Por Rodrigo López Becerril/Puerto Vallarta

En promedio, las nuevas generaciones no duran más de tres años en un empleo. Crecer profesionalmente y obtener una mayor flexibilidad son los motivos más importantes para cambiar de trabajo, aunque a la lista se suman otras razones.

En su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el Inegi obtuvo que, durante el primer trimestre del año, 60,873 trabajadores abandonaron su empleo por conflictos laborales o con los superiores.

De 773,252 personas encuestadas por el instituto, 147,848 aseguraron que dejaron su trabajo porque quisieron seguir estudiando o retomar sus estudios, pero entre los motivos de abandono también destaca que las condiciones laborales se deterioraron o implicaban riesgos personales y/o de salud.

Le sigue el hecho de querer superarse, la discriminación o acoso laboral, el deseo de emprender y las exigencias del trabajo.

Por género, las mujeres suelen renunciar por el embarazo y otras responsabilidades familiares, que culturalmente siguen repercutiendo en su desarrollo profesional.

En una encuesta realizada por la bolsa de empleo CompuTrabajo en mayo de este año se halló que, de 3,176 mexicanos económicamente activos, siete de cada diez están considerando moverse de compañía para poder continuar con su desarrollo profesional.

PREFERENCIAS LABORALES

Por generación, tanto los millennials como los centennials se inclinan por una búsqueda de modelos flexibles de trabajo, mientras que los mayores de 45 años valoran acortar la distancia entre su casa y la oficina.

Esto se complementa con los datos obtenidos por OCCMundial. En la semana del 27 de mayo al 2 de junio, la bolsa de trabajo identificó que el 28% de los empleados mexicanos renunciaría si en su compañía no existiera el reconocimiento por parte de los líderes.

Otro 18% lo haría por la falta de salario emocional -ventajas que no necesariamente son monetarias como flexibilidad o buen ambiente de trabajo- y un 5% por un mal liderazgo, la carga excesiva de trabajo y un ambiente laboral tóxico, donde los líderes no sepan escuchar las necesidades y preocupaciones de su equipo.

Ni mucho menos implementen cambios positivos que impacten en la vida de los colaboradores. De hecho, que los colaboradores renuncien a los malos jefes y no a las empresas no es nuevo.

En otra encuesta que CompuTrabajo aplicó a 700 empleadores en febrero pasado, identificó que el 65% espera aumentar su nivel de contrataciones frente al año anterior, pero el 70% no se plantea ofrecer una modalidad de trabajo híbrido.

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