LA MIRADA INCÓMODA

“Nuestros padres discuten sobre el final de Juego de Tronos mientras el planeta se quema”: Greta Thunberg.

Por Alfredo César Dachary – cesaralfredo552@gmail.com

Cuando recordamos el año 1945, como el final de la Segunda Guerra Mundial, el último capítulo en Japón, lo hacemos como si el mundo se hubiera compuesto y fue todo lo contrario; viene la guerra de Corea, primer enfrentamiento de la guerra fría militarizada, luego las diferentes luchas en el mundo por la descolonización, India, Paquistán, Indonesia, Argelia, Egipto y más de cien guerras de diferente intensidad, nos recuerdan el hecho más inhumano de la llamada modernidad: la división de África a finales del siglo XIX y de partes de Asia, que generan más de 50 enfrentamiento diferentes.

La disolución de Yugoslavia, los conflictos en la Europa del Este, golpes manipulados por las metrópolis en África, las luchas del Frente Polisario y muchas más.

En América, los hubo de todos los tonos, desde una potencial guerra de misiles nucleares asentados en Cuba y otros en Estados Unidos, a la Revolución Cubana, la guerrilla de Nicaragua, Guatemala, Honduras, los conflictos internos de Panamá, las invasiones de Estados Unidos a Puerto Rico que era colonia española, a Cuba que se apropió de la base de Guantánamo y muchas más, incluidas las décadas sangrientas de las dictaduras militares del cono sur.

¿Ha existido en este último siglo que pasó un tiempo de paz? Podemos decir que han existido temporadas sin amenazas, definitivamente no, ya que la Segunda Guerra Mundial en realidad terminó en 1990 con la implosión de la URSS y el final de la llamada guerra fría.

En el Siglo XXI, las guerras son más violentas y cada vez por causas más oscuras, desde la destrucción de Libia, el país más rico y con mayores recursos potenciales de África, a Siria, que Rusia frenó a la OTAN y que hoy se les está pasando la factura; el eterno conflicto de los israelíes para exterminar al pueblo palestino, coincide con la visión del fascismo musulmán de Marruecos para acabar con otro pueblo, los Saharauis; Somalia y la destrucción de un país en una región geopolítica fundamental, Egipto; la destrucción del Líbano, la guerra de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos contra Yemen del Sur y la lista seguiría siendo corta aún.

Pero todo esto nos ubica en un mundo dominado por amenazas, las cuales generalmente se terminan concretando.

El siglo XX fue el escenario de la descolonización y las luchas por la liberación y su contrapartida, invasiones y masacres desde el poder del imperio; el siglo XXI es la continuación de esta lucha, pero con algunas diferencias muy grandes.

China es una potencia de primer nivel no solo militar, industrial, tecnológica y casualmente no ha participado en ninguna guerra, salvo en la lucha contra la pobreza que logró el máximo histórico, sacar de la miseria a 800 millones de chinos.

India y Paquistán son dos potencias militares y nucleares; India va camino a seguir a China con un mega mercado que está llegando a los 1,400 millones de personas y un crecimiento del PIB similares a los chinos.

Rusia se recuperó y militarmente está en la vanguardia y lo ha demostrado en la defensa de Siria, que logró parar el proceso para desmantelar uno de los pueblos más antiguos que al igual que Libia se centraba en el potencial petrolero.

La mitad de los países descolonizados están logrando sus primeros avances para organizarse y dejar la dependencia neocolonial que les daba Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, y ello con fuertes conflictos internos, muchos de ellos en guerras.

Pero ya no eran las potencias coloniales las que deciden, hoy el tema es más complicado y es la causa fundamental de estas nuevas guerras, de las cuales se hace publicidad según las presiones metropolitanas. Estas guerras son el cambio de narrativa, el mundo no fue creado por occidente, ni representa las libertades básicas porque su historia ha sido de guerras y no ayuda a los países como hoy en la reunión de “Americe” de los Ángeles. Estados Unidos cree que está en 1945, se ha equivocado por un poco más de medio siglo.

El fin de la narrativa occidental es el verdadero ocaso de Occidente, el fin de cinco siglos donde la cruz y la espada impusieron un mundo diseñado a su medida, que hoy está seriamente amenazado por los problemas derivados de su explotación.

LAS OTRAS AMENAZAS

La otra cara de la crisis – amenazas son el resultado de la crisis político – social que generó el colonialismo y la sobre explotación de los recursos naturales. Éstos se expresan como la crisis climática y la erosión de la cohesión social, ambos a la cabeza de los riesgos globales.

La salud del planeta y la erosión de la cohesión social son la consecuencia de un manejo irracional del mundo natural, donde el humano actúa como “propietario” figurando como las principales amenazas a las que se enfrenta la humanidad en la tercera década del siglo XXI.

El 17º Informe de Riesgos Globales 2022 recoge los 10 principales riesgos en el corto, medio y largo plazo, tras una encuesta realizada a casi 1,000 expertos de varios países del mundo. 

Como resultado de la encuesta, el Informe 2022 clasifica y prioriza – según su grado de severidad – los siguientes diez riesgos:

  1. Efectos del cambio climático.
  2. Meteorología extrema.
  3. Pérdida de la biodiversidad.
  4. Erosión de la cohesión social.
  5. Crisis de medios de subsistencia.
  6. Enfermedades infecciosas.
  7. Daños humanos al medio ambiente.
  8. Crisis de recursos naturales.
  9. Crisis de deuda.
  10. Confrontación geoeconómica.

La crisis de la Covid-19 sigue marcando el escenario presente y futuro. La pandemia persiste como principal amenaza de la salud pública y los riesgos socio-económicos asociados a la misma podrían agravarse en algunas zonas del planeta.

El 50% de los países más ricos han vacunado al 70% de su población, incluyendo dosis de refuerzo, 52 de los países más pobres tan solo han inmunizado al 6% y eso que representan el 20% de la población mundial.

La pandemia ha deteriorado también la salud mental de la población, con 53 millones más de casos por depresión diagnosticados en todo el mundo.

Encabeza la lista de las amenazas, la lucha contra el cambio climático, la amenaza por eventos climáticos extremos y la pérdida de biodiversidad o colapso de los ecosistemas del planeta.

El segundo problema, la crisis de cohesión social, las crisis de subsistencia y las enfermedades infecciosas, los riesgos sociales representan un tercio del total de la lista, y le siguen otras amenazas derivadas del medio ambiente como son el daño ambiental humano y la crisis de recursos naturales.

En el puesto nueve se sitúa la crisis de deuda y la confrontación geoeconómica que es el tema central para nosotros y que en esa puja entre potencias económicas es determinante para poder cumplir con las exigencias del Cambio Climático Global y sus amenazas; ésta es la principal causa de poder verificar las exigencias mínimas.

El horizonte de riesgos varía en el corto, medio y largo plazo. Por ejemplo, en los dos próximos años, los expertos sitúan como principales problemas la erosión de la cohesión social, el deterioro de la salud mental, las enfermedades infecciosas y las crisis de los medios de subsistencia, serán dominantes, ya que la pandemia ha dejado una gran huella e incluso la posibilidad de un virus similar no está desechada por los científicos.

En un período de cinco años toma fuerza la crisis de la deuda y las confrontaciones geoeconómicas; aceleradas ahora por el conflicto de Rusia y Ucrania que afecta el mercado petrolero mundial, mientras que las cinco principales amenazas a largo plazo están dominadas por los riesgos ambientales, que se vienen sintiendo de antes, incluida la pérdida de biodiversidad.

Menos del 16% de los expertos consultados en la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS) se muestran ‘optimistas’ o ‘positivos’ acerca de las perspectivas de futuro para el mundo, mientras el 84.2% afirma estar claramente “preocupado”, y esta falta de optimismo puede llevar a “un círculo vicioso de desilusión y malestar social”, que se vive en una parte del planeta, donde domina la pobreza.

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