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Defensa sin tregua

Por M. en E. Marisú Ramírez

La Ciudad de México es un referente social o pulso de lo que sucede en la República Mexicana, la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer demostró la inaplazable defensa de los derechos humanos, en especial de la vida.

Resulta difícil erradicar las agresiones contra mujeres en una sociedad de consumo violento, tal como se decretó en 1999 por la ONU. En la Región Latinoamericana se observan 18 años antes, derivado de la masacre contra mujeres dominicanas las cuales fueron victimadas por la dictadura de Rafael Trujillo, detectadas como opositoras a dicho gobierno. Se podrá descubrir la injusta orden de segarles la vida por sus ideas.

La celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer o Día Naranja, que reunió en la capital del país a miles de damas para generar conciencia social, visibiliza la urgente necesidad de voltear la vista para ver de frente este problema, el cual se incrementa de forma alarmante. Se hace necesario admitir que esto va en varias direcciones; agresiones a niños (as), adolescentes e individuos masculinos jóvenes y adultos, no sólo de las mujeres.  

El asunto es delicado, preocupa a la OMS al señalar las agresiones contra mujeres como un claro asunto de salud pública, aparejado a la obvia violación de los derechos humanos, las manifestaciones de protesta de las féminas surgen con bases sólidas dado que existen miles de carpetas de investigación donde se asientan agresiones que las llevan a la muerte, a la discapacidad o lesiones de por vida.

Antaño las mujeres acudían con los hombres para que las protegieran de algún peligro, hoy les huyen por machistas e impositivos; los estudios del actuar psicológico de los masculinos son variados, aunque la mayoría hace hincapié en los comportamientos violentos contra las mujeres, según informes oficiales México está entre las primeras naciones del mundo de agresión a mujeres, diario se da muerte a 10 féminas en el territorio nacional, todo esto deberá ser analizado por la autoridad y verlo como un problema de seguridad nacional.

Podría aseverarse de la coacción hacia las mujeres como una forma para mantenerlas subordinadas al mandato masculino, también existen otras formas de agresión más sutiles y no por ello menos infames como lo son el ataque sexual, emocional, laboral, académico, el chantaje sentimental, económico, familiar y el ataque verbal, así como el físico dada la supremacía de fuerza del masculino. Cuando las mujeres no responden en favor de los deseos de éste se le ataca hasta desembocar en su destrucción física, amparado el macho en un ambiente de insensible impunidad por lo ligero de las sanciones que se imponen.

La Comisión Estatal de los Derechos Humanos en el estado de Jalisco (CEDHJ) a través de su parte ejecutiva tiene claro el problema: incremento de la violencia feminicida, la cual define como una forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto  de  la  violación  de  sus  derechos  humanos,  en  los  ámbitos  público  y privado,   conformada   por   el   conjunto   de   conductas   misóginas   que   pueden conllevar  impunidad  social  y  del  Estado,  y  puede  culminar  en  homicidio  y  otras formas de muerte violenta de mujeres.

La autoridad tiene plena conciencia de que la violencia en contra de las mujeres se puede prevenir a partir de las manifestaciones sociales y de salud; algunos centros de atención a lesionadas llenan sus anaqueles de expedientes, por tanto, este penoso fenómeno es predecible. Se podría saber cuándo atacará el machista, a nadie es ajeno el comportamiento agresivo de estos sujetos con daño cerebral, al no contemplar a su compañera de vida como un ser humano maravilloso.

La violencia contra las mujeres tendrá que encender focos rojos para garantizar su protección; autoridades con suficiente sensibilidad ante esta crisis, con el suficiente compromiso para abatir este flagelo social y avanzar como sociedad justa y ecuánime, no atorada por ególatras y por enfermos de poder.