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Excelsa 5ª Edición del Concurso Hípico “Ecuestre Bucerías”

Participaron jinetes nacionales y extranjeros; cada una de las pruebas estuvo llena de emoción para los asistentes y participantes

Por Roberto Castellanos Omaña / Bahía de Banderas

Los pasados días sábado 16 y domingo 17 de este mes, fueron dos días de risas, suspenso, sudor, gritos, de hermosos animales, de olor a caballo, a pasto, a tierra mojada, de excelente comida y bebidas, de música, de baile, de familias, de amigos, de encuentros y reencuentros, de ver a los mejores jinetes de Vallarta, nacionales e internacionales, y a los que vinieron de otros clubes hípicos de Guadalajara.

Aimé llegó el sábado a Ecuestre Bucerías antes de las nueve de la mañana junto con sus papás y su hermano. Ella, de nueve años iba a competir en la prueba de 90 centímetros, su papá tiene más de 30 y fue a la de 60 centímetros. Aimé lleva varios años entrenando en ese club. Su papá recién ha comenzado para practicar este deporte al lado de su hija. Mientras se estacionan ven muchos tráiler bajo los árboles de mangos donde hay caballos atendidos por sus caballerangos. Son de otros clubes hípicos que han venido a este concurso —el más importante de la zona de Vallarta desde hace cinco años—. Están los clubes locales Hípico Vallarta, Vista Paraíso, Hípico del Mar y La Patrona que no quisieron dejar perder esta oportunidad para probar a sus jinetes frente a los de Ecuestre Bucerías, el club hípico más grande de la zona. Y los que vinieron de Guadalajara: La Hípica, Punta Arena, Guadalajara Jockey Club y la Escuela Hípica Jalisciense.

Aimé con sus amigas caminaron por las tres pistas de este club, todas de la misma edad y vestidas con botas negras, pantalón de equitación blanco, chaleco protector, casco y fuete en la mano. Pasaron por los puestos de comida donde restaurantes de la región ofrecían pastas, comida italiana, griega, ensaladas, tacos, crepas, raspados y bebidas. Subieron a la zona de mesas techadas por una gran palapa para reunirse con las más de 400 personas del público. Desde su mesa veían la pista mayor con todos sus obstáculos. En cada uno aparecía el logotipo de las empresas patrocinadoras del evento, compañías de relevante importancia en el área de Vallarta como, joyerías, corredores de seguros, renta vacacional, bienes y raíces, llantas, carros de golf y restaurantes.

Aimé levantó la mano para saludar a Amandine Porte, presidente y fundadora de Ecuestre Bucerías que, junto con su equipo de profesores, todos dentro o a un lado de las pistas, dirigía y supervisaba por radio las actividades de entrada y salida de los jinetes desde las caballerizas, la pista de práctica hasta la de los recorridos con los obstáculos.

El sábado participaron 140 jinetes y el domingo 182 en las siguientes pruebas: barras al piso, cruces, obstáculos de 45/60cm, de 55/60 cm, Abierta Máster 60 cm, 70cm, Abierta 75 cm, 80/90 cm, Abierta 90cm, Libre 100 cm y Suma Saltando, esta última la más emocionante, porque es donde los jinetes tienen que escoger entre diferentes obstáculos, cada uno con diferente altura y puntuación, cuáles saltaran para acumular el mayor número de puntos.

El sábado fue un día largo para Aimé, terminó a las siete de la noche. El domingo por la mañana regresó a Ecuestre Bucerías con su familia para seguir compitiendo. Ese día hubo más jinetes y las competencias terminaron con la emocionante Suma Saltando al borde de la puesta del sol.

Aimé estaba feliz en el pódium de ganadores. Su sonrisa grande, los ojos brillantes bajo su casco frente a todas las personas que tomaban fotos, reflejaban la satisfacción de todos los días que va entre semana a entrenar. Logró premiar en su categoría. Los jinetes que quedaron en los primeros lugares se llevaron formidables premios junto con sus moñas: noches de estancia en condominios y hoteles de lujo de la zona, cenas en restaurantes de alta cocina, piezas de joyería y pases a clubes de playa.

Al término de la competencia del domingo comenzó la fiesta donde las familias y sus jinetes bailaron al ritmo de la música y luces manejadas por un excelente DJ. Ya entrada la noche Aimé cerró los ojos cuando se quedó dormida en el asiento trasero del carro de sus papás mientras manejaban de regreso a casa. Comenzó a soñar en que el próximo año, en la 6ª edición de este Concurso Hípico Ecuestre Bucerías, va a saltar más alto con su caballo.