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Live action o clásico

El live action está de moda para hacer los ‘remake’ -o dicho de forma coloquial ‘refritos’- de las películas más famosas y con las cuales se llenan los bolsillos las compañías productoras de entretenimiento


Por Carmina López Martínez

Está por concluir la era de los superhéroes dentro de la industria cinematográfica y rápidamente otro estilo fílmico surge para continuar llevando a la gran pantalla historias icónicas mundiales.

Disney regresa al top de las películas más esperadas del año, pues desde 1994 cuando fue el estreno de “El Libro de la Selva: la ventura continúa”, la compañía de entretenimiento dio un mensaje claro, la animación no era el limite para los creativos de la empresa.

Para ese entonces un público infantil -bastante diferente- exigía buenas películas que narraran mágicas historias de personas y seres extraordinarios que vivían aventuras increíbles.

De ahí el éxito de casi todos los largometrajes de la casa Disney, además de que, con sus atractivos centros de diversión en California y Florida, lograban cautivar a todos sus públicos, incluyendo a los adultos.

Después en 1996, Disney llevó a las salas de cine “101 Dálmatas” con un elenco de lujo, el cual incluía a la inigualable Glenn Close como ‘Cruella de Vil’. Tardaron otros cuatro años para estrenar la secuela como “102 Dálmatas”, reintegrando a la actriz estadounidense.

A partir del 2010 se desencadenan otras historias icónicas que animó la casa productora con orejas de ratón; Alicia en el país de las maravillas, Maléfica, La Cenicienta, El libro de la Selva (otras vez), Alicia a través del espejo, La Bella y la Bestia, Christopher Robin, Dumbo, Aladdín y El Rey León.

Según circula en los medios de espectáculo que a esos largometrajes le seguirán en el 2019 y 2020, Maléfica: dueña del mal, La Dama y el Vagabundo, Mulán, La Sirenita y Cruella.

Como se ha visto en varias de esas propuestas, Disney ya intento cautivar a otro tipo de público y así buscar refrescar la elección de sus personajes para las versiones Live Action; tal como lo vimos en Aladdín con Will Smith como el genio de la lámpara.

Otro de los giros inesperados para el público ha sido las adaptaciones donde la protagonista es la antagonista, es decir, la ‘mala del cuento’. Como Maléfica y Cruella; en ambas cintas las protagonistas tienen un reto bien evidente, y es el de dar credibilidad a la historia y humanizar al personaje que, durante años, fue el odiado de la película.

Pero Disney no solo va en busca de continuar posicionando la marca, también realiza un escaneo de las tendencias socio-culturales que se mueven en el mundo digital, como la inclusión y tolerancia. Pero la generación que más consume los contenidos live action de esta compañía son los millennials. Estos jóvenes se enfrentan a nuevos personajes -sí nuevos- pues esas versiones nada se parecen a que conocieron en su infancia.

Podría parecer arriesgado para la extremadamente famosa marca, pero no, ya que las ganancias de sus últimas tres películas live action superan los miles de millones de dólares. Sin agregar el ingreso por sus parques de diversión, souvenirs, regalías, demandas, música.

El live action está de moda para hacer los ‘remake’ -o dicho de forma coloquial ‘refritos’- de las películas más famosas y con las cuales se llenan los bolsillos las compañías productoras de entretenimiento.

La industria del séptimo arte no duerme y menos si la caja registradora no suena. Por lo cual, los cambios generacionales tendrán esas nuevas versiones de personajes, menos convencionales, más atrevidos y con toques futuristas, aunque claro, lo clásico siempre será el favorito.

*Comunicóloga apasionada y mercadóloga por decisión.
(carmina.lpm@gmail.com)