Argentina: de la contaminación a la represión

“La tierra provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la avaricia de cada hombre”

Mahatma Gandhi.

Por Alfredo César Dachary

Es difícil de creer, hasta no ver el daño que en solo cuatro años generó el gobierno que encabeza Mauricio Macri, que son la causa principal de su derrota en las urnas, pese a contar con más del 90% de los medios dominantes en el país y el apoyo internacional a través del BM, del FMI y el propio Estados Unidos.

En una columna anterior vimos, la pobreza como uno de los grandes temas que hoy dominan y avergüenzan al país, conocido por su producción de granos y alimentos en general y hoy por la falta de ellos a una parte importante de la población.

El 35,4% de los ciudadanos, 8,1 puntos más que el 2018, y el 25,4% de los hogares no pueden costearse una alimentación básica. Son más de 15 millones de personas, según el INE, se refiere al primer semestre del 2019, y no incluye la devaluación del 12 de agosto y el consiguiente repunte de la inflación hasta el 60% anual.

Este escenario típicamente urbano pasa de otra manera a las zonas rurales donde también hay pobreza, el manejo de los recursos naturales fue desastroso:

  • 112,766 has. desmontadas en el 2018 en cuatro provincias del noroeste.
  • 800,000 de has. con producción transgénica, con 4 millones de toneladas de agroquímicos en el año 2028.
  • 5,000 basureros a cielo abierto en el país.
  • La cuenca del Río Matanzas – Riachuelo, en Buenos Aires, recibe diariamente 90,000 m3 de desechos industriales.
  • Más de 5,000 escuelas rurales fueron fumigadas con agrotóxicos.
  • 000,000 de litros de glifosato se aplican en Argentina al año.
  • 44 proyectos mineros en zonas de glaciales, firmas canadienses en busca de oro y cobre.
  • Tres derrames en cuatro años de la mina Veladero de la Barrick Gold, aguas con cianuro, altamente contaminantes.
  • El presupuesto del Ministerio degradado a Secretaría fue en el 2018 de 1,076 millones de pesos y en el 2019 se redujo a 163 millones.

En la Argentina hay unos 12 millones de personas que viven en zonas sobre las que se arrojan entre 350 y 400 millones de litros de agrotóxicos al año, y en el 2018 durante el 1° Encuentro Regional de Pueblos y Ciudades Fumigadas, se llegó a la conclusión de que unos 700,000 niños, niñas y adolescentes “son fumigados en horarios de clase mientras ejercen su derecho a la educación en las escuelas rurales del país”.

En la provincia de Entre Ríos, las escuelas en riesgo son 1,023, de las cuales el 80% han sido directamente rociadas con glifosato y en la provincia vecina de Santa Fé hay otras 800; en Córdoba, más de 500; y en la provincia de Buenos Aires, donde hay 3,059 establecimientos rurales, sólo en el partido de Coronel Suárez el municipio local identificó 23 escuelas contaminadas con herbicidas.

Los parques nacionales suman poco más de diez millones de hectáreas y duplicaron la cantidad que tenían los parques nacionales existentes hasta ese momento, configurando un récord histórico, pero el desembarco de inversionistas especialmente del sector inmobiliario a la Administración de Parques Nacionales (APN) provocó medidas cuanto menos, polémicas, como el pedido de relevar los inmuebles con los que cuenta Parques en zonas urbanas (Iguazú, Bariloche y San Martín de los Andes).

El “nuevo modelo” es el “glamping”, mezcla de glamour y camping, que el gobierno ofreció para la explotación privada de alojamientos dentro de 16 parques nacionales. La multiplicación de estas modernas estructuras hoteleras, ofrecidas como “oportunidades naturales” para licitar su explotación dentro de áreas protegidas, otra forma de saqueo de los bienes nacionales.

La peor escasez de agua de los últimos 100 años en la provincia de Mendoza, capital vitivinícola, no ha sido freno para introducir la técnica del fracking en la extracción de petróleo, que requiere una utilización intensiva de agua y produce una contaminación irreversible. Cada perforación utiliza un promedio de 14 a 25 millones de litros de agua mezclada con arena silícea y un cóctel de entre 700 y 900 productos químicos altamente tóxicos y contaminantes: entre otros, benceno, tolueno, xileno, etilbenceno, butanol, acetaldehído, bencilocloruro, glicolde etileno, óxido de etileno, formaldehído, metanol y óxido depropileno.

No hay límites para el neoliberalismo y la entrega de los recursos naturales a cambio de asumir un costo que nadie quiere pagar porque es hipotecar el futuro.

GATILLO FÁCIL

Parece que la descabellada idea de la actual administradora de Bolivia, es darle, a los militares la licencia de “gatillo fácil”, sin responsabilidad algo que mundialmente se sabe lo exige Estados Unidos para sus ejércitos en el extranjero, sin embargo, Argentina es pionero en ese tipo de licencias.

La actual Ministra de Seguridad, ex integrante de Montoneros, Patricia Bullrich, en cuatro años de gestión, impuso su idea de que el delincuente es culpable de antemano y, sólo si tiene suerte, contará con todas las garantías vigentes en un Estado de derecho. Esa matriz ideológica atravesó, con matices xenófobos y represivos, cada una de las medidas clave que tomó el gobierno en materia de seguridad.

En noviembre de 2018, en medio de la Semana Mundial del Desarme, la funcionaria citada aseveró que el que quiera estar armado, que ande armado, la Argentina es un país libre, decretando de hecho y no de derecho el gatillo fácil para fuerzas policiales, militares y a población en general.

Sin embargo, esta nueva situación no freno la violencia y al revés generó más víctimas, amparadas en un sistema judicial que este 2019 fue denunciado por el Relator para la Independencia de los Magistrados y Abogados de la Organización de Naciones Unidas, Diego García Sayán, que le reclamó explicaciones al Estado argentino sobre posibles hechos de violaciones a la independencia del Poder Judicial.

La naturaleza, gravedad y seriedad de los hechos denunciados amerita una cuidadosa explicación por parte del Poder Ejecutivo, que permita discernir acerca de su eventual responsabilidad, según el jurista León Arslanián, quien consideró, además, que García Sayán hizo lugar al reclamo de las organizaciones argentinas “en atención a la consistencia” de las denuncias.

La presentación advertía que “nuestro país atraviesa una de las peores crisis institucionales sobre el rol del Poder Judicial”. Como complemento se presentan una serie de indicadores sobre los resultados en esa gestión:

Los homicidios por las fuerzas de seguridad y muertes a personas detenidas pasaron del 2016: 1 cada 25 horas al 2018: 1 cada 21 horas.

Los presos sin condena firme son hoy 6 de cada 10, y la sobrepoblación carcelaria pasó de 10,323 en el 2015 a 14,314 en el 2019.

En la Argentina hay más de 800 agentes cada 100,000 habitantes, una tasa que casi triplica las recomendaciones de la ONU que propone unos 300 policías para un territorio sin mayores conflictos. La tasa de homicidios en el país (que es utilizada para saber cuán violenta es una región) es una de las más bajas del planeta: 5,1 homicidios cada 100,000 habitantes, lo que no justifica el clamor social por mayor presencia policial.

TASA DE HOMICIDIOS EN LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE EN 2018

Países con tasas

altas

Tasa c/100,000

habitantes

Países con tasas

bajas

Tasa c/100,000

Habitantes

Venezuela 81,4 Costa Rica 11,7
El Salvador 51,0 Uruguay 11,2
Jamaica 47,0 Rep. Dominicana 10,4
Honduras 40,0 Panamá 9,6
Trinidad y Tobago 37,5 Perú 7,8
Belice 35,9 Bolivia 6,3
México 25,8 Ecuador 5,7
Brasil 25,0 Argentina 5,2
Colombia 25,0 Paraguay 5,1
Guatemala 22,4 Chile 2,7
Puerto Rico 20,0

Fuente: Insightcrime.org

Los países de sur son los de más baja tasa de homicidios, especialmente Argentina que está en el 5,2%.

Hemos planteado dos temas opuestos, pero que son uno solo, la defensa de la naturaleza y la del hombre y parece que las políticas se continúan, en un sinfín de conflictos entre dos modelos opuestos que lleva todo un siglo de conflicto, sin poder solucionarse. El tema es difícil, la “grieta” construida es muy fuerte y la sociedad seguirá dividida lo cual hace muy difícil remontar la crisis, tan grave como la de comienzo de siglo y las anteriores.