Danielewicz, gran promotor de la colombofilia en Jalisco

  • Eduardo Danielewicz implantó y prácticamente heredó a la colombofilia de Jalisco las cinco rutas patrón de vuelo.
  • Danielewicz impulsó la afición a la cría de palomas mensajeras y “de carreras” entre la niñez y juventud jalisciense.

Destacado colombófilo del siglo pasado


  • Impulsó y fomentó esta ciencia o arte entre los jóvenes del siglo pasado para alejarlos de los vicios, creando en ellos principios de cooperación y responsabilidad

Por Eugenio Ortiz Carreño
Bahía de Banderas

Eduardo Danielewicz fue un destacado colombófilo que impulsó la afición a la cría de palomas mensajeras y “de carreras” entre la niñez y juventud jalisciense, con la clara intención de alejarlos de los vicios, fomentar la responsabilidad al cuidarles y entrenarlas, así como la cooperación entre ellos.

Su propósito fue crear un espíritu de conjunto, para alcanzar objetivos en beneficio de ellos, sus familias, sus ciudades y el bello estado de Jalisco. El fomentarles el cuidado de estas simpáticas aves (palomas mensajeras) les dará a su corta edad, una ocupación, dirección, orientación y pertenencia, pues tal y como las palomas mensajeras siempre regresaran al lugar en que nacieron decía.

Aconsejaba a sus seguidores: “tienen que obtener calificaciones de excelencia, orientarse a mediano y largo plazo a la mano de su vocación para obtener una carrera. Narraba al iniciarlos en la cría de estas míticas aves, que una de ellas aparece en la Biblia que da referencias que después del diluvio universal trajo hasta el Arca de Noé en su pico una Rama de Olivo.

“Dany” refería cómo en Europa verdaderamente esta disciplina se consideró un deporte, y fue introducido a Jalisco. La Colombofilia, luego de algunos años vinieron clubes también dedicados a la cría y preparación de palomas mensajeras en la ciudad de Guadalajara, sin embargo había que diferenciar, pues hubo quienes lo hicieron con fines de lucro. Con ellos contrastaba la actitud del buen “Danielewicz” de Guadalajara, quién siempre con una gran generosidad obsequiaba, orientaba y apoyaba a pequeños, adolescentes y adultos en esta pintoresca afición encaminada a la superación personal y al mejoramiento de la comunidad, siendo así que llegó a Puerto Vallarta.

VOLARON LAS PALOMAS

El 31 de mayo de 1968 Puerto Vallarta celebró con una auténtica fiesta popular ya que había sido elevada a categoría de “ciudad”, por el Congreso del Estado de Jalisco. La razón fue que el gobernador Francisco Medina Ascencio, connotado también Jalisciense, a quien se le reconoce como diplomático y extraordinario político. Este le presentó al presidente Gustavo Díaz Ordaz, una interesante proyección, le sugirió que ésta fuera la sede de la reunión que sostendría con el presidente de Estados Unidos, Richard M. Nixon.

Sin embargo, el histórico suceso se veía impedido para realizarse porque no tenía la categoría de “ciudad”, y por eso el entonces gobernador de Jalisco, envió de inmediato la iniciativa al Congreso, para que otorgara esa categoría al Puerto, con la determinación de que se realizara aquí, en esta atractiva y bella locación, siendo así que antes de que esta histórica entrevista de ambos presidentes se diera, como finalmente fue, varios personajes trabajaron arduamente entre bambalinas en este proyecto.

El día que se informó de la elevación de Puerto Vallarta a condición de “ciudad”, se llevaron a cabo diversos actos cívicos; en la iglesia se echaban las campanas a vuelo, y al mismo tiempo se soltaron a volar en la plaza una gran cantidad de palomas, las cuales habían sido aportadas por Eduardo Danielewicz, que por varios minutos revolotearon en el cielo azul hasta posarse en las cornisas de las casas o en las palmeras y ramas de los árboles.

Pocos vallartenses saben que ese “regalo de alegría” para ellos, para los habitantes de ésta ciudad, había sido aportado por un personaje poco conocido en la localidad: don Eduardo Danielewicz, quien era aficionado a esta rara pero singular ciencia o arte. Eduardo Danielewicz, era un hombre nacionalizado norteamericano, pero de origen polaco, de la misma ciudad que Juan Pablo II, por cierto con quien tenía una gran semejanza, Dany vivió en Guadalajara.

EN PUERTO VALLARTA

Por su afición a la cría de palomas voladoras, llegó a este puerto, donde trabó amistad con la familia de los Ibarría y a través de ellos y de otras personas realizó diversas obras de beneficencia, para familias de escasos recursos de esa época.

Eduardo Danielewicz, realmente era un gran aficionado a la  cultura, a las obras sociales, al progreso, evolución, modernidad, al trabajo por sistemas y en equipo, un convencido de la bondad e inimaginable potencial del ser humano. Como pasatiempo tenía la cría y preparación de palomas voladoras en la Perla Tapatía, actividad de la que se ignora todo, pero que constituye un “hobie” o actividad de gran atractivo para los que se involucran en ella, porque esas palomas no solo sirven para enviar mensajes de un lugar a otro, sino que también son entrenadas para hacer vuelos de largo alcance, cubriendo distancias de entre 800 a más de mil kilómetros.

Al acercarse a la vida de don Eduardo Danielewicz, se percata uno de la gran cantidad de gente que se siente atraída por ese arte o hobie y también se da uno cuenta de cómo las palomas, que cualquiera podría ver como aves que en determinado momento pueden ser

molestas, porque ensucian ventanas y marquesinas, para otros son objeto de esmerados cuidados al grado de clasificarlas por colores, y distinguir en ellas “líneas de cría”, con nombres definidos, como los caballos finos y al igual que estos, son muy apreciadas.

Para distinguir sus “líneas”, así como para identificar al propietario, las palomas llevan un “anillo” donde van los datos del palomar al que pertencen. Durante la segunda mitad del siglo pasado, en la ciudad de Guadalajara, así como en los municipios cercanos como Zapopan y Tlaquepaque, a la postre surgieron diversos clubes de cría de “palomas de carreras”, entre los más importantes fueron el Club “Colombófilos Independientes de Jalisco” (CIJ); Asociación Colombofilia Universitarios de Tlaquepaque; Club Colombófilos de Tlaquepaque; Club Colómbófilos de Guadalajara; y muchos otros más.

En torno a este “hobie”, los criadores han tejido un sin fin de anécdotas y leyendas sobre los vuelos, las distancias y las competencias en las que han participado, generándose todo un universo de estilos de entrenamiento, alimentación, y detalles que solo los iniciados pueden comprender y valorar.

Eduardo Danielewicz fue el que implantó y prácticamente heredó a la colombofilia de Jalisco las cinco rutas patrón de vuelo, que han sufrido lógicamente algunas variantes con el pasar de los años, pero él fue el pionero en la conformación de las primeras rutas de vuelo en Jalisco.

OBJETIVO

Eduardo Danielewicz tenía como objetivo crear un espíritu de conjunto para alcanzar objetivos en beneficio de ellos, sus familias, sus ciudades y el bello estado de Jalisco