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Mañanitas en Puerto Vallarta a la Virgen de Guadalupe

Cientos de vallartenses se dieron cita antes de la medianoche para cantarle a la Virgen del Tepeyac en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el centro de Puerto Vallarta

Por Enrique Pineda / Foto: Jorge Zaragoza

Cientos de vallartenses se congregaron anoche en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el centro de Puerto Vallarta, para cantarle las Mañanitas a la Virgen del Tepeyac, patrona de esta ciudad.

Quizá diciembre es el mes más esperado y especial por sus tradicionales festejos. En Puerto Vallarta lo es todavía más por todos los ingredientes que se han venido conjugando para crear los festejos guadalupanos más entusiastas y vistosos de la región.

La fama de Puerto Vallarta se ha extendido a pasos agigantados, principalmente, por sus atractivos netamente turísticos como son sus playas, su infraestructura hotelera, sus características naturales y su singular pueblito, pero también y en buena medida por su parroquia y sus festejos guadalupanos.

Y es que la devoción a la virgen de Guadalupe en Puerto Vallarta se remonta a su misma fundación, en la orilla del río Cuale, a donde llegó Guadalupe Sánchez Torres con su familia, el 12 de diciembre de 1851, y le dio el nombre de Las Peñas de Santa María de Guadalupe.

Al iniciarse el siglo XX, el padre Mariano Torres fundó la Congregación Guadalupana y en 1915 se designaron como patrones de la vicaría a la Santísima Virgen de Guadalupe y al señor San José.

El 12 de octubre de 1921, el presbítero Alejo Enríquez, de Mascota, Jalisco, llevó a cabo la erección de la parroquia de Las Peñas, de acuerdo con el decreto del Obispo de Tepic, don Manuel Azpeitia y Palomar.

Se convocó a los vecinos para elegir al santo patrono de la nueva parroquia, nombrándose por mayoría a San José y como titular a nuestra señora de Guadalupe para que su imagen fuera colocada en el altar mayor, que anoche lució espléndido con rosas rojas y algunas rosas, blancas y amarrillas debajo de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Afuera de la parroquia cientos de feligreses entonaron las tradicionales Mañanitas, como muestra de su fervor y pasión por la Virgen del Tepeyac.