Agencias/EFE/Estados Unidos

Según las estimaciones de la ONU, el mundo alcanzará este martes los ocho mil millones de habitantes, una cifra resultado del vertiginoso crecimiento de la población durante el último siglo gracias, sobre todo, al aumento de la esperanza de vida.

La población mundial, que tardó hasta 1800 en alcanzar los mil millones y que hace cien años no llegaba todavía a los dos mil millones, sigue alcanzando hitos a gran velocidad.

El mundo apenas ha necesitado doce años para pasar de siete mil a ocho mil millones, pero el incremento demográfico está ralentizándose con claridad desde hace décadas: la tasa de crecimiento anual tocó techo en 1964, cuando llegó al 2.2 %, y no ha dejado de reducirse hasta situarse por debajo del uno por ciento.

Según los cálculos de Naciones Unidas, harán falta al menos quince años para que el mundo sume los próximos mil millones de habitantes.

La organización prevé que el mundo tenga unos nueve mil 700 millones de personas para 2050 y que llegue a los 10 mil 400 millones durante la década de 2080, para luego mantenerse en ese nivel al menos hasta el año 2100.

Hoy, el crecimiento de la población se concentra en un puñado de países, pues más de la mitad del incremento de población que se espera entre ahora y 2050 se registrará sólo en ocho: la República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, la India, Nigeria, Pakistán, Filipinas y Tanzania.

Mientras, se espera que entre 2022 y 2050 la población de 61 países o áreas se reduzca al menos un 1 % por la baja natalidad y, en algunos casos, la alta emigración.

Para la ONU, el hito de los ocho mil millones es un momento a celebrar, pues es reflejo de un mundo con mayores esperanzas de vida, menos muertes maternas e infantiles y sistemas de salud cada vez más efectivos.

«Sé que este momento puede no ser celebrado por todos. Algunos expresan la preocupación de que nuestro mundo está superpoblado, con demasiada gente, y de que no hay recursos suficientes para sustentar sus vidas. Yo estoy aquí para decir claramente que el mero número de vidas humanas no es motivo para el miedo», explicaba el mes pasado en un encuentro con periodistas Natalia Kanem, la directora ejecutiva del Fondo de Población de la ONU (UNFPA).

Naciones Unidas insiste en que no hay motivos para el «alarmismo» demográfico y recuerda que la mejor manera de frenar el crecimiento de la población es fomentar el desarrollo, en especial para las mujeres.

Los datos muestran que en los países más avanzados la tasa de fertilidad tiende a caer y, por ejemplo hoy un 60 % de la población mundial vive en lugares donde la tasa de fertilidad está por debajo del nivel de reemplazo, mientras que son los países menos desarrollados los que siguen viendo un crecimiento meteórico de la población.

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