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“Yo quiero que mis hijos si vean cocodrilos”: piden conservar El Salado en su aniversario

José Reyes Burgos
Puerto Vallarta


Muy cálido y agradable ambiente han vivido cientos de niños y familias durante la tarde de este sábado, en el 19º aniversario del Área Natural Protegida (ANP) del estero El Salado, pues su equipo de cuidadores organizó un extraordinario convivio en el que se ofrecieron recorridos guiados gratuitos por el canal de pantano y mangle que divide a esta zona.

Además, figurillas de barro, pinturas, gorras y playeras, concursos y juegos, diversas atracciones temáticas relacionadas con El Salado fueron ofrecidas por varios patrocinadores. Se trató de una fiesta ideal para sembrar conciencia en los vallartenses sobre la importancia de conservar a este pulmón de la ciudad, hábitat para cientos de especies de aves, reptiles y peces.

“El estero cumple una función muy elemental dentro de nuestro entorno, a los humanos que vivimos aquí y lo hemos rodeado con la mancha urbana, pues es el único estero urbano de Latinoamérica, nos protege primeramente de los huracanes, porque e manglar mitiga los efectos de las mares del ciclón (…) pero también sirve como hábitat de reproducción de especies que son alimentos para peces que pescamos, es una cadena, un ciclo biológico”, dijo a Vallarta Opina Jaime Torres, director del equipo de conservación del ANP.

Se trata de 168 hectáreas de manglar y vegetación que fueron decretadas como Área Nacional Protegida en el año 2000; pero la historia de su defensa se remonta a la década de los 70, cuando se pretendía construir Marina II sobre lo que es el canal principal del estero, luego de que los manglares y esteros de la costa fueran destruidos para levantar lo que hoy es Marina Vallarta.

Entonces ya se tenía la idea de proteger esta zona, pero en las décadas que pasaron hasta que fuera realidad, se levantaron varios edificios que son los que hoy se aprecian sobre la avenida principal a ras del perímetro protegido.

En el caso de El Salado, fue tan abrupta su protección y cercana al desarrollo inmobiliario, que no fue posible establecer una “zona de tolerancia” entre la zona de protección y la mancha urbana, por lo que, literalmente, hay casas y edificios cuya ventana trasera da hacia la el Área Natural Protegida.

Su conservación ha resultado todo un reto para el equipo de biólogos que la realizan; luego de no recibir pago de nómina desde el 2016 y de 19 años donde El Salado no ha tenido un presupuesto fijo. Pero el Gobierno de Jalisco ha tomado el control de este polígono hace dos semanas, y promete hacerse cargo de él. Pero no han sido revelados planes ni programas presupuestales para tales fines hasta el momento.

Ante los rumores y declaraciones públicas en las que, se afirmó que se iban a construir unas canchas deportivas en esta ANP, o de que había inversionistas inmobiliarios interesados en construir ahí, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) del gobierno del estado se pronunció afirmando que “no había planes” de tales objetivos.

Sin embargo, sin un plan integral de presupuesto y conservación hecho púbico por parte de la dependencia hasta el momento, para muchos ha sido difícil creer, hasta no ver, que El Salado este fuera de peligro en ser consumido por el depredador inmobiliario que año tras año levanta más edificios de condominios.

Piden vallartenses no destruir El Salado

María, de 45 años, recuerda que antes no había tantos edificios y que El Salado lucia más extenso, pero que en efecto, comenzó a ver como las construcciones empezaron a llegar y hoy ve con alegría que se proteja esta área, pero le preocupa que la situación pueda cambiar.

“Es un área muy bonita, muy bella que le debemos dejar a nuestros hijos, es nuestra naturaleza, yo recuerdo cuando llegué aquí que era muy extensa y no había construcciones, muy bonito todo. Que se proteja, ya ve como son los dueños de las compañías que ponen edificios, quieren depredar todo, protejamos por favor a El Salado”, dijo a Vallarta Opina.

Juan Andrés, otro vallartense quien vive aquí desde hace 50 años, también expuso su preocupación sobre este pulmón urbano: “vengo a traer a mis hijos que les gusta mucho ver a los animales, quieren ver a los cocodrilos, ellos son raros de ver ya, aunque no lo crea uno, hace tiempo estaban donde sea pero ya se los acabaron con tanto edificio, con tanto hotel, por eso es bueno que conserven aquí, yo quiero que mis hijos si vean cocodrilos”.

Por otra parte, Julia Reséndiz, quien llega como turista a invitación de su hermano, que sí vive en Vallarta, comparte que “no quiero que suceda lo que sucede en Guadalajara, donde ya no no quedan más áreas naturales, todo se lo acabaron, pero aquí es muy bonito todo, toda su naturaleza, la montaña verde y este estero, que da mucha vida a la bahía”.