Teherán/Agencias

Se tiene que acabar con las maniobras brutales de la policía de la moral que impide que las mujeres elijan su ropa”, critica en una calle de Teherán Mahtab, una iraní con un pañuelo naranja que deja entrever su pelo.

Me gusta llevar este velo como otras prefieren ponerse un chador”, que cubre todo el cuerpo, afirma esta mujer de 22 años, maquillista de profesión. “Pero el velo tiene que ser una opción, no tienen que obligarnos a llevarlo”, añade.

Ella se sumó a la serie de protestas que han causado al menos 11 muertos y que es-tallaron en Irán después de que las autoridades anunciaran el 16 de septiembre la muerte de Mahsa Amini, tras ser detenida por la policía de la moral por llevar “ropa inapropiada”, encargada de hacer cumplir un estricto código de vestimenta para las mujeres.

Desde la Asamblea General de la ONU, el presidente estadunidense, Joe Biden, expresó ayer su apoyo a las “mujeres valientes” de Irán.

Amnistía Internacional denunció “el uso ilegal de disparos de perdigones, bolas de acero, gases lacrimógenos, cañones de agua y bastones para dispersar a los manifestantes”.

Cinco hombres murieron ayer en una región kurda de Irán cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego durante manifestaciones por el fallecimiento de una mujer que había sido arrestada, dijo un grupo activista local, en el tercer día de disturbios por un caso que ha generado indignación en el país.

Mahsa Amini, de 22 años, cayó en coma y murió tras ser detenida la semana pasada en Teherán por la policía de la moralidad, que aplica estrictas normas sobre el uso del hiyab, lo que desencadenó manifestaciones en numerosas zonas, incluida la región kurda de la que procedía, la capital y otras ciudades.

La muerte de Amini fue condenada en todo el país y el hashtag en persa #MahsaAmini había alcanzado, hasta el cierre de esta edición, casi dos millones de menciones en Twitter.

La policía iraní dijo que su fallecimiento representa un “incidente desafortunado” y negó las acusaciones de violencia.

EXPLOSIÓN EN KABUL

Al menos siete personas murieron y más de 40 resultaron heridas por una explosión cerca de una mezquita en la capital afgana, que se produjo cuando los fieles salían de las oraciones de la tarde del viernes, informó la policía.

La explosión fue la última de una serie de ataques letales contra las oraciones del viernes en las mezquitas en los últimos meses, algunos de ellos reivindicados por el grupo militante Estado Islámico.

Después de las oraciones, cuando la gente quería salir de la mezquita, se produjo una explosión», dijo el portavoz de la policía de Kabul, Khalid Zadran. «Todas las víctimas son civiles».

Más tarde confirmó que la explosión dejó siete fallecidos, incluidos niños, y 41 heridos.

El Hospital de Emergencia, gestionado por una ONG italiana, dijo que había recibido a 14 personas heridas por la explosión, de las cuales cuatro llegaron muertas.

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