Agencias/AFP/China

Los 17 millones de habitantes de la ciudad de Shenzhen, en el sur de China, se encontraban hoy lunes 14 de marzo confinados por un brote de COVID-19 que obligó a cerrar una fábrica de iPhone y obligó a imponer restricciones a otras grandes metrópolis como Shanghái.

Las autoridades de Shenzhen anunciaron ayer domingo el nuevo confinamiento, cuando aparecieron en la ciudad brotes relacionados con la vecina Hong Kong, donde el virus está causando estragos.

El gigante taiwanés de la electrónica Foxconn, principal proveedor de Apple, anunció hoy lunes que suspendía sus operaciones en Shenzhen porque el confinamiento afectaba al trabajo de sus fábricas.

Foxconn, que emplea a decenas de miles de trabajadores en la ciudad, dijo que había trasladado la producción a otros centros.

Shenzhen es una de las diez ciudades chinas confinadas, entre las que también se encuentran Dalian, Nanjing y Tianjin, cerca de Beijing.

Las autoridades contabilizaron el lunes dos mil 300 nuevos casos en todo el país. El día anterior se habían notificado casi tres mil 400, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia.

Aunque el número de casos sigue siendo bajo en comparación con la cantidad de habitantes, es importante en el contexto de China, donde las autoridades han aplicado una política de «COVID cero» desde 2020 para hacer frente a la pandemia.

En los últimos días, al menos 26 funcionarios de tres provincias fueron despedidos por su mala gestión de la pandemia, informaron medios estatales.

Un encargado de Salud, Lei Zhenglong, dijo a la cadena estatal CCTV que en marzo se habían registrado más de 10 mil infecciones en una decena de provincias y advirtió que la situación «sigue evolucionando» en muchos lugares.

En Shenzhen, «hubo muchos pequeños brotes en barrios y fábricas», dijo Huang Qiang, un funcionario del gobierno local, en una rueda de prensa el lunes, sugiriendo la necesidad de «más precauciones».

Las fotos compartidas por un residente de Shenzhen muestran la entrada de un complejo residencial, bloqueada por grandes barreras.

Las compañías tecnológicas cayeron este día en la bolsa de Hong Kong por la preocupación sobre el impacto de la propagación del virus en Shenzhen, sede de los gigantes tecnológicos Huawei y Tencent, así como de la mayor fábrica de Foxconn.

En Shanghái, la metrópolis más poblada de China, se confinaron zonas residenciales y las autoridades están haciendo todo lo posible para evitar un confinamiento general.

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