Catafalcos Rumberos


Por María José Zorrilla

La movilidad es el tema del momento.  En la mayoría de los países ya hay una conciencia sobre la continua emisión de gases que el transporte genera y muchas son las iniciativas que replantean formas en que las personas puedan trasladarse de un lugar a otro con el menor deterioro al medio ambiente.  Luxemburgo la pequeña nación sede de la Unión Europea donde el 70% de su población cuenta con automóvil y tiene el más alto índice de PIB per cápita de Europa, anunció  que en marzo del 2020 todo el transporte público será gratuito para desalentar el uso del automóvil.  Otros países tienen rutas especiales para formas alternas de movilidad como la bicicleta en Holanda, cuyas ciudades están diseñadas para tal fin.  Increíble, pero el país del Tulipán es el paraíso del ciclista, pues hay 18 millones de bicicletas y 17 millones de habitantes.  En México la preocupación no sólo se refiere al ingente número de personas a transportar ni a la emisión de gases contaminantes.  También están presentes otros problemas: la seguridad y los accidentes viales.

Jalisco ocupa en el país el primer lugar en accidentes fatales, reportaba Paloma López el pasado mes de julio en El Informador. Las estadísticas revelan que en 2018 fueron 351 los accidentes fatales de tránsito donde 6583 personas resultaron heridas y 398 fueron víctimas fatales.  Las mismas estadísticas dejan datos escalofriantes, 47.5% de los accidentes donde hubo un muerto el conductor fue un hombre, 5.8% mujeres y el 46.7% se fugó.

Muchos de esos accidentes se deben a la imprudencia.  Sea por uso de celular, exceso de velocidad, abuso de alcohol o barbarie a la hora de conducir.

Vallarta acaba de inaugurar el nuevo sistema de transporte público gratuito que sienta un precedente en Jalisco.  Así lo anunció el gobernador al afirmar a fines del mes pasado que Vallarta será el primer sistema reordenado al 100% en el Estado.  Javier Armendáriz, de El Informador, escribió que “Mi Transporte” contará con trasbordo gratuito y que de las 333 unidades 204 funcionan con gas, 206 ya tienen aire acondicionado y el resto firmó compromiso para tener climatización próximamente.  Se habló de la capacitación, lo cual representa un paso adelante.  Pero un camión nuevo no garantiza la calidad del conductor.   Por lo que a la capacitación deberá ponérsele especial cuidado.  Gran parte de los accidentes viales en Vallarta tienen involucrada a una moto o a una unidad de transporte público.  Recuerdo cuando un director de Tránsito de hace varios años comentó que el edil en turno le dijo, “ni al transporte público ni a los taxis me los toques”.  Es hora que a los choferes se les brinde una capacitación especial, más extensa.  Que se les haga exámenes de control riguroso, pues los choferes al igual que antes, siguen manejando a la defensiva y sálvense quien pueda.  El viernes por la noche como a las 9.50 PM doña Guille, una trabajadora que se desplazaba de Ixtapa a La Marina para cuidar a una persona de la terca edad, sufrió terrible accidente al descender del camión frente a la Chevrolet.  No había acabado de bajarse cuando el camión arrancó.  Práctica tristemente común entre camioneros.  La señora quedó colgada entre el camión y la banqueta.  Gracias a que los pasajeros gritaron, el chofer se detuvo para que terminara de bajar la señora que quedó tendida en el piso con un tobillo desgarrado y heridas en los pies. Acto seguido el camión se esfumó.  Uno más del 47% de huidos.   La trabajadora estuvo tirada en la banqueta casi una hora hasta que una hija vino a rescatarla. Tristemente doña Guille es una estadística más de las víctimas de accidentes en Jalisco.  No importa si el camión es nuevo o viejo, con aire o sin aire, el punto es la imprudencia y barbarie de los choferes. La renovación de las unidades también implica reestructuración de políticas para conducir.   Desgraciadamente sucedió en Vallarta, nadie se hizo responsable y no sabemos cómo sea la recuperación de esta pobre dama cuya única culpa fue subirse en uno más de esos catafalcos rumberos que pululan por la ciudad para ir a trabajar.