Agencias/AP/Estados Unidos

Los partidarios del derecho al aborto se movilizaron por todo Estados Unidos en un día más de protestas contra el fallo de la Corte Suprema, mientras los estados conservadores comienzan a prohibir las interrupciones voluntarias de embarazos.

El país está viviendo una nueva polarización, entre los estados que ya están negando, o se preparan a hacerlo, el derecho al aborto, vigente desde hace 50 años, y los que lo mantienen.

Tras protestas que se prolongaron hasta altas horas de la noche del viernes, varios cientos de personas volvieron a las calles el sábado, en particular en Washington, frente a la cercada sede la Corte Suprema de Justicia.

“Guerra contra las mujeres, ¿quién sigue?” y “Sin útero, sin opinión”, decían algunos de los carteles desplegados por los manifestantes.

“Lo que sucedió es indescriptible y repugnante”, dijo Mia Stagner, de 19 años, estudiante de ciencias políticas en la universidad. “Obligar a una mujer a ser madre no es algo que se deba hacer”, agregó.

También se están realizando manifestaciones similares en Los Ángeles, una dirigida al ayuntamiento y la otra al juzgado federal, y en decenas de ciudades de todo el país.

Al menos ocho estados de tendencia derechista ya han impuesto prohibiciones del aborto, y un número similar hará lo mismo en las próximas semanas luego de que la corte eliminara las protecciones constitucionales para el procedimiento vigentes desde hace casi medio siglo, lo que generó críticas de algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos en todo el mundo.

Muchos temen que la Corte Suprema, que desde la administración de Donald Trump tiene una composición mayoritariamente conservadora, se enfoque ahora en el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y la anticoncepción.

El presidente Joe Biden, quien también expresó su preocupación de que la corte no se detenga en el aborto, se pronunció nuevamente el sábado en contra del “impactante” fallo del máximo tribunal.

“Sé lo dolorosa y devastadora que es esta decisión para muchos estadounidenses”, dijo en la Casa Blanca.

En los estados que restrinjan severamente o prohíban y tipifiquen como delito las interrupciones voluntarias de embarazos, las mujeres deberán continuar con su embarazo, someterse a un aborto clandestino, obtener pastillas para abortar o viajar a otro estado donde siga siendo legal.

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