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Edipo Rey saltó en Cornisa 21

Por Carmina López Martínez (*)

Memorable es aquél recuerdo cuando el sonido del aplauso es auténtico y la piel se eriza, como si la gravedad se hubiera tomado unas vacaciones por milésimas de segundos.

Hacer teatro es la experiencia a la que todo ser humano debería someterse, porque así se exploran las emociones, se disfrutan y fluyen por conveniencia y otras veces sin ningún atisbo de recelo.

Qué bonito cuando en un auditorio, por más pequeño y sencillo que sea, el único sonido es el que emana de la voz del actor que está ahí parado, sincero, despojado de sus miedos y convencido de sus pasiones.

Es una auténtica maravilla construir la cuarta pared en la mente para luego romperla con las palabras, con los actos y las miradas hacia el público que, gran parte de la obra, se mantiene atento, silencioso, pensativo, hilvanando tal actitud con la cotidianidad de su vida.

Todo actor y actriz experimenta diferentes emociones, puede ser por el personaje que interpreta, por la época en la que trasciende la historia, la narrativa del autor, la visión del director, las circunstancias que lo atormentan en su vida personal, por la pérdida o la llegada de alguien significativo. Cada mente y corazón hacen su lucha interna para que, en lo externo, siempre fluya la energía en un sentido poético.

Esa sensación y el olor del teatro lo tengo muy presente; apenas el 28 de noviembre de este año compartí nuevamente el escenario con los talentosos actores y actrices de la compañía Cornisa 21, a la cual me uní desde hace tres años.

Esta vez el reto fue dar una función en el Teatro Vallarta y lo cumplimos. Una experiencia que jamás olvidarán todas las personas que subimos al escenario para disfrutar de la pasión que sentimos por la actuación. También las jóvenes bailarinas de la Academia de Ballet de la reconocida Débora Bravo, secuestraron la atención del público que asistió a la esperada noche.

Para esta función fue renovado el vestuario casi en su totalidad, tuvimos de nuestro lado el toque maestro de María Rugama, una diseñadora con amplia experiencia en teatro y varios espectáculos de talla internacional; ha diseñado trajes auténticos para acróbatas, actores, actrices y bailarines del Cirque Du Soleil. Además es un espléndido ser humano, carismática y siempre creativa.

Mientras que al mínimo detalle se fue Rolando Bárcenas, director de teatro y protagonista de Edipo Rey, una obra con un peso social tremendo y que ninguno del elenco dejó aislado. Emelia Merino interpretó a la reina ‘Yocasta’, quien tiene un final funesto -como sucede en las tragedias-; Kenya Curiel llevó a la ‘Esfinge’ al pináculo de la crueldad; Luis Sánchez dilucidó las expectativas de ‘Creonte’ -cuñado de Edipo-; Javier Pérez a través de ‘Tiresias’ detonó el primer acontecimiento importante de la historia. En lo que respecta al personaje que interpreté, la ‘Sacerdotisa’, la parte espiritual se mantuvo hasta el último acto.

Tras bambalinas, en la antesala y con un intenso trabajo en la organización del evento, estuvo colaborando Chrizto Barrera como relaciones públicas, Christian Peña y Carmen Mora, en la parte de producción audiovisual y, Genaro Adame como diseñador gráfico. Un agradecimiento especial a cada uno por la titánica labor que realizaron para lograr que Edipo Rey llegara por primera vez al Teatro Vallarta.

Será pronto cuando Puerto Vallarta vuelva escuchar de otra puesta en escena de Cornisa 21 que, con su toque disruptivo, seguirá rompiendo paradigmas a través de las Bellas Artes.

(*) Comunicóloga y mercadóloga.