Servir con buena actitud

Por Humberto Famanía Ortega

Siempre me he preguntado cómo funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno, presumen obras que según ellos son de su autoría; siendo ingresos que provienen de los contribuyentes que aportan para el buen manejo de la hacienda pública y para convertir esos recursos en satisfactores comunitarios. Ellos tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes inscritas en la constitución y los reglamentos que de ella emanen. Por otro lado, cumplir con los presupuestos de ingresos y egresos para la buena marcha administrativa con absoluta transparencia y honestidad.

Cuando el pueblo elige libremente a sus gobernantes espera lo mejor de ellos, simplemente que cumplan con los compromisos, habrá que analizar con lupa a todos aquellos que han infringido las leyes teniendo como conclusión el enriquecimiento inexplicable. Son los tiempos de buscar a elementos humanos que verdaderamente tengan vocación de servicio y gocen de moralidad para conducirse con profunda transparencia para lograr la confianza tanto deseada por millones de mexicanos que anhelamos un nuevo cambio donde predominen la capacidad, honestidad, trabajo organizado sobre una planeación integral que nos conduzca a nuevos estadios.

Recuerdo cuando joven, existían hombres y mujeres que se entregaban con mucha emoción al servicio público aun sin remuneraciones altas. Hoy en día vemos cómo la función pública se va demeritan por la falta de conciencia en servir, buscando satisfacer sus bolsillos primero, haciendo a un lado el prestigio por atender con inteligencia y honestidad todas aquellas acciones de bienestar. Son los tiempos en que la sociedad demanda mejor atención, ya basta de improvisaciones estériles que solo perjudican la buena marcha de los programas de gobierno.

La confianza se gana

Muchas de las veces se confunden la acción política con la del servicio a la ciudadanía, creo conveniente acotar sobre este concepto, ya es tiempo de analizarlo a su exacta dimensión. De ninguna manera están peleados, al contrario, coordinados para buscar confianza, son caminos paralelos que si se cruzan podrán tener los equilibrios y armonía para tener éxito. Es ahí cuando se habla de un buen o mal político, cuando sus compromisos se cumplen entonces se gana la confianza. Esta se ve compensada por los propios ciudadanos que ya creen en estos individuos con rumbo definido.

En estos tiempos nuestro país exige unión de todas las fuerzas vivas de los tres sectores de la población. Nuestra patria se encuentra en crisis por desigualdades e injusticias derivadas por la corrupcion, impunidad y violencia… Una vez más la vida del ser humano se denigra y la familia atacada por ideologías contrarias a nuestros valores. Necesitamos mujeres y hombres con espíritu renovado, incansables y dispuestos a ofrendar sus vidas con la ayuda de Dios para alcanzar paz y armonía en nuestras familias y esto se vea reflejado en un México lleno de progreso en todos los aspectos.

Encontrar nuestra misión

El pilar más importante de la sociedad es la familia, de ella aprendemos entre otras cosas, a socializar el sentido de pertenencia, a practicar la democracia y el sentido del honor y la responsabilidad. La convivencia seguramente será más fácil y menos conflictiva, si nos ayudamos con normas claras y estables, en las que cada quien conoce sus derechos y obligaciones, que serán respetadas por los padres, abuelos, hijos y tutores. Es aquí donde se derivan valores para lograr ser buenos ciudadanos. Fortalecer la familia dará muy buenos frutos ya que son las verdaderas raíces que harán que nuestra prosperidad avance a pasos agigantados. Es tiempo de descubrir que todos somos instrumentos de Dios, es primordial el saber que cada uno de nosotros tenemos una misión.

Para tener una buena actitud es importante analizar la autoestima, que es un concepto amplio, es más que maquillaje y mascarillas; de acuerdo con el diccionario, es la valoración  generalmente positiva de uno mismo. En realidad, una de las misiones de cada ser humano es la de ir descubriendo gradualmente su propia valía, su propia grandeza. Reconocer que nuestra personalidad está compuesta por varias dimensiones tomando en cuenta al análisis de Elena Leticia Coronado anotamos lo siguiente:

La dimensión biológica: Tenemos un cuerpo sexuado, en forma física, situado en el espacio y el tiempo.

La dimensión psicológica: La cual está integrada por las áreas intelectuales, volitivas y afectivas.

La dimensión espiritual: El ser humano lleva en el mismo la semilla de la eternidad. Fuimos dotados de un alma espiritual: El hombre con su apertura a la verdad y a la belleza con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas percibe signos de su alma espiritual. La semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia, su alma no puede tener origen más que en Dios.

Por eso la buena autoestima es uno de los pilares del desarrollo humano.

Apreciables lectores para crecer es necesario evaluarnos constantemente en el caminar por la vida, sabiendo de antemano que nadie es, ni más ni menos que tú. Tu actitud te ayudará siempre a superar retos porque emana de la FE que nuestro Creador nos otorga desde el momento de nacer y nos invita a desarrollarla. Servir a los demás será siempre un honor.

 

  1. Hoy en día vemos cómo la función pública se va demeritan por la falta de conciencia en servir, buscando satisfacer sus bolsillos primero