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Aprender de la historia

Cuando pienso en todas las críticas -fundamentadas o no-, que hacemos a los gobiernos de cualquier nivel, no puedo dejar de pensar, si como ciudadano hago todo lo que me corresponde de manera adecuada y correcta


Jesús Cabral Araiza

“La libertad, la moralidad y la dignidad humana del individuo consisten precisamente en esto; que hace el bien no porque se le obligue a hacerlo, sino porque lo concibe libremente, lo quiere y lo ama.”
Mikhail Bakunin.

Contexto

A lo largo de nuestra vida, y si bien nos va. Podemos acumular diversas y variadas experiencia, anécdotas y aprendizajes. Sin mencionar claro está, la cantidad de personas y hecho que producen esas experiencias y aprendizajes. Muchas veces a pesar de que no queremos aprender, nos topamos con que la realidad nos reitera que es mejor aprender las cosas que nos benefician y que son correctas tempranamente. Pero igual como una mente sabia dijo, para ser viejo y sabio, tuve que ser joven y estúpido.

Lamento que dichas palabras muchas veces sean lapidarias y que principalmente con nuestros seres queridos no lleguen a tiempo. No quisiéramos, por ejemplo, que nuestros hijos tropezaran con las piedras con las que nosotros lo hicimos. Pero a veces es necesario que así lo hagan, por su aprendizaje, pues cuando ya no escuchan razones o argumentos válidos, queda reflexionar de las acciones ejecutadas, y que muchas veces ya no tuene existir reversa en ellas.

Fecha tristemente célebre

Hoy en el año de 1945 el mundo veía con infinita tristeza y asombro lo que ya un físico ganador de dos Premios Novel señalará, esto será el fin de la humanidad. Desde ese entonces el 6 y 9 de agosto vivimos en la zozobra de pensar cuando un líder mundial y con acceso a las armas de destrucción masiva será capaz de mandarnos a todos a la prehistoria. Es decir, no aprendimos de nuestros errores del pasado.

Hoy en día muchos gozamos de ese nuevo orden mundial -si es que hay tal cosa- y tratamos de superar esos errores del pasado, pero si observamos a detalle desde la firma de la rendición de los países del eje, parece que no hemos aprendido mucho. Han seguido infinidad de guerras y masacres y lo peor, no hemos sido capaces de generar una cultura para la paz, principalmente en los países que han ganado y que han padecido los estragos de millones de muertes por el mismo hecho de la guerra.

Historia personal

Justamente si hablamos de atrocidades no debería ser considerada otra cosa que el hecho de no enseñar valores en casa a todo mexicano que se precie de ser buen ciudadano. Pero ¿a qué me refiero? Veamos, muchas veces como docente de educación superior y posgrado, he observado conductas que no debieran estar presentes en un estudiante de educación superior, sea adolescente mayor o adulto “maduro”. Cuando uno da una instrucción o esta viene en el programa de la materia, es justamente para que se siga y se logre un objetivo académico, pero está muy inserto en nuestra cultura que lo primero que el alumno piensa es como puedo dar la vuelta a dicha instrucción, pues me resulta muy oneroso y es más fácil si lo hago de esta otra manera, como si en realidad el tiempo que se ahorran o el trabajo de hacerlos les permitiera hacer “algo más importante” en realidad a eso van a aprender y buscar una disciplina y aprendizaje a través del estudio!

¿Qué hacer?

Sencillo, hacer lo que se espera hagamos, sin pretextos, sin atajos, sin cortapisas que me hagan parecer “más listo” que los demás por haber ahorrado unas horas de trabajo para mi aprendizaje. Cuando pienso en todas las críticas -fundamentadas o no-, que hacemos a los gobiernos de cualquier nivel, no puedo dejar de pensar, si como ciudadano hago todo lo que me corresponde de manera adecuada y correcta, poco tendría que reclamar. La verdad es que muchas veces la responsabilidad es solo la del ciudadano, por lo tanto, cuando observo como en otros países se respeta a la autoridad sea del nivel que sea y por qué en mi país no, la respuesta siempre la relaciono por una parte en cómo esa autoridad se hace respetar de manera ejemplar y cómo los ciudadanos no hemos hecho nuestra tarea que corresponde.

En su siguiente tarea, sea escolar, laboral e incluso en el hogar, haga lo que se espera que haga, con calidad, esmero y si es posible hasta con cariño, y si observa lo mismo en los otros, hágaselos saber. Pase buen día.