OPINIÓN

Por Jorge Berry (*) – m.jorge.berry@gmail.com

En estos casi 50 años de ejercer el periodismo, he tenido el privilegio de cubrir muchos eventos de importancia mundial. He estado en guerras, en elecciones de diversos países, en eventos deportivos, en despegues espaciales, en bodas y funerales, en visitas papales, en giras presidenciales, y otros más. Pero sin duda el acontecimiento que marcó mi carrera periodística, además de la vida de toda la humanidad, fue el ataque terrorista del 11 de septiembre en 2001. Se estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York, y otro en el Pentágono en Washington. Un tercer avión, cuyo objetivo era la Casa Blanca, no alcanzó su destino gracias al valor de los pasajeros, quienes dándose cuenta de lo que pasaba, iniciaron una revuelta que impidió, a costa de sus vidas, que los terroristas golpearan la residencia presidencial.

Para mí, el día comenzó, como cualquier otro, a las 4 am. Llegué a las instalaciones de Televisa Chapultepec, en CDMX, para entrar al aire a las 6 am, con el noticiero matutino nacional “Primero Noticias”. Ahí estaba mi compañera de transmisión, Lourdes Ramos, y todo el equipo de redactores, reporteros y técnicos que día con día teníamos la misión de informar a México.

Un poco más allá de una hora de programa, recibimos en el estudio a Adolfo Aguilar Zinzer (QEPD), quien era el representante de México ante la ONU en el gobierno de Vicente Fox. Lo entrevistábamos sobre el viaje que haría a Nueva York al día siguiente.

Súbitamente, me avisan por el audífono que había pasado un accidente horrible en Nueva York. Apareció en el monitor la imagen de una de las Torres Gemelas en llamas. Cerramos la entrevista con Aguilar Zinzer, y continuamos siguiendo de cerca los que ocurría en Nueva York. Se confirmó que un avión se había impactado, y especulé que podría ser un error de algún controlador aéreo. Pero minutos después, se produjo el segundo impacto. Otro avión, estrellándose en la otra Torre Gemela. Ya no había duda. Era un ataque terrorista.

Normalmente, “Primero Noticias” terminaba a las 9 am, pero ese día seguimos transmitiendo hasta las 4 pm. Para entonces, ya se habían incorporado al programa Jacobo Zabludovsky. Joaquín López-Dóriga, Adela Micha, Leonardo Kourchenko y varios más.

De inmediato, recibí instrucciones de trasladarme a Nueva York. No fue fácil. Crucé la frontera a pie, desde Cd. Juárez a El Paso, Texas. De ahí, muy temprano, volé a Dallas, donde conseguí, milagrosamente, un vuelo a Filadelfia. Ahí, ante la imposibilidad de volar a Nueva York, tomé un taxi, y me fui a Nueva York. Desde lejos, en la carretera, se percibían las columnas de humo que levantaron las Torres al derrumbarse.

Conseguir un hotel, fue fácil. La ciudad estaba desierta y silenciosa, como nunca había visto en Nueva York. La noche del 13 de septiembre, realicé mi primer enlace en vivo con “El Noticiero” con Joaquín López-Dóriga, y al día siguiente, ya con un equipo más nutrido de colaboradores, sacamos “Primero Noticias” en vivo desde Nueva York.

Les cuento esto, porque ayer, 11 de septiembre, se cumplieron 21 años del atentado que costó la vida de más de 5 mil personas, muchos mexicanos entre ellos. Nunca lo olvidaré.

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Esta semana vi con emoción el futuro del tenis. Se llama Carlos Alcaraz, y es de Murcia, en España. Al escribir esto, aún no se juega la final del Abierto de Tenis de los Estados Unidos, pero aunque Alcaraz pierda, la demostración de talento e imaginación que nos ha mostrado, apenas a los 19 años, asegura que ya haya una sucesión digna en la cima del tenis mundial.

¡Hasta el viernes, amigos de Bahía y Vallarta!

(*) Periodista, comunicador y líder de opinión con casi 50 años de experiencia profesional.

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