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Hacen falta hombres feministas

¿Cómo sería el mundo si las mujeres actuáramos igual que ese tipo de hombres violentos? Tal vez esos índices estarían por los cielos y así se viviría siempre


Por Carmina López Martínez

‘No me digas guapa’ fue la recopilación de varios reportajes que publicó la revista ‘Chilango’ y, en el cual las autoras explicaban que los “piropos” (no los de antaño) se habían convertido en una excusa para intimidar a las mujeres.

Solo una mujer entiende ese tipo de violencia, pues somos las mujeres las que escuchamos un sinnúmero de inventos asquerosos y palabras que solo los hombres retorcidos usan para calmar su ansiedad sexual. Desde mi punto de vista, su lado reptiliano, es decir, la bestia que llevan en su interior, los gobierna, ese lado animal los deja en un solo estado: el animal.

Me parece una bajeza cuando algún funcionario público culpa a la víctima mujer; en ese tipo de situaciones queda claro que lo que buscan es proteger a sus congéneres o algún pariente malicioso.

La realidad que eriza la piel: una mujer es vulnerada sin importar la edad, qué lleve puesto, si pasea durante la luz del sol o de la luna; todos los días un hombre -joven o anciano- le lanzará una mirada con excesiva lujuria, intentará acercarse para tocarla o simplemente para decirle alguna vulgaridad.

Aún peor, cuando el atacante se trata de una persona cercana a la familia, o es parte de ella, un amigo, vecino, alguien que con “piel de cordero” logró bajar la guardia de los protectores -sean padres de familia o la misma mujer-.

Hoy, el feminicidio y el hostigamiento impone su oscuridad en cualquier rincón del planeta. Esa tragedia e injusticia dejan un amargo sabor en la boca cuando las palabras no fluyen, porque el llanto es todo lo que calma el dolor de la víctima.

¿Cómo sería el mundo si las mujeres actuáramos igual que ese tipo de hombres violentos? Tal vez esos índices estarían por los cielos y así se viviría siempre; tal vez no podríamos convivir en armonía; tal vez la seguridad y la justicia formarían parte de ideologías utópicas.

Pero como no me gusta generalizar, elijo incluir el pensamiento del sexo opuesto, como el que leí en su momento en un reportaje que ‘Chilango’ publicó, se trata del artículo de uno de los pocos hombres que habló del tema en esa edición, Aníbal Santiago, quien explicó en su personal y poderoso escrito: “Si los hombres feministas no surgen como un poderoso fenómeno, los feminicidios proseguirán: son hombres quienes matan mujeres”.

O como Fernando Rivera que escribió en esa misma edición: “De las guerras que se pelean, quizás la más cruenta es la que se pelea entre millones de mujeres y la bestia herida del machismo (…) Los hombres y mujeres de razón y corazón tenemos que ser claros y no dudar tomar partido por la lucha feminista”.

Pero la lucha contra el acoso y la violencia hacia la mujer emigró al internet, a las redes sociales, donde todo puede ser posible y casi nada es cierto. Andrea Noel habló al respeto y afirmó que “ser viral es una pesadilla. Una pinche locura”. En el momento que decidió abandonar México, fue cuando expuso a su atacante (pero denunció al equivocado), quien le había levantado la falda y bajado los calzones (seguro recuerdas este hecho) cuando ella solo caminaba por las calles de la colonia Condesa, en la Ciudad de México.

Primero fue atacada en la vía púbica, después todo se salió de control cuando en su red social recibió mensajes hirientes, algunos amenazantes: “Tú merecías una violación”, “Eso te va a pasar por vestirte como puta”, “Las mujeres que andan con vestidos cortos como los que usas merecen que las maten a pedradas”.

Como Andrea, otras miles de mujeres en el mundo fueron violentadas -otras asesinadas-, aunque los registros exactos ni siquiera existen debido al miedo o vergüenza. ¿Por qué hay tantos hombres impulsados por el odio hacia la mujer?

Es seguro que fomentar los valores en casa y reforzarlos en la escuela es fundamental; que el feminismo sea un tema público para abordar, sin alarde ni censura; es urgente que las leyes garanticen protección y justicia a las víctimas y para que el resto de las mujeres no sufran ese tipo de traumas.

Hace falta más faminismo en las calles, en las conversaciones, en la mente y boca de todos, pero con respeto. No hace falta imitar más a los hombres, es urgente que ellos se parezcan a nosotras.

*Comunicóloga apasionada y mercadóloga por decisión.
(carmina.lpm@gmail.com)