LA MIRADA INCÓMODA

“El fascismo es la antítesis de la fe política porque oprime a todos los que piensan de forma diversa”: Sandro Pertini.

Por Alfredo César Dachary – cesaralfredo552@gmail.com

Otro fascista que llega por las urnas a Italia, anteriormente fue Hungría, y ya se perfilan en las ex democracias del norte los nuevos neofascismos; el subcontinente en crisis ya que todos los gritos de desesperación son por la caída del estado del bienestar que los propios socialdemócratas se encargaron de apoyar y en otros casos promover.

Europa occidental no es África, que aún no ha podido recuperar instituciones luego del oprobio del colonialismo de cinco siglos que se inició con el exterminio, siguió con la esclavitud y hoy la imagen es remplazada por la pobreza.

Europa occidental no ha podido explicarse a sí misma la tragedia de perder la mayoría de los derechos sociales y además el aumento de la pobreza, que no es lo mismo descender que aspirar a ascender, esa diferencia mata, resiente y saca lo peor de nosotros, como lo podemos ver en el caso italiano.

Desde el final de la 2ª. Guerra Mundial a la actualidad han acaecido setenta años en Italia, o sea, han pasado casi tantos gobiernos como años, ya que la futura Primera Ministra Giorgia Meloni, líder del partido Hermanos de Italia, será la que jurará como ejecutivo número setenta, un cambio político por año.

La fascista italiana abanderó las encuestas y la hizo realidad al convertirse en la sucesora de Mario Draghi, encabeza una coalición de derecha en la que también está la ultraderechista “La Liga” de Matteo Salvini y la conservadora “Forza Italia” de Silvio Berlusconi.

La seudo democracia fabricada por occidente ha batido todos los records ya que los gobiernos han durado una media de 401 días: un año, un mes y seis días, situación única entre los países occidentales.

Giorgia Meloni va camino de convertirse en la primera mandataria de Italia perteneciente a un partido de ultraderecha desde la Segunda Guerra Mundial y en la primera mujer en ocupar el cargo de Primera Ministra, con un discurso en contra de la inmigración ilegal y a favor de los valores cristianos tradicionales, caló en una parte de los votantes en unas elecciones con una abstención del 36%; el neofascismo tiene otra cara como cristianismo aunque desprecie los derechos humanos de los inmigrantes.

En el último medio siglo XX y las primeras dos décadas del XXI, Italia fue gestionada entre el conflicto ideológico y el social que implica una sociedad controlada en gran parte por las cuatro grandes mafias que han dominado a Italia, y que en su momento llegaron a mover fondos en el Banco del Vaticano.

Como muestra del desgobierno y la falta de sensibilidad política, tenemos que Italia es el único país europeo donde los salarios han bajado desde 1990. Pero esto es la muestra, las consecuencias son fuertes: 9.1 millones de italianos, es decir, el 31% de la población activa, tiene un trabajo precario o trabaja por salarios muy bajos y otros 2.4 millones de italianos están sin trabajo.

Hoy en Italia hay unos 5.6 millones de italianos que viven en pobreza absoluta, un 9% de la población, y entre los jóvenes menores de 18 años esta cifra se eleva hasta el 14%, situación general que trae como consecuencia una muy baja confianza en la política.

Sólo el 34% sigue confiando en el Parlamento y solo un 27% cree en los partidos políticos, o sea, que el 73% de la población no cree en los partidos políticos y esta situación fue aprovechada por la extrema derecha, que sabe muy bien cómo sacar provecho de toda esta miseria y descontento con la clase política, algo que está creciendo en Europa occidental.

Hay una segunda razón de esta situación y que tiene que ver con la guerra en Ucrania. Tradicionalmente Italia ha mantenido fuertes lazos con Rusia, pero cuando estalló la guerra, el tecnócrata Primer Ministro Draghi se puso firmemente del lado del bando occidental en contra de Moscú, lo cual no era bien visto por una importante capa de sociedad italiana.

Para entender las consecuencias del servilismo hacia Estados Unidos en decadencia, tenemos que los precios de la energía se pusieron por las nubes y la inflación llegó a un 8 o 9%, mientras los grupos de la industria advierten de cierres de empresas a gran escala y despidos si el gobierno no toma medidas drásticas.

Un gran impulsor de la derechización, la corrupción y la pérdida total de ética y moral en la política que traspasaba a la sociedad fue Silvio Berlusconi, el máximo responsable de Forza Italia, partido de extrema derecha que participó en casi todos los gobiernos que dirigió desde 1994 a 2011.

En este período emerge, en el 2008, Giorgia Meloni como Ministra de la Juventud en el gabinete de Berlusconi, ella era miembro de la ultraderechista Alianza Nacional, sucesora del fascista Movimiento Social Italiano, lo que la convirtió en la ministra italiana más joven de la historia.

Berlusconi controlaba gran parte de los medios de comunicación italianos, entre ellos, tres canales de televisión, tampoco es sorprendente que la extrema derecha recibiera un buen tratamiento en los medios de comunicación tradicionales, y lograra, a su vez, borrar ese período nefasto donde reinó la corrupción en todas sus dimensiones.

En sus discursos e intervenciones, Meloni ha exaltado la visión patriarcal de la mujer y se ha calificado a sí misma como madre, italiana y cristiana, asumiendo una visión esencialista de los roles e identidades de género. En un mitin de Vox en Marbella en el que la política intervino como figura invitada, Meloni cargó contra el colectivo LGTBIQ y se pronunció en defensa de la «familia natural» (católica, unida en santo matrimonio, monogámica y heterosexual).

Tres caballeros españoles – Osso, Mastrosso y Carcagnosso – que en el siglo XV tuvieron que huir de Toledo tras haber vengado con sangre el honor ultrajado de una hermana, y se refugiaron en Favignana, una isla mediterránea, donde permanecieron tres décadas. Durante ese tiempo, pusieron en pie las reglas sociales y el código de honor por el que se rige la mafia. Y posteriormente, al separarse y seguir cada uno su camino, llevaron esas normas a tres lugares distintos: Osso las difundió en Sicilia (creando La Cosa Nostra), Mastrosso las dio a conocer en Calabria (territorio de la ‘Ndrangheta) y Carcagnosso las divulgó por Campania (dando origen a la Camorra).

Los estudios señalan que el crimen organizado es la principal empresa de Italia, la firma que más dinero mueve, y que factura al año 140,000 millones de euros y obtiene unos beneficios netos que superan los 100,000 millones. Y a pesar de la crisis, disfruta de una enorme liquidez: 65,000 millones de euros contantes y sonantes, según el último informe de Confesercenti-Sos Impresa, una organización empresarial que lleva 13 años analizando el poder de la mafia.

Al fin y al cabo, en el mercado de la droga, uno de los negocios más importantes de la mafia, no hay pagos aplazados ni con tarjeta de crédito, por los enormes márgenes de beneficio que genera la cocaína y otras sustancias.

El crimen organizado ha cambiado mucho en los últimos años. Ya que se ha globalizado, hasta el punto de que la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa, se ha convertido en la primera organización a nivel mundial.

“La ‘Ndrangheta, Cosa Nostra y la Camorra se han hecho con un puesto protagonista en la globalización, y no sólo a nivel criminal, sino a través de su sistema de empresas y de su participación en el accionariado de sociedades e institutos de crédito, las organizaciones mafiosas tienen una increíble capacidad financiera de un rincón a otro del mundo”, sentencia Francesco Forgione, ex presidente de la comisión antimafia italiana.

En Italia, la globalización ha hecho que la mafia haya ampliado horizontes, la prueba es que la ‘Ndrangheta o la Camorra ya no sólo operan en el sur de Italia, en sus territorios tradicionales, sino que han dado el salto al norte del país.

La mafia además de mantener estrechos lazos con el poder económico también tiene enredos con el poder político, lo que le da mayor fortaleza e imagen.

Desde 1991 hasta hoy en Italia han sido disueltos un total de 201 Ayuntamientos por infiltración mafiosa y de las cuatro estructuras sanitarias públicas comisariadas por haber caído en manos del crimen organizado y las sospechas de haber mantenido relaciones con la mafia que siempre han rodeado a Silvio Berlusconi, y que ahora con el nuevo gobierno regresa al poder.

La crisis de la sociedad italiana, que se expresa no solo en la pobreza sino en que muchos se han integrado a actividades ilegales, hace difícil enfrentar a este monstruo emergente, que potencialmente apoyará los factores que han hecho posible este retroceso.

La nueva Primera Ministra de la historia de Italia llegará al poder no como una mujer de vanguardia, sino como una burguesa ubicada en una posición de poder que le permite evadir las luchas de género y entrar solo en las ideológicas del poder.

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