Por Miguel Ángel Ocaña Reyes/Bahía de Banderas

Una situación de incertidumbre es la que vecinos de la marina en Nuevo Vallarta están pasando por una construcción que se encuentra detenida y que rompe con la armonía visual del entorno, donde en un tiempo se encontraba el estudio-café, espacio en el que como restaurante ofrecía una buena oferta gastronómica a turistas y locales, así como atractivos paisajes y actividades culturales como catas de vino, exposiciones de arte, presentaciones de libros, realización de conciertos y conferencias de distinguidos intelectuales.

Tras varios años de esplendor, este espacio hoy en día es un verdadero muladar: encharcado, lleno de basura y moscos, que preocupa a los vecinos un brote de dengue.

En respuesta a los vecinos, Vallarta Opina y Riviera Nayarit Opina se dio a la tarea de buscar al propietario del estudio-café, el pintor y escritor Federico León de la Vega, quien junto con su esposa Luli accedió a dar una entrevista.

CRECIMIENTO DESMEDIDO

Al preguntarle la razón del estado del que fuera un restaurante y centro cultural, los todavía propietarios explicaron su desesperante situación y cómo fue que llegaron a ella.

Resulta que al estudio-café, que fue el primer edificio de esa manzana, lo comenzaron a rodear edificios de más de cuatro pisos de altura.

Así, lo que era el luminoso taller del pintor se convirtió en un lugar oscuro.

Federico y Luli decidieron entonces que era hora de hacer cambios y construir un edificio similar a los que lo rodeaban, con el taller de pintura en la cumbre, una alberca, departamentos para vender o rentar, así que con la ayuda del arquitecto Eduardo Loza diseñaron un agradable proyecto que cumplía con todas las normas locales de desarrollo.

Sin la experiencia necesaria para construir algo de ese tamaño, contrataron a una compañía que a la vez pidió un préstamo a otra compañía más grande y que, para garantizar el cumplimiento de todas las partes, exigió la formación de un fideicomiso.

Lo anterior pareció correcto a la pareja del estudio-café y firmaron un fideicomiso con MONEX en el que ellos aportaron el terreno y el proyecto con permisos, licencias y todo lo necesario; otro fideicomitente, la compañía constructora M&C, brindaría los servicios de construcción y otra más, denominada Casas Mabu, aportaría supervisión y financiamiento.

PROYECTO SUSPENDIDO

Así fue como inició la construcción en enero de 2020; sin embargo, los constructores, lejos de seguir el proyecto pactado, construyeron de más, lo que trajo la molestia de los vecinos y tras una queja ante el municipio, la obra cayó en suspensión.

Desde entonces lo que iba a ser un bello edificio, se ha convertido en una vergüenza para el vecindario. Un lugar sin higiene y en el que los transeúntes nocturnos beben, se amartelan y hacen sus necesidades, dejando botellas de licor y olor a heces fecales.

“Nosotros estamos maniatados por el fideicomiso y no podemos entrar legalmente al edificio. Nos da una pena enorme, porque en el pasado siempre nos esmeramos dando ejemplo de limpieza, buen cuidado de la vegetación, poniendo plantas y recogiendo cualquier objeto que llegaba flotando a la orilla, pintando no solo nuestra construcción sino las bancas públicas y los alrededores, colocando esculturas para el disfrute público. En un fideicomiso, el responsable de que cada fideicomitente cumpla con su compromiso es la institución fiduciaria, en este caso MONEX. Quizá deban entrevistarles a ellos”.

En la primera gráfica se puede observar al entonces estudio-café en 2019, evocando su lema: “Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

En la segunda gráfica las condiciones actuales de la obra, de lo que fuera un lugar encuentro que incluso fue calificado satisfactoriamente por la AAA.

ESTUDIO 1 - Incertidumbre por obra en la marina de Nuevo Vallarta, detenida y en deterioro
En la gráfica de la izquierda el estudio-café, con todos los cuidados y limpieza que requería; en la gráfica de la derecha, las lamentables condiciones de la obra de construcción detenida por las autoridades en Nuevo Vallarta.

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