Los retos del Presidente

Por Javier Orozco Alvarado

Desde que el presidente Andrés Manuel ganó la presidencia de la república, ha tenido que enfrentar múltiples circunstancias, tanto internas como externas, que buscan desestabilizar su gobierno.

En primer término, se ha tenido que enfrentar desde un inicio a la feroz crítica de sus opositores políticos del PRI, PAN, PRD y MC, a la fuerte oposición de los comunicadores y los medios televisivos privados; todos ellos en contra de sus programas sociales, de la reorientación de las inversiones públicas y privadas, de la estrategia económica para lograr el crecimiento económico y de su propuesta pacifista para atacar a la delincuencia organizada.

También se ha tenido que enfrentar a las amenazas proteccionistas de los Estados Unidos, a las presiones migratorias, tanto en la frontera norte como en la frontera sur y a los intentos de Donal Trump por invadir militarmente nuestro país, sea mediante el ofrecimiento de ayudar en las investigaciones de los grupos delictivos o buscando clasificar a México como un país dominado por el terrorismo para justificar una invasión militar como lo ha hecho en los países de Oriente Medio.

La realidad es que nuestro país, México, se encuentra más vulnerable que nunca, pues aunque el gobierno de Peña Nieto fue uno de los más corruptos de la historia moderna, siempre tuvo el apoyo de los medios privados de comunicación, de la élite intelectual conservadora y de las universidades públicas en los momentos de mayor confrontación con los Estados Unidos a la llegada de Donald Trump.

A pesar de todas las adversidades y las dificultades que ha tenido el presidente para hacer gobierno, para sacar adelante la economía, para reformar las instituciones, para confrontar las múltiples mafias que han controlado este país; sigue avanzando con la 4ta Transformación, sobre todo, porque sigue contando con el apoyo social de más del 70% de la población.

Si bien muchos de sus detractores lo acusan de izquierdista, de comunista, de dictador, de autoritario, de testarudo o hasta de medio neoliberal,  lo cierto es que estas apreciaciones sólo nos muestran la preocupación de lo que el presidente está haciendo en México; como es acabar con los privilegios de las élites conservadoras, con la corrupción, con el encarcelamiento de los delincuentes de cuello blanco, con la pobreza y con la exclusión social en la que los gobiernos anteriores dejaron a este país.

Lo que no entienden los que se aferran a desestabilizar al presidente, es que están contribuyendo a incendiar al país como lo están en llamas otros países que han intentado salir de la pobreza y que han tenido presidentes progresistas, nacionalistas, como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Lula Da Silva en Brasil, todos ellos perseguidos por desafiar a los Estados Unidos o a las grades potencias, al igual que lo quieren hacer con el presidente Andrés Manuel.

Esperemos que México no corra la misma suerte de estos países y que la gente mantenga la esperanza de que pronto nuestro país logrará convertirse en la potencia económica y política que Latinoamérica requiere para liderar un cambio social y político en este maltrecho continente.