Sargazo complica actividad turística en todo el Caribe

  • La excesiva presencia del sargazo en las playas sigue generando problemas en la industria turística de Cancún.
  • Una baja de turismo de hasta el 30 por ciento ha registrado Cancún en esta temporada de verano.

Autoridades estatales y municipales hacen todos los esfuerzos necesarios para que el problema tenga el menor impacto posible en la industria turística


Por Juan Carlos Arce
Ciudad de México

SEGUNDA PARTE
El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, declaró hace unos días que, pese al anuncio de apoyo por parte del gobierno federal para el combate al fenómeno del sargazo, las autoridades federales han tarado en desplegar grandes labores de contención de sargazo.

“No tenemos todavía la ayuda necesaria. Las autoridades se han mantenido todavía sin esa fuerza, pero están ya trabajando en los equipos para lograr tener esa coordinación en cada una de las regiones del estado”, agregó.

Carlos Gosselin Maurel, empresario hotelero y coordinador del protocolo de Puerto Morelos para el combate al sargazo, aseveró que el peso del trabajo de limpieza y contención está recayendo en empresas privadas, con la contribución de los gobiernos estatal y los municipales.

“No puede seguir pasando más tiempo sin una actuación coordinada, ya que el fenómeno pone en riesgo la viabilidad del Caribe mexicano como el principal destino turístico de la región Caribe”, refirió.

Conrad Bergwerf, presidente de la Asociación de Hoteles de Riviera Maya, consideró que el sargazo y la inseguridad son los principales retos a los que se enfrenta la industria turística de Quintana Roo para el segundo semestre de este año.

Manuel Gallardo y Esteban Amaro, de la Red de Monitoreo del Sargazo Cancún, aseguraron, según galu, que con el tema del sargazo la naturaleza nos está pasando factura.

“Tenemos miles de habitaciones en operación,  cuya construcción implicó modificar arenales, talar manglares, afectar  al ecosistema marino y ahora nos damos cuenta de que la capacidad de carga no es infinita, de que hay un límite que ya rebasamos”, manifestaron.

YA ES SUFICIENTE

“Con lo que tenemos es suficiente. Ahora hay que trabajar por la ecología  y tratar de revertir, lo que es difícil, pero estamos a tiempo para  actuar y no perder todo. Al igual que en el tema del sargazo, tenemos  que participar todos, gobierno, hoteleros y sociedad porque es un  problema de dimensiones titánicas”, subrayaron.

Respecto a la Red de Monitoreo del Sargazo Cancún, que en las últimas semanas se ha convertido en una herramienta importante para anticipar arribazones “masivas” del alga, destacaron que surgió hace un año como  inquietud “de hacer algo para que nuestra casa no se vaya a pique”.

2El sargazo es un problema grave que nos va a afectar a todos porque todos vivimos del turismo y tenemos que hacer algo al respecto, añadieron. Nosotros hemos estado desarrollando este sistema para saber primero qué  tan enfermos estamos, elaborar un diagnóstico y saber qué podemos hacer”.

Para Amaro, el problema surge porque se ha arrojado gran cantidad de nutrientes al mar Caribe, que por sus características químicas es un mar sin nutrientes.

“Es un problema complejo al que no se le ha dado la  magnitud justa ni la importancia necesaria y requiere que le dediquemos más energía, gente y recursos”, subrayó.

“Lo que sí nos queda claro es que el problema del sargazo hay que atacarlo en alta mar. No hay que dejarlo llegar a la playa porque ahí  generará un desastre ecológico”, asegura Amaro.

SIN SOLUCIÓN

Al principio se decía que la solución era enterrarlo para que con el tiempo se convirtiera en  arena, pero lo cierto es que el sargazo sigue su proceso de descomposición y todos los subproductos que genera éste, como el ácido sulfídrico, metano y otros se convierten en lixiviados que llegan al  agua y bañan a la red coralina.

La opción de capturarlo en altamar, triturarlo y soltarlo en el mismo mar podría ser una opción si se tira alejado de la costa, para que las mismas corrientes lo arrastren hacia mares con más nutrientes, puntualizó.

Sin embargo, consideró que lo mejor sería mejor triturarlo e incinerarlo en alta mar y lo poco que llegue a la playa se puede recoger manualmente  y confinarlo en un sitio especial en el que no haya fugas ni lixiviados para no tener consecuencias ambientales o en la flora y fauna.

“Es un proceso que técnica, económica y socialmente es complicado y  requiere de muchos recursos, pero vale la pena”, expresó. (Continuará).