¿Quo vadis?

Por Humberto Aguilar

Ayer domingo se inició el novenario para celebrar la aparición de la Virgen Guadalupana, según informaron son 160 las peregrinaciones clasificadas, la primera es por las personas que han sido víctimas del SIDA agregándose por supuesto a quienes se identifican con la LGTBB.

Tras la resurrección de Jesucristo frente a María Magdalena se apreció dos veces más, según los textos de la Biblia, María Magdalena al informar a los apóstoles que Jesús había resucitado uno de estos apóstoles le dijo: “yo hasta no ver, creer” y fue ante el apóstol Tomás que Jesús se presentó para mostrar que efectivamente había resucitado, la tercera vez fue en Roma cuando Nerón ordenaba que los creyentes habían de morir en el coliseo de Roma. Esto fue dentro de los primeros cincuenta años del nacimiento de Jesús.

Vale recordar en este momento, cómo fue que Jesús llamó aquel pescador de nombre Simón y le puso Pedro.

La historia nos dice que Simón fue pescador, Jesús lo llamó diciéndole, “Tú serás Pedro, cuyo significado es piedra y serás la piedra en la que se construirá esta religión”.

Como otros creyentes, Pedro viajó a Roma en donde buscaron dar forma a la religión de Cristo.

Solo que ante tantos que morían en el coliseo, sin pensarlo tomó la decisión de escapar de la ahora ciudad santa, salió por la Vía Apia y en el camino encontró a Jesús que cargaba la cruz.

Asombrado, Pedro le preguntó “¿Quo vadis Domine?”, Jesús le respondió “Voy a Roma a ser crucificado de nuevo”.

Pedro, avergonzado de su actitud, vuelve a Roma a continuar su ministerio, siendo posteriormente martirizado y crucificado cabeza abajo. En el lugar de su martirio se levanta hoy día, según la tradición, la Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano y en la cripta de la Basílica reposan sus restos.

No se sabe que Jesús haya vuelto a aparecer en ninguna parte del mundo, sin embargo, los creyentes, que son miles y de todas las religiones, reconocen a Jesús como hijo de Dios y seguimos alabándole.

En todo momento en estos hechos participa la naturaleza humana, que es la forma como Dios dotó al ser humano para decidir por sí mismo el ser o no ser creyente.

Maravillosa forma que nos dio a hombres y mujeres, elegir el camino. El principal de estos es el de creer o no creer.

Decidir por sí mismo la actitud a tomar nos hace pensar por ejemplo si efectivamente María la madre de Jesús es o no es virgen antes y después del parto. Creer también en seres del inframundo a los que muchos acuden en busca de apoyo, incluso piensan y dicen en voz alta que quieren vender su alma al diablo si les reconoce algo sobrenatural como ocurre en el libro de Dorian Grey, a quien en efecto le hizo permanecer joven y guapo, con poder económico durante mucho tiempo a la vez que un retrato pintado a mano en su juventud que lentamente envejecía y se deterioraba hasta mirarse horrendo, lleno de llagas, en fin.

Dorian Grey al ver lo que ocurría en aquel retrato se quiso suicidar, pero nada de lo que hacía le quitaba la vida, hasta que finalmente enterró un filoso cuchillo al retrato, rasgándolo para así poder morir.

No sé cuántos otros seres habrán invocado al diablo para venderle su vida, puedo imaginar sin embargo que parte de quienes sirven a la delincuencia asesina deben haberlo pensado, incluso sé de quienes prefieren vivir como reyes cinco años invocando quizá al diablo a vivir muchos años dentro de la pobreza. Todo esto cuando es más fácil invocar a Dios o a Jesucristo, quien siempre estará cerca de nosotros, hombres mujeres y hasta los niños, sin dejar de pensar que la naturaleza humana tiene su propia forma de decidir el camino a tomar como lo hizo en su momento Simón Pedro.

 

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