Campanas de Nagasaki


Por Humberto Aguilar

Muy caro pago Japón retar al ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, la audacia de bombardear Pearl Harbor le costó a Hirohito una rendición incondicional ante las fuerzas de Norteamérica.

El fin de la guerra fue el 9 de agosto, o  sea, un día como hoy pero de 1945 Nagasaki fue víctima de la segunda bomba atómica, la primera fue Hiroshima.

Después de dos estallidos nucleares, el emperador Hirohito decidió la rendición incondicional, pero el gran sufrimiento fue del pueblo japonés.

En 1962 cayó en mis manos un libro escrito por un médico japonés en donde narró día a día como fueron los efectos de esa segunda bomba nuclear. El médico Takashi Nagai servía en un hospital a pocas cuadras del lugar exacto donde cayó la segunda bomba nuclear, su libro, Campanas de Nagasaki narra esos sucesos. Leerlo sacude a todos por la intensidad y la forma tan dramática como describe primero el estallido de la bomba, un ruido infernal. Takashi atendía a sobrevivientes de las batallas en las islas cercanas, afirma que al asomarse lo que vio fue lo más parecido a un infierno.

Afirma Takashi en su libro que globos de fuego corrían en todas direcciones, matando a cuanto ser viviente encontraba, la sacudida duró varias horas, de alguna forma los efectos de la bomba respetaron a este médico, inexplicablemente tuvo fuerzas para recorrer los sitios por donde esas bolas de fuego habían pasado. Con su esfuerzo personal pudo auxiliar a algunos sobrevivientes, pero, más la gran mayoría eran seres que habían muerto por los efectos del estallido.

Su hospital fue también respetado por los efectos de la bomba nuclear, de tal suerte que en ese lugar se atendieron a los pocos sobrevivientes, en total fueron más de sesenta mil las personas que murieron a consecuencia de esa terrible bomba.

Indudablemente fue Dios quien salvó a este hombre, quien por varios meses atendió a quienes llegaron en busca de alivio.

En su narración, el medico Takashi Nagai sobrevivió por más de un año, en el epílogo de su libro señala que en el mismo sitio donde cayó la bomba, al año siguiente apareció con la lluvia una planta que demostraba con eso el valor de la naturaleza.

La descarga nuclear en Hiroshima y Nagasaki mató a mucha gente más, la mayoría por cáncer y muchas otras enfermedades a consecuencia del estallido.

RENDICIÓN TOTAL

A la manera de quienes van a morir Hirohito quiso poner condiciones a la firma de la rendición total, los norteamericanos respondieron que no, que la rendición se haría como ellos la iban a ordenar. Esto fue a bordo de un buque de guerra, Hirohito salió de su castillo, escoltado por fieles japoneses que lo llevaron en andas hasta el sitio donde con su bolígrafo firmó la rendición absoluta.

Así Norteamérica fue dueña total de todos los productos, de todo lo de valor que pudiera existir en todo Japón.

Con benevolencia el trato al pueblo fue respetando costumbres y formas de vida del pueblo japonés.

En la cinematografía, se filmaron varias películas en donde soldados norteamericanos convivían con el pueblo entablándose un respeto mutuo.

Hoy Japón vuelve a ser una potencia económica. Las condiciones de los vencedores fueron de qué jamás volverían a tener un ejército como el que mostraron en la Segunda Guerra Mundial. Japón es hoy, un ejemplo de trabajo en tanto que se borran poco a poco las historias de esos dos estallidos nucleares que marcaron una nueva etapa en la historia de nuestro globo terráqueo. Es de esperar que nunca más vuelva a ocurrir otra guerra mundial, que sería la tercera, sin embargo, nada está seguro. Rogamos a Dios por la salvación de nuestro mundo.